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La rocambolesca historia de uno de los coches favoritos de Paul Walker

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22 de septiembre, 2020

Este Nissan Skyline GTR R34 perteneció al fallecido actor Paul Walker y ha vivido una rocambolesca historia que te sorprenderá.

El malogrado Paul Walker, aparte de conocido actor por la franquicia The Fast and the Furious, era un gran aficionado a los coches deportivos.

En un primer momento se interesó por los “muscle cars”, pero pronto se fijó también en los deportivos japoneses. Todo surgió al descubrir un Nissan GT-R de la generación R34 en los estudios donde filmaba una de las sagas automovilísticas más populares de la historia.

Perteneció a Paul Walker, pero ha dado muchas vueltas

Fue Craig Lieberman, un asesor técnico de las películas de The Fast and the Furious y encargado de conseguir algunos de los modelos que aparecen en la franquicia, el que le enseñó el coche.

Walker se enamoró de él y decidió adquirir una unidad del vehículo en MotoRex, la única compañía que en aquella época importaba de manera legal R34 a los Estados Unidos.

El antiguo R34 de Walker era un modelo V-Spec pintado en color Sonic Silver. Curiosamente, Walker no lo conservó durante mucho tiempo por problemas en la pintura  y decidió venderlo y comprarse un modelo blanco V-Spec II en su lugar.

Paramount estrenará el documental de Paul Walker en verano de 2018.

El coche de Walker fue vendido a un hombre en Hawaii que se dispuso a convertirlo en una réplica del R34 que MotoRex le prestó primero a Walker, conocido cariñosamente como el ‘Blackbird’. Así, el coche fue equipado con pintura plateada, kit de carrocería de Veilside, llantas de Advan, capó de fibra de carbono, mejoras en la suspensión, etc.Tiempo después el coche fue confiscado al dueño hawaiano por la Administración de Control de Drogas estadounidense y subastado. Se hizo con  él un hombre de Texas que lo tuvo parado durante 15 años hasta que en este 2020 ha sido adquirido por un importador.

Los coches de Fast and Furious

En un vídeo, Craig Lieberman nos cuenta esta historia y sostiene que este Nissan Skyline R34 tan viajero, dada su rareza y su famoso antiguo propietario, podría valer cerca de 350.000 dólares.

Y es que los Nissan GT-R R34 no podrán ser importados de manera completamente legal a los Estados Unidos hasta 2024, lo que lo convierte, por su exclusividad, en un coche muy deseado por los coleccionistas.

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