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Mitos y leyendas del coche eléctrico

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28 de enero, 2019

Las medidas administrativas contra los coches de combustión están haciendo que cada vez más gente se plantee la compra de un coche eléctrico y surgen muchas dudas en torno a él. Vamos a ver algunos mitos y verdades sobre ellos.

Aunque las cifras de aumento de matriculaciones de coches eléctricos e híbridos enchufables parecen dispararse, si miramos un poco en profundidad los datos, veremos que la inmensa mayoría de los compradores son empresas y no particulares. La realidad es que, aunque muchos se interesan por el coche eléctrico, lo desestiman en cuanto ven lo que cuestan, que tienen que instalar un cargador en su domicilio (lo cual no siempre es posible), etc.

Para tratar de aclarar algunas cosas más sobre los coches eléctricos, la compañía eléctrica Lucera propone una serie de mitos y verdades sobre el coche eléctrico:

  • Los coches eléctricos tienen poca autonomía: MITO. Los primeros coches eléctricos tenían una autonomía muy limitada, sin embargo desde entonces la tecnología ha evolucionado y ya es posible alcanzar autonomías entre 250 y 300 km, llegando a superar los 500 kilómetros en modelos de alta gama.
  • Las recargas de los coches eléctricos son un incordio: VERDAD. Lo habitual es llenar el depósito de gasolina en cinco minutos pero en el caso de un coche eléctrico se suele tardar más. No es un inconveniente en trayectos urbanos en los que se puede mover el coche para el día a día y recargarlo por la noche (incluso en un punto de recarga doméstico). Para trayectos largos, existe la opción de los súper cargadores, donde es posible recargar la batería en treinta minutos, y una red de puntos de recarga cada vez más amplia gracias a la cual una carga superior al 80% no suele ser necesaria.
  • Los coches eléctricos son más lentos: MITO. La mayoría de coches eléctricos en venta actualmente alcanzan velocidades superiores a la máxima permitida de 120 km/h. La velocidad suele ser la misma que los coches de combustión pero sí que la aceleración es mucho más alta en los eléctricos —de 0 a 100km/h. en 4 segundos en los últimos modelos—, lo que mejora la experiencia de conducción. Conviene aclarar que, aunque la aceleración inicial de los coches eléctricos es mejor, a medida que aumenta la velocidad sus prestaciones decrecen mientras que en los motores de combustión aumentan. Así, aunque un coche eléctrico sale más rápido de un semáforo, los adelantamientos son proporcionalmente mejores en los coches de combustión. Esto se debe a la forma en la que entregan la potencia y el par los motores eléctricos y los de combustión. En un coche eléctrico su par y su potencia decaen con la velocidad, mientras que en los de combustión aumenta.
  • Los coches eléctricos son poco potentes: MITO. Estos vehículos tienen una potencia similar a los vehículos de combustión. Incluso se puede afirmar que los superan al entregar el torque total (la fuerza en las ruedas) de manera instantánea y no paulatina, como pasa en los coches de gasolina y diésel. Sin embargo debemos tener en cuenta lo explicado en el apartado anterior.
  • Los coches eléctricos son más caros: VERDAD. Los coches eléctricos resultan algo más caros que un coche de gasolina o diésel, con precios desde los 16.000 € ya que, como toda nueva tecnología, los precios son más altos en los inicios hasta que se populariza en el mercado y los precios bajan. A medida que las tecnologías más ecológicas van siendo cada vez más baratas, el coste global de estos coches será cada vez más competitivo. Además, ahora existen diferentes gamas de precios e incentivos destinados a facilitar la adquisición de coches eficientes y la instalación de puntos de recarga, lo que significa que existe un mercado en crecimiento de conductores que apuestan por el cambio al coche eléctrico, que aún siendo más caros, resultan más rentables.
  • Los coches eléctricos son más frágiles en los accidentes: MITO. La fragilidad tiene que ver con el tipo de carrocería que lleve el coche y no con el tipo de motor. De esta forma, hay coches de combustión más frágiles que otros y lo mismo ocurre con el coche eléctrico. Ahora bien, es cierto que en los coches eléctricos se suele primar mucho la mayor ligereza para mejorar su autonomía.
  • Los coches eléctricos son más baratos de mantener: VERDAD. El mantenimiento preventivo de un vehículo eléctrico resulta un 42% inferior a la de un vehículo con motor de combustión según Renault, ya que se limita al cambio de rodamientos de motor a los diez años y a unas económicas y pocas tareas de fácil ejecución.
  • Los coches eléctricos no contaminan: MITO. En sí mismos estos coches no emiten gases nocivos para el medio ambiente pero existen matices. Si se carga la batería con energía no renovable, en última instancia se estará contaminando ya que en la generación de esa energía se han creado gases invernadero o residuos contaminantes. Por este motivo, es importante apostar por energías 100% verde también para cargar el coche eléctrico. Además, los coches producen varios tipos de emisiones nocivas, como las partículas del desgaste de los neumáticos, pastillas de freno, etc. Los coches eléctricos pueden no emitir gases ellos mismos, pero sí contaminan.
  • La fabricación de un coche eléctrico es más contaminante: VERDAD. La fabricación propiamente dicha sí es más contaminante. Sin embargo, si tenemos en cuenta toda la vida útil de un coche, incluyendo la producción del vehículo, su uso y su posterior desguace, los vehículos eléctricos emiten hasta un 60% menos de CO2 que sus equivalentes diésel o gasolina. Incluso teniendo en cuenta el CO2 generado durante la producción de la batería de un VE.
  • El seguro de un coche eléctrico es más caro: MITO. Esta afirmación era cierta hace unos años, sin embargo la popularización de estas alternativas de movilidad eficiente ha hecho que vayan descendiendo los precios. Actualmente, se pueden encontrar seguros a terceros desde 200€ anuales.
  • La batería de un coche eléctrico es muy cara: VERDAD. Aunque su precio puede resultar algo caro, los precios de las baterías de litio han ido bajando sus precios en los últimos años, a la vez que aumentaban la autonomía. Ya se está demostrando que las nuevas baterías tienen una vida útil muy larga e incluso es posible vender la batería vieja a buen precio en el mercado de segunda mano, lo que repercutirá en el ahorro para comprar el reemplazo.  En este punto, también hay que tener en cuenta que el sector de las baterías avanza a pasos agigantados y éstas evolucionan cada vez más en capacidad, reducción de peso e incluso se investigan nuevos materiales y formas de alimentación, como la recarga sin cables y en circulación.

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