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Parabrisas roto: mejor reparar que cambiar

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12 de diciembre, 2019

Las roturas en los parabrisas son muy frecuentes y generan muchos residuos que se reducen drásticamente si, en vez de sustituir, reparamos el problema. Así de claro lo dice Carglass en su comunicado.

Mientras que los residuos que se generan al reparar un parabrisas caben en un cenicero, los producidos por sustituir uno entero necesitan una furgoneta. Sólo por esto ya es recomendable intentar reparar, siempre que sea posible, en lugar de cambiar el parabrisas completo.

Además de este motivo ecológico hay otros, como el hecho de que por muy bien que se realice el trabajo de sustitución, nunca quedará tan bien como cuando se montó el parabrisas en fábrica con el vehículo nuevo. Reparar el parabrisas nos evitará posibles problemas como entradas de agua, fallos en el funcionamiento de algunos sistemas de asistencia a la conducción, como el sensor de lluvia, la cámara frontal, etc.

Tampoco podemos obviar que es mucho más rápido reparar el defecto que sustituir el parabrisas, de modo que podremos seguir disfrutando de nuestro coche antes.

Por qué Carglass recomienda reparar antes que cambiar

La reparación en lugar de la sustitución reduce el impacto ecológico.

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Carglass siempre recomienda reparar un parabrisas, si es posible, antes que sustituirlo. Por un lado, un parabrisas reparado con la tecnología de Carglass recupera su resistencia original. Por otro lado, una reparación apenas tiene impacto en el medio ambiente. Si no es necesario cambiar un parabrisas, ¿para qué consumir recursos en sustituirlo?

Según los estudios de Carglass, una reparación de parabrisas representa una huella de carbono de 4 kilos de CO2 y unos desechos de 0,002 kilos. En una sustitución estas cifras se disparan hasta 39,1 kilos de CO2 y 13,9 kilos de desechos.

Desgranando la huella de carbono de cada proceso, éstas serían las emisiones de cada apartado al cambiar un parabrisas:

  • Fabricación del parabrisas y de su embalaje (54%)
  • Consumo medio del cliente o de la unidad móvil en su desplazamiento (20%)
  • Transporte (5%)
  • Funcionamiento de los centros (6%)
  • Materiales necesarios para realizar la sustitución (5%)
  • Distribución a los centros (5%)
  • Almacenamiento (3%)
  • Oficinas centrales (2%)
  • Transporte de los desechos para su reciclado (1%).

Mientras tanto, éstas serían las emisiones en una reparación de un parabrisas:

  • Consumo medio del cliente o de la unidad móvil al desplazarse (64%)
  • Consumo de los centros (24%)
  • Materiales necesarios para realizar la reparación (4%)
  • Almacenamiento (1%)
  • Oficinas centrales (6%)
  • Distribución a los centros de los materiales (1%)
  • Transporte de los desechos para su reciclado (1%).

Carglass gestiona los residuos procedentes de sus operaciones de un modo responsable, proceso que arranca cuando el técnico de Carglass deposita un parabrisas roto en el punto de recogida de su centro. Gracias a este esfuerzo, Carglass consigue reducir el consumo de energía, ahorrar en materia prima, evitar la destrucción de terrenos por extracción, reducir los residuos que van a los vertederos, evitar problemas de vertidos incontrolados y reducir las emisiones totales de CO2 de la compañía en un 20%. Esto se une al reciclaje del papel, cartón, plástico, vasos de café y todos aquellos envases contaminados considerados como residuos peligrosos que se generan en un taller.

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