Los gallegos, los que más se distraen conduciendo

Los gallegos, los que más se distraen conduciendo

El RACE, BP y Castrol se reúnen para llevar a cabo un estudio en el que se comparan los resultados de conducir con estrés y los de manejar el vehículo de forma totalmente relajada. Las diferencias de atención al entorno son abrumadoras. Sigue leyendo para ver cómo de peligroso es llevar tus problemas durante la conducción.

Un estudio realizado conjuntamente por el RACE, BP y Castrol ha revelado que son los conductores gallegos quienes, generalmente, más se distraen pensando en preocupaciones personales durante la conducción.

El análisis, que se ha centrado en la diferencia entre conducir con estrés y hacerlo de forma relajada, ahonda en el grado en que dejamos de percibir el entorno cuando manejamos un vehículo con absoluta desconcentración.

Con herramientas innovadoras de neurotecnología y monitorizando los comportamientos de los usuarios para poder medir de modo riguroso sus respuestas cognitivas, emocionales y de atención, los examinadores han obtenido datos de 15 personas distintas durante la conducción y de más de 1.000 encuestados sobre sus hábitos al volante.

La quincena de conductores han sido observados por medio de los “Eyetracking Glasses (a través de la pupila se mide la atención), GSR-Cardio (medidor de respuesta galvánica de la piel y ritmo cardíaco para medir la intensidad emocional), Facial Coding (captando micro expresiones de la cara para detectar emociones inconscientes como la alegría, enfado, sorpresa…) y EEG (electroencefalograma para registrar la actividad cerebral basada en respuestas eléctricas).”

De este modo, han comparado dos imágenes resultantes de las dos situaciones de conducción (tranquila y estresada), cosechada con mapas de calor. Y -una imagen dicen que vale más que mil palabras- el resultado es este:

Diferencia de atención entre conducir tranquilo y hacerlo estresado.
Diferencia de atención entre conducir tranquilo y hacerlo estresado.
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“Un conductor en estado de estrés experimenta un aumento general del nivel de ansiedad, nerviosismo y precipitación en la toma de decisiones, frente al que tendría un estado emocional normal”, asegura el estudio.

La diferencia es obvia: el estrés provoca una reducción de la concentración del 12%, lo que se traduce en un aumento en el tiempo para la toma de decisiones. La tensión muscular aumenta y, por ende, el cansancio se produce antes.  Se puede llegar a aumentar el riesgo de accidente en un 28% conduciendo estresado ya que, entre otras cosas, el número de maniobras bruscas y aceleraciones aumenta en un 17%.

Con respecto al campo de visión, con estrés se produce el llamado “efecto túnel”, por el que la menor atención se fija solo en la zona central y se descuida la atención en el entorno que nos rodea (retrovisores, instrumentación, cruces, señales de tráfico…). En resumen, se tiene una visión mucho menos homogénea y periférica que la que tenemos al conducir de manera normal.

Además, tres de cada cuatro encuestados han afirmado que alguna vez han conducido en modo automático, lo que supone un gran riesgo en trayectos habituales. Los motivos que más reconocen distraerles son los internos, con el 47%, seguidos de los externos (radio, móvil, etc), con un 25%. Los primeros están priorizados por los pensamientos sobre el trabajo (57%), seguido de la familia (54%), dinero o problemas económicos (35%), pareja (33%) y salud (27%). La mitad de todos ellos aseguran que su conducción es más agresiva cuando se encuentran estresados y, la otra mitad, manifiesta que es la propia conducción lo que les puede llegar a estresar.

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