No al coche autónomo, según Iwan Parry

No al coche autónomo, según Iwan Parry

Iwan Parry es consultor e investigador en el Transport Research Laboratory del Reino Unido y en una conferencia ha argumentado que, pese al afán de los fabricantes por automatizar más y más la conducción de los coches, los usuarios, al menos por ahora, no quieren esta tecnología.

Tras el accidente del Tesla con piloto automático que causó la primera víctima mortal con este asistente a la conducción, cada vez son más las voces que ponen en duda la viabilidad del coche autónomo. Además de las posibles dudas morales y legales sobre la conducción autónoma, según el investigador Iwan Parry, los clientes no se muestran interesados por este tipo de tecnología.

Todos los estudios afirman que las causas de los accidentes están cambiando, o al menos los motivos de esas causas. En el 97 % de los siniestros sigue siendo el error humano el factor determinante, pero está cambiando aquello que provoca el error humano. El desarrollo de las nuevas tecnologías y el mal uso de las mismas está provocando que el teléfono móvil empiece a ser considerado como el enemigo número uno de la seguridad vial.

Según los estudios realizados, el uso de los smartphones durante la conducción incrementa en un 35 % el tiempo de reacción de los conductores, casi el doble que el alcohol o el cannabis.

Quién es Iwan Parry

Iwan Parry
Iwan Parry es consultor e investigador en TRL.
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Iwan Parry tiene más de 18 años de experiencia en investigación e ingeniería en materia de seguridad vial, con 14 años expresamente dedicados al campo de investigación de accidentes de tráfico de carretera, lo que le ha llevado a especializarse en el análisis de accidentes de tráfico de vehículos automatizados, simulación y reconstrucción.

Es miembro del Instituto de Carreteras y Transporte, y del Instituto de Investigadores de Accidentes de Tráfico. Su gran experiencia en el campo de investigación de accidentes le ha llevado al análisis de cientos de casos solicitados por tribunales británicos y australianos para resolver sentencias en base a sus dictámenes y valoraciones.

Dirige los proyectos de TRL de simulación y reconstrucción por ordenador de accidentes de tráfico. De hecho, entre 2005 y 2007 coordinó y lideró los trabajos de reconstrucción y simulación del fatal accidente que costó la vida a la Princesa Diana de Gales, a instancias de la Comisión Stevens y de la Policía Metropolitana, en el marco de la investigación de la Operación Paget.

Asiste con regularidad a seminarios donde expone sus conocimientos de investigación de accidentes dirigidos a médicos legales, policías y otros profesionales en el campo de la seguridad vial.

Con estos antecedentes, queda claro que la palabra de Iwan Parry tiene bastante peso y sus afirmaciones deben ser tomadas en consideración. En una de sus conferencias organizadas por Belron, Parry afirmó que los clientes no quieren que la tecnología siga asumiendo un mayor control sobre el vehículo en detrimento del conductor.

Estamos asistiendo a un cambio fundamental en la naturaleza del riesgo y en el comportamiento del ser humano hacia el vehículo, lo que nos lleva a plantearnos dos grandes cuestiones. La primera es entender como la tecnología nos ayuda a mitigar los riesgos existentes en la carretera. Y la segunda, si estas mismas tecnologías pueden estar creando nuevos riesgos y consecuencias de manera involuntaria”, asegura Iwan Parry, Consultor e Investigador Científico en TRL.

Iwan Parry fue uno de los conferenciantes en el Best Of Belron®, que se celebra cada dos años y está organizado por el Grupo Belron®, al que pertenece Carglass® España. Este evento reúne una competición para elegir al mejor técnico del mundo especialista en cristalería del automóvil y una conferencia global sobre innovación y tecnología donde participan ponentes de talla mundial.

El desarrollo de las nuevas tecnologías aplicadas al coche conectado; y su relación directa con el comportamiento y conducta de los conductores y su percepción de los riesgos al volante, son el objetivo clave del programa RAID (Road Accident In Depth Studies, estudios en profundidad de accidentes de carretera) que está investigando TRL. Está ampliamente demostrado que ha cambiado la actitud de los usuarios de los vehículos conectados, que incorporan un importante número de dispositivos de ayuda a la conducción (englobados bajo la definición ADAS –Advanced Driver Assistance System-), señala Iwan Parry.

Mis errores como conductor pueden ser corregidos por las nuevas tecnologías que equipan los vehículos” es una creencia equivocada y muy extendida. Si a esto le unimos que, de manera casi involuntaria pero claramente constatada, el conductor enfoca su atención en otras tareas al volante, ya tenemos una de las causas que está detrás de un gran número de accidentes de tráfico. Pero, por otro lado, estamos detectando que los usuarios no quieren que se otorguen más funciones y control del vehículo a la tecnología”.

