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«Papá, ¿de donde vienen los Audi R8?»

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14 de agosto, 2015

La marca de los cuatro aros desvela todos los secretos de la fábrica donde se montan a diario unidades del nuevo Audi R8

«Papá, ¿de dónde vienen los niños?». Esa pregunta incómoda -que todos hemos hecho alguna vez- tiene muchas variantes. Seguramente, para un aficionado al motor, la pregunta correcta sería «oye papá, ¿de dónde viene un coche tan espectacular como el Audi R8?», así que si tienes un hijo preguntón o si tu padre no te ha sabido contestar, aquí te explicamos como responder a la pregunta.

Cada R8 nace en las instalaciones de quattro GmbH, en Heilbronn. Allí, 492 personas trabajan para hacer el chasis Audi Space Frame de aluminio y polímero reforzado con fibra de carbono. El superdeportivo alemán se fabrica de forma casi artesanal: una vez está creado el chasis, los especialistas sueldan de forma manual los distintos elementos que conforman la estructura ASF. Esta está compuesta de un módulo frontal, la sección central del suelo y el módulo trasero, todos ellos realizados con piezas de aluminio fundido y perfiles extruidos; posteriormente, los tres módulos se unen a la parte inferior.

Los robots, en esta fase de la fabricación, solo se encargan de los procesos de unión en frío entre el aluminio y el CFRP. El R8 en este aspecto cuenta con 207 remaches ciegos, 241 tornillos métricos y 270 tornillos autorroscantes. El CFRP solo se utiliza cuando obtiene mejores resultados que el aluminio. Como en la pared trasera, en el túnel central y en los pilares B de tres secciones. En el larguero transversal de la pared trasera, las capas de fibra, formadas por catorce láminas de 5 mm. están colocadas de forma unidireccional.

En la cabina de acabado los operarios le dan a la carrocería el toque final, antes de pasar a la sección de montaje. Se utilizan sofisticadas herramientas de medición para detectar cualquier de hasta un micromilímetro, aunque existen fallos que sólo se detectan a través del tacto.

El área de montaje es un sistema de transporte automatizado que utiliza carros autopropulsados DTS, con un ajuste de altura continuo de hasta 1,2 metros. Permite rotar el coche y elevarlo, algo que resulta cómodo para los operarios. Así, cada operario puede trabajar con una ergonomía poco habitual en cadenas de montaje.

Ahí, el coche pasa por una cadena en forma de U donde 15 operarios le dedican 40 minutos cada uno –lo habitual son cinco-. Aquí se instalan los instrumentos, el cableado, el revestimiento interior, el motor y la caja de cambios, ya que los elementos de propulsión y suspensión están ya premontados y se instalan de forma independiente. Así, se puede fabricar en el mismo puesto un R8 LMS de competición o un R8 de calle.

Después, el Audi R8 recién fabricado pasa a un centro de pruebas que comprende seis ciclos separados para hacerle un control de calidad. Si supera la prueba en pista sin ruidos extraños y desajustes, el coche está listo para salir a la calle. Tras una hora de conducción en carretera, los probadores deciden si está listo para ser entregado.

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