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El motor térmico ‘made in Spain’ que no emite gases

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12 de agosto, 2020

Unir lo mejor del motor eléctrico con lo mejor del motor de combustión es posible... y han tenido que ser unos españoles los que han dado con la tecla sobre cómo conseguirlo.

Un equipo formado por investigadores del Instituto de Tecnología Química (ITQ), perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y a la Universidad Politécnica de Valencia, y del Instituto CMT-Motores Térmicos del mismo centro universitario han diseñado un nuevo motor de combustión interna que, según anuncian, no genera gases nocivos para la salud ni CO2. Se trata, por tanto, de una mecánica revolucionaria que cumpliría obviamente con la normativa sobre emisiones prevista para 2040 y que destaca además por su alta eficiencia. Gracias a la financiación de la Agencia Valenciana de la Innovación, los creadores podrán desarrollar los dos primeros prototipos de este innovador motor en los próximos meses.

Cómo funciona este revolucionario motor

La tecnología empleada para conseguir este hito se basa en la utilización de membranas cerámicas MIEC patentadas por el ITQ. Son capaces de eliminar todos los gases contaminantes y nocivos para la salud (NOx), capturar el CO2 propio y atmosférico y licuarlo. «Estas membranas, incluidas en el motor del vehículo, permiten la separación selectiva de oxígeno del aire para producir la oxicombustión. De este modo, se genera un gas de combustión puro, compuesto de agua y CO2, que se puede capturar en el interior del propio vehículo y almacenarlo sin que salga expulsado por el escape», explica el profesor de investigación del CSIC en el ITQ José Manuel Serra.

La tecnología desarrollada por este equipo de investigadores permitiría disponer de un motor con la autonomía y capacidad de repostaje que puede tener uno convencional hoy en día, pero con la ventaja de que es completamente limpio, sin ningún tipo de emisión contaminante o de efecto invernadero, igual que pasa con los eléctricos. De este modo, ofrecen al sector una tecnología que, tal y como ellos mismos dicen, combina lo mejor de los motores eléctricos y de los de combustión.

El CO2 se almacena en un depósito aparte

Con la tecnología desarrollada por el CMT-Motores Térmicos y el ITQ, el vehículo se convierte además en suministrador de CO2. Según explican los investigadores, en un motor convencional, después de la oxicombustión, se genera una gran cantidad de nitrógeno y óxidos de nitrógeno en el escape. En este caso, solo se genera CO2 en muy alta concentración y agua, que se puede separar de forma muy fácil del CO2, simplemente condensándola.

Ese CO2 se comprime en el interior del propio motor y se almacena en un depósito a presión, pudiendo retornarse como un subproducto, directamente como CO2 puro, de alta calidad en una estación de servicio, para su posterior uso industrial, ha explicado la UPV. De este modo, dentro del vehículo, además del depósito de combustible, habría otro con el CO2 que se genera después de quemar el combustible y del que podemos sacar partido (valorizar), apunta Luis Miguel García-Cuevas.

Este motor está diseñado para vehículos de gran tamaño

Según informa el CSIC en su comunicado, esta tecnología se dirige principalmente a fabricantes de vehículos de gran tamaño de transporte de viajeros y mercancías tanto terrestres como marítimos y para aviación hasta un determinado nivel de potencia. Además, podría emplearse también para adaptar los actuales motores diésel en vehículos especiales. «En el caso de vehículos más pequeños, se podría aplicar también secuestrando solo parte del CO2 en el escape», señala el investigador Francisco José Arnau.

El equipo de la UPV está construyendo dos prototipos a escala de laboratorio de este sistema, para lo que contará como decimos con la financiación de la Agencia Valenciana de la Innovación. El proyecto del CMT-Motores Térmicos y el ITQ (INNVA1/2020/82) ha sido uno de los seleccionados en la convocatoria de ayudas del Programa de Valorización y Transferencia de Resultados de Investigación a las Empresas, cuya resolución se hizo pública a finales del pasado mes de julio.

«Contar con la valoración positiva y la financiación de la Agencia Valenciana de la Innovación supone poder llevar el concepto a niveles de desarrollo tecnológicos suficientemente altos. Con ello, será posible atraer la atención de inversores privados que quieran licenciar la patente o financiar spin-offs para hacer realidad estos motores, que cambiarían el paradigma de la lucha contra el cambio climático desde el punto de vista del transporte», concluye el investigador del CMT-Motores Térmicos de la Universitat Politècnica de València José Ramón Serrano.

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