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María de Villota: «Ahora veo más que antes»

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11 de octubre, 2012

Perdió un ojo en un terrible accidente que podría haberle costado la vida, pero María de Villota, en su primera rueda de prensa tras el siniestro, ha afirmado que ve "más que antes". Mira su futuro con el optimismo y la vitalidad que la caracteriza; éstos son sus planes.

Me vas a permitir que personalice este artículo un poco más de lo habitual. Tengo la suerte de conocer a María de Villota desde hace tiempo y de haber compartido con ella algún que otro fin de semana de carreras. En cada detalle que explica, en cada comentario, se nota que es un mundo que la apasiona y que conoce muy bien; lo ha vivido desde niña. María ha querido pilotar un Fórmula Uno, medirse con los más grandes, desde que ha tenido uso de razón. Daba un paso más hacia su meta en el equipo Marussia, pero un accidente ponía fin a su sueño este verano, durante una jornada de tests. Ella, luchadora como siempre, no ha dejado que esto corte sus alas. Así, se ha presentado ante los medidos de comunicación para anunciar que tiene nuevos proyectos y que está llena de ilusión ante ellos y ante la vida. Ha estado muy cerca de perderla.

Sólo han pasado tres meses desde que su monoplaza chocó contra la rampa elevadora de un camión. En esos noventa días, María ha recibido repetidas muestras de apoyo de los pilotos (Carlos Sainz, padre e hijo, han estado en la rueda de prensa para acompañarla, así como Reyes, la mujer de Pedro Martínez de la Rosa), de la prensa, del público. Ha pasado por complicadas operaciones que ella ha afrontado «como las pruebas físicas que hay que realizar para competir al máximo nivel. Son duras, pero necesarias», explica con su brillante sonrisa de siempre y mirando a la gran multitud de periodistas concentrados en la sala con uno de sus ojos azules. No hubo manera de salvar el otro. No podrá pilotar un Fórmula Uno. «Cuando el cirujano me lo dijo, le contesté que era mi decisión conservar el ojo o no, como si el pobre hubiera tenido elección», relata. «Después, cuando ves que tu familia te mira como si fueras un milagro, te das cuenta de que lo importante es seguir aquí, continuar con vida», asegura.

El otro momento duro para la piloto fue mirarse al espejo por primera vez: tenía 104 puntos en la cara. Hizo una pequeña broma ante su madre, presente en ese momento, y así siguió adelante. La recuperación aún está en marcha. Comienzan a pasar esquemas craneales para explicar a la prensa el alcance de las lesiones de María y cómo se están solucionando. Efectivamente, su recuperación es impresionante. «Nos ha dado un ejemplo de fuerza y de superación a todos», asegura el doctor. Siempre lo ha hecho.

María estaba empeñada en ganarse el respeto de sus rivales sobre la pista, pero no ha tenido esa oportunidad. Lejos de lamentarse, aparece llena de nuevos proyectos. «Ahora veo más que antes porque miro más allá de la F1. Antes sólo me veía subida en un monoplaza, ahora sé cuáles son las cosas importantes de la vida», comenta. Seguirá ligada al mundo del motor («lo llevo en mi ADN», afirma), por supuesto, pero también al de los enfermos y al de las mujeres. «Hay muchas niñas en el karting que necesitan saber que se puede llegar a lo más alto, que con trabajo, talento y constancia se puede hacer», asegura con firmeza. Su ilusión («la saco de la vida, de entusiasmarme con el futuro que tengo por delante y de saber que sigo aquí») es contagiosa. Una vez más, la sala entera se emociona.

Cuenta que no ha dejado de ver las carreras de Fórmula Uno, ha seguido enterada de todo lo que ocurría en el campeonato. «No supone ningún problema para mí, no es un tabú, ni algo de lo que no se pueda hablar», añade. La rueda de prensa finaliza; María agradece nuestra asistencia con su gran sonrisa y un sincero «me alegro de veros». Transmite la misma fuerza y energía de siempre; es más valiente y más luchadora que nunca. Por eso, todos los presentes nos vamos de la sala Samaranch del Consejo Superior de Deportes sabiendo que pondrá toda su pasión y su capacidad de trabajo en alcanzar sus nuevas metas. Así es como lo hacen los campeones.

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Comentarios

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  • Noemí Alonso

    ¡Qué ejemplo de mujer! Lucha, superación, entereza… ¡Se nos saltaban las lágrimas en la rueda de prensa! ¡Grande, campeona!

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