Peligro, fármaco al volante

5 noviembre, 2007

No habrá excusas para conducir «drogado», porque un triángulo de peligro indicará los medicamentos incompatibles con el volante.

No habrá excusas para conducir «drogado», porque un triángulo de peligro indicará los medicamentos incompatibles con el volante.




El marcaje de los fármacos con efectos negativos en la conducción es una vieja reivindicación y no excluye la responsabilidad de médico y farmacéutico de recordar al automovilista el peligro de algunos compuestos.


Los automovilistas tendrán que aprender una nueva señal, que no aparecerá en las calles y carreteras, pero ayudará a hacer la conducción más segura. Se trata de un coche negro sobre fondo blanco, enmarcado por un triángulo rojo de peligro. Es el pictograma elegido para designar los medicamentos con efectos negativos al volante que figurará en las cajas y prospectos de esos preparados, tras el Real Decreto aprobado para aumentar la seguridad de los medicamentos facilitando la identificación de riesgos, en el que también se contempla una advertencia similar (triángulo con nube que tapa un sol) para los compuestos que provocan fotosensibilidad.


Es la primera vez que los envases y prospectos recogen el símbolo que advierte con claridad que ese compuesto puede disminuir la capacidad para circular con seguridad o manejar maquinaria. Es la respuesta a la constante reivindicación de diferentes colectivos comprometidos con la mejora de la seguridad, porque la nueva normativa contribuirá, sin duda, a evitar accidentes de trafico y laborales, puesto que las estadísticas colocan entre un 5 y un 10 por ciento los accidentes causados por los efectos de los medicamentos.


PRECAUCIÓN AL VOLANTE
Conducir es una tarea compleja en la que no se puede bajar el nivel de atención, percepción, visión y actividad motora, capacidades que pueden ser alteradas por más medicamentos de los que parece. Por eso, el reglamento General de Circulación considera infracción muy grave haber ingerido o incorporado al organismo medicamentos u otras sustancias bajo cuyo efecto se altere el estado físico o mental apropiado para circular sin peligro.


Pese a esa interferencia, renunciar a coger el coche cuesta demasiado porque, como refleja el informe «Patología Médica y Conducción de Vehículos», la guía de consejos médicos propiciada por la DGT, solamente el 6,6 por ciento de los automovilistas con procesos patológicos considera que su actitud para conducir está deteriorada y, de ellos, tan sólo un 3 por ciento deja de hacerlo.


Otros datos a tener en cuenta es que 1 de cada 3 conductores toma fármacos de forma habitual y que la mayor parte desconoce que puede influir negativamente en su seguridad, pese a que en los prospectos de una cuarta parte de los medicamentos figura que puede producir efectos moderados, intensos o muy intensos sobre la capacidad al volante.


Somnolencia o efecto sedante, reducción de reflejos y aumento del tiempo de reacción, alteraciones en la percepción de las distancias, hiperactividad e hiperreactividad, alteraciones oftalmológicas (visión borrosa) o de la audición, estados de confusión y aturdimiento y alteraciones musculares de carácter agudo (espasmos, calambres, incoordinación motora…), son cuadros asociados a la ingesta de algunos medicamentos.


Por eso, el paciente conductor debe utilizar siempre los medicamentos bajo la supervisión de un profesional sanitario, leer el prospecto y consultar sobre su grado de influencia al volante, evitar coger el coche al inicio de un tratamiento, tener especial precaución en la toma conjunta de medicamentos y recordar que el alcohol resulta mucho más peligroso asociado a un fármaco.


LA LABOR DEL SANITARIO
Por su parte, medico y farmacéutico se deben encargar de promover comportamientos responsables, informar sobre los preparados que pueden producir somnolencia o efectos sedantes, aconsejar las alternativas que menos perjudiquen, prescribir la menor dosis posible, vigilar las prescripciones de los pacientes polimedicados y recordar suprimir el alcohol.


Es una labor fundamental, por la gran influencia de ese colectivo en una población siempre dispuesta a seguir sus recomendaciones. La advertencia ayudará a recordar los efectos adversos y concienciará del peligro de algunos fármacos, muchos de ellos utilizados en dolencias pasajeras y de escasa importancia, esas en las que se tiende a minusvalorar las sustancias que se toman. Además, el conductor no tendrá argumentos para alegar desconocimiento de los posibles riesgos.


ESPECIAL CUIDADO CON…
SISTEMA NERVIOSO ANSIOLÍTICOS/HIPNÓTICOS: alteraciones psicomotrices y de alerta, sedación excesiva y efectos derivados de la privación (insomnio, ansiedad, agresividad…) Analgésicos opiáceos: somnolencia, disminución de la alerta psíquica e, incluso, vértigo.


ANTIDEPRESIVOS: visión borrosa, sedación e hipotensión ortostática. La supresión radical produce numerosas alteraciones: ataxia (descoordinación motora), temblor, somnolencia, letargo, estados de confusión o aturdimiento. (La epilepsia incapacita para conducir, pero se puede hacer tras dos años sin crisis).

ANTIPARKISON: ataques repentinos de sueño.


ANTIPSICÓTICOS: somnolencia y visión borrosa, parkinsonismo, hipotensión ortostática, hipertensión, taquicardia…

ANTIMIGRAÑOSOS: mareas y somnolencia.


ANTIVERTIGINOSOS: potente efecto antihistamínico (somnolencia) y vasodilatador.


APARATO RESPIRATORIO ANTIHISTAMÍNICOS (H1): somnolencia, ansiedad, parestesia, alteraciones visuales e, incluso, alucinaciones.


ANTITUSIVOS: somnolencia, vértigo, excitabilidad, confusión, nistagmo y dificultad al hablar.


APARATO DIGESTIVO ANTIDIABÉTICOS: posibilidad de hipoglucemia intensa.


PROCINÉTICOS: agitación, somnolencia, astenia o sedación.


ANTIEMÉTICOS: mareo, astenia o sedación.


APARATO CARDIOVASCULAR ANTIANGINOSOS: mareos, cefaleas graves y persistentes, taquicardia e hipotensión marcada.


ANTIARRÍTMICOS: mareos y visión borrosa.


VASODILATADORES PERIFÉRICOS: mareos, hipotensión ortostática, insomnio y cefalea.


ANTIGREGANTES PLAQUETARIOS: mareos y cefalea.


APARATO LOCOMOTOR RELAJANTES MUSCULARES: taquicardia, hipotensión, mareos, somnolencia, vértigo, nerviosismo…

Comparte este artículo

Suscríbete a nuestra newsletter

Recibirás en tu email las últimas noticias, novedades y pruebas del mundo del motor

Comenta este artículo

* He leído la Política de privacidad

Ir arriba