Los seguros suben

11 septiembre, 2007

El próximo 1 de enero entrará en vigor la subida de la cobertura mínima del seguro de responsabilidad civil hasta los 70 millones de euros.

El próximo 1 de enero entrará en vigor la subida de la cobertura mínima del seguro de responsabilidad civil hasta los 70 millones de euros.




El próximo 1 de enero entrará en vigor la subida de la cobertura mínima del seguro de responsabilidad civil hasta los 70 millones de euros. Pero algunas organizaciones de conductores, como Automovilistas Europeos Asociados (AEA), insisten en que no será más que un espejismo jurídico si no se actualiza ya el baremo, ya que las víctimas cobrarán lo mismo, aunque el seguro costará más. Desde Unespa, la patronal de las aseguradoras, recalcan que el baremo y la Ley del Seguro, son dos conceptos distintos, pero también alertan del «efecto inflacionario».


José María era un padre de familia, con tres hijos a su cargo, que cruzó por un paso de peatones urbano después de haberse cerciorado de que no venía ningún vehículo. Sin embargo, un coche que circulaba a más de 80 km/h lo arrolló con tal fuerza que el viandante cayó muerto al suelo. Cuando se celebró el juicio contra el conductor responsable, la aseguradora debió abonar a la viuda del fallecido 99.222,70 euros y cada uno de los vástagos recibió 41.342,79; es decir, todas las víctimas percibieron 223.251,07 euros.

Una cantidad que no habría sido mayor en el caso de que ese siniestro mortal se hubiera producido el año que viene, cuando ya habrá entrado en vigor la medida publicada en el BOE que eleva a 70 millones de euros por accidente la cobertura mínima del seguro de responsabilidad civil. Según denuncia AEA, habrían cobrado lo mismo, pero las pólizas sí les costará más caras a los más de 27 millones de automovilistas españoles sólo por el hecho de haber elevado la cobertura mínima desde los 350.000 euros actuales a los 70 millones exigidos por la UE.

«El gobierno español ha cubierto el expediente ante las autoridades europeas, pero no se preocupa de que a las víctimas de un accidente las entidades les seguirán abonando indemnizaciones mezquinas, porque el baremo español fija un límite», subraya Mario Arnaldo, presidente de AEA, quien recuerda que en la mayoría de los casos las cantidades pagadas por las aseguradoras no se aproxima al millón de euros previsto en la normativa comunitaria. Las aseguradoras no comparten esta interpretación, como ya dejaron claro en la Semana del Seguro celebrada recientemente en El Escorial, donde se advirtió de que cualquier revisión al alza del baremo supondrá un «efecto inflacionario» en las primas.

Desde Unespa se pone el énfasis en que no se puede confundir la cobertura de responsabilidad civil, del que se beneficia un porcentaje de usuarios ínfimo, con las tablas de indemnizaciones previstas por la ley, pues son dos elementos muy distintos. A este respecto, el presidente de Pelayo, José Boada, matiza que sí sería precisa una actualización del baremo, aunque duda de que esta reforma se lleve a cabo antes de que concluya la actual legislatura, porque requiere una tramitación compleja. «En cuanto se ponga en marcha el nuevo baremo, la guerra de precios que todavía se libra en el ramo de autos se atemperará», aclara, para agregar que de hecho ya hoy algunas compañías no están cobrando una tarifa suficiente para el coste real de la cobertura.

«Esta situación no es sostenible a medio plazo y lo comprobarán ahora si se confirma el aumento de los accidentes de tráfico, después de los efectos positivos en el primer año del carné por puntos», concluye. También la propia presidenta de la patronal del sector del seguro, Unespa, Pilar González de Frutos, ha vaticinado ya que esa extraordinaria competencia está en «fase de repligue». La nueva ley del Seguro, tal como se ha publicado, no afectará a las indemnizaciones de damnificados como los familiares de José María, porque ese tipo de siniestros con daños corporales se incluye en el 99,89 por ciento de los casos donde el coste es inferior a los 300.505 euros.