Sin embargo, según un estudio realizado en el año 2010 en el Reino Unido, el 97 % de los accidentes de tráfico se deben a causas o errores humanos en alguna medida. De hecho, según este estudio, el 75 % de los casos son achacables exclusivamente a factores humanos, mientras que solo el 1,1% tenía su origen en la vía y un 0,6 % se debía a causas técnicas o mecánicas provocadas por el vehículo.

Solo un 0,3 % de los accidentes estaba motivado por la combinación de fallos causados simultáneamente por el conductor, la vía y el vehículo. Este porcentaje se incrementa hasta un 18,4 % si las causas son la suma de errores humanos y estado de la vía, mientras que la relación hombre vehículo solo estaba detrás del 4 % de los accidentes.

Otro estudio realizado dos años antes (2008) y en el que TRL está basando sus observaciones y análisis del comportamiento de los conductores durante los últimos 15 años, muestra que un 45% de los mismos reconocía escribir mensajes de texto mientras estaban al volante, y no de manera esporádica o breve. Según los datos de TRL, el tiempo de reacción del conductor se incrementa en un 35% si están usando el móvil. Este retardo en la reacción a los estímulos necesarios en la conducción aumenta en un 12%, si estamos bajo los efectos del alcohol, y en un 21% si hemos consumido cannabis.

Como consecuencia de todo esto, TRL se está centrando en el uso inadecuado o inconsciente de las tecnologías en el vehículo y en cómo hemos de adaptar nuestra forma de conducir al vehículo conectado. “En muchos casos, por ejemplo, hemos detectado que los conductores se muestran más inseguros manteniendo su vehículo dentro de su carril cuando circulan con un coche que equipa asistente de alerta de cambio de carril involuntario (LDW)”.

Es muy difícil modificar o cambiar el comportamiento de las personas, y muy especialmente las malas conductas, sin tener en cuenta que hay factores, como la personalidad, el estrés o la agresividad, que son determinantes en los impulsos y actitudes que nos hacen enfrentarnos al riesgo de manera diferente”, subraya Iwan Parry. “Y, sin embargo, el estado psicológico del conductor no está siendo utilizado como un criterio de evaluación de riesgos de por las compañías aseguradoras o las empresas de alquiler o renting de flotas de vehículos”, advierte.

Así pues, TRL tiene por delante la importante misión de analizar en profundidad el vehículo conectado, y el comportamiento y la actitud de los conductores. De esta manera se pueden obtener directrices que nos ayuden en la reducción de los accidentes de tráfico y en minimizar sus consecuencias. En esa misma dirección trabajan para mejorar la eficiencia de la red de carreteras y transporte, agilizar la movilidad y reducir las emisiones nocivas.

Como bien sabemos, es imposible evitar accidentes, ya que no dependen solo de nosotros o del sistema de automatización del coche: también hay otros agentes en la carretera, ya sean personas, coches, animales, el estado de la vía, climatología, etc”. “Por eso es fundamental el uso del EDR (Event Data Recorder) que es un sistema de registro de los datos del vehículo y de supervisión continua del comportamiento del conductor”. El EDR mide la velocidad del vehículo y las acciones del conductor, por ejemplo, la posición del pedal de freno y acelerador, sistemas de asistencia al conductor, la activación del control de crucero y los niveles de aceleración.

Las investigaciones de TRL se centrarán cada vez más en vehículos equipados conEDR,que ya son frecuentes en el mercado de nuevos vehículos y obligatorio en EE.UU, donde la mayoría de los fabricantes usan la herramienta Bosch CDR con esta finalidad. En el Reino Unido cada vez más fabricantes de equipos originales que permiten voluntariamente el acceso a TRL han utilizado también la herramienta Bosch CDR durante los últimos cinco años.

Big data e IO (Internet Of Things) son básicos también para la obtención de datos cualitativos y cuantitativos para apoyar la adopción de tecnología, la percepción del usuario, la actitud, el comportamiento…

Iwan Parry también se refirió a las redes de transporte: “La comprensión del comportamiento de las personas y sus actitudes subyacentes son de vital importancia para el diseño y gestión de la red de transporte. Una apreciación tanto de las necesidades del usuario y la percepción de soluciones de transporte puede ayudar encaminar en la correcta dirección el proceso de desarrollo. El resultado será una red de transporte que no sólo puede operar de manera eficiente, sino que atienda las necesidades de todos los usuarios”.

Las declaraciones de Iwan Parry en vídeo

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