«Dicho de otro modo, en casi todos los accidentes con víctimas que se producen en España no se supera la actual cobertura mínima que es de 350.000 euros por víctima», explica Arnaldo quien cree que el baremo de nuestro país impide que ningún juez pueda establecer una cifra superior. «Las víctimas continuarán percibiendo las mismas cantidades que hasta ahora, pese a que la UE ha decidido que deben estar mejor protegidas», puntualiza. Lo cierto es que, al margen del baremo y la transposición de la directiva comunitaria sobre la ley del Seguro, los responsables de algunas compañías ya reconocen, en voz baja, que no habrá que esperar al próximo año para descubrir un encarecimiento en las primas, sino que ya se percibe en este segundo semestre las pólizas experimentarán una «tendencia muy moderada » en los precios, debido a que se han aplicado todas las medidas correctoras de las cuentas de 2006.

Será ya en el último trimestre cuando algunos conductores noten esas subidas ligeras, asociadas al repunte de los accidentes y los gastos de explotación de las entidades. Uno de los puntos de los que sí se beneficiarán los automovilistas en 2008 consiste en que los propietarios de un vehículo podrán pedir a la compañía un certificado con los antecedentes de siniestros que haya sufrido el coche. Aunque la normativa vigente hasta el 31 de diciembre ya recoge esta obligación, lo cierto es el plazo actual es de dos años y desde 2008 se amplía a cinco años con el objeto de que el asegurado pueda exhibir la buena conducta al volante.

Otra modificación es el concepto de estacionamiento habitual que a partir de enero se referirá al territorio del Estado al que corresponda la matrícula, con independencia de que sea permanente o provisional. También se aclara qué país debe responder de los daños de un coche sin matrícula, con un placa falsificada o en trámites de ser importado. Y el Consorcio de Compensación de Seguros cubrirá los daños materiales cuando en un accidente causado por un automóvil sin identificar se hayan abonado daños corporales significativos.


¿De qué depende el precio?
Son muchos los factores que influyen en la cantidad final que un automovilista debe pagar por la póliza. Algunos difíciles de controlar, como el baremo, y otros mucho más relacionados con aspectos personales. Pero conviene sopesarlos con detenimiento antes de firmar un contrato nuevo, sobre todo ahora que los indicadores apuntan a una subida inminente. He aquí los tres puntos vitales que harán que se pague más o menos por el seguro.

1. Tipo de póliza.
Todos los conductores saben que no cuesta lo mismo un seguro a todo riesgo que otro de responsabilidad a terceros. Pero no parecen tener tan claro que las compañías calculan las primas según la siniestralidad «teórica» que resulta de analizar los distintos factores de riesgo del conductor y del vehículo. Por ejemplo, un conductor que acaba de obtener el carné y estrena un coche puede pagar hasta diez veces más que un asegurado que lleve varios años en la entidad sin haber dado un solo parte, sencillamente porque el perfil de riesgo es distinto. El historial de los siguientes años es la referencia para un abaratamiento o no del seguro, debido al sistema «bonus-malus» con que se premia a los mejores conductores, al adaptar el importe a los accidentes causados por el tomador de la prima.
2. Conductor. Este factor influye más que el tipo la póliza, hasta el punto de que puede ocurrir que un usuario con más de diez años de antigüedad y sin un solo parte en su historial pague la mitad por un seguro a todo riesgo que otro, más joven, que sólo ha suscrito una póliza con franquicia de lunas. Los estudios de siniestralidad demuestran que no tienen los mismos accidentes las mujeres y los hombres o los jóvenes y las personas más veteranas al volante. Otro elemento que redunda en el precio es el número de individuos que pueden conducir el coche. Se pagará menos cuando sea un solo usuario que si lo utilizan todos los miembros de una misma familia, por ejemplo. La figura del conductor autorizado supone un coste añadido, pero conviene suscribirla porque si se produjera un percance y no está declarado nadie más que el titular, la compañía no se hará cargo de la indemnización.
3. Vehículo. En este apartado el precio varía según las prestaciones técnicas del coche que se quiere asegurar, el uso al que se destine y la zona de circulación. Así, determinados modelos deportivos, con una alta siniestralidad en el fichero de las aseguradoras, son muy caros, del mismo modo que no cuesta igual una póliza para un turismo particular que para otro destinado al uso profesional. También se debe notificar el lugar de residencia, un elemento decisivo porque a mayor número de coches circulando, más cara es la prima.

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