Noticia

Así era la limusina más larga del mundo (con helipuerto incorporado)

Ampliar

22 de abril, 2020

Te contamos cómo era la limusina más larga del mundo: medía más de 30 metros y tenía jacuzzi, mini campo de golf y hasta un helipuerto.

El nombre de Jay Ohrberg quizás no te suene de nada, pero es una de las referencias dentro del universo de customizadores de coches.

Ohrberg trabajó como camionero en los años 70 y durante ese empleo, en el que transportaba coches de exhibición por Estados Unidos y Canadá, descubrió el sentido de veneración que tenía gran parte del pueblo norteamericano por este tipo de vehículos. Así, se decidió a desarrollar diseños peculiares para construir sus propios coches de exhibición. Pronto comenzó a diseñar automóviles que no sólo eran de aspecto extraño, sino que se fabricaban a con materiales que la gente veía su vida diaria. Esto le hizo ganar bastante dinero y le permitió seguir financiando sus propios proyectos y hacer vehículos de diseño cada vez más extraño.

American Dream, la limusina más lujosa

Eso llamó la atención de Hollywood, que reclutó sus servicios para diversas películas y series de televisión. Para que te hagas una idea, en su curriculum nos encontramos proyectos tan importantes como el Ford Gran Torino de “Starsky & Hutch”,  el coche de “La Pantera Rosa”, el Modo de Super Persecución del “Coche Fantastico” el inolvidable DeLorean de “Regreso al Futuro”.

Puede que te interese: los coches más usados en las películas

Sin embargo, su experiencia se extendió mucho más allá del cine y la televisión, y en 1992 completó la que se convertiría en la limusina más larga del mundo, la bautizada domo “American Dream”.  Construida a partir de dos Cadillac (uno de ellos un Eldorado), American Dream llegó a medir 30,5 metros de largo y podía albergar 72 asientos, lo que le permitió formar parte del Libro Guinness de los Récords.

 Una tarde con un DeLorean

American Dream usaba dos motores, 26 ruedas y dos conductores, cada uno en los extremos, para simplificar el proceso de ir marcha atrás. Como buena limusina, no debía escatimar en lujos y contaba con jacuzzi, cama de bronceado, cama de agua, un pequeño green para jugar al golf, piscina, una antena parabólica e, incluso, un helipuerto para que el afortunado dueño de American Dream no tuviera problemas para “aparcar” el helicóptero. El pequeño gran problema es que por su tamaño solo podía aventurarse en carreteras rectas, evitando las ciudades o las vías con curvas cerradas.

Una vez concluida su aventura comercial, American Dream terminó abandonada en un depósito de New Jersey donde su creciente deterioro y el coste de la reparación impidió su restauración.  En 2014 fue mandada a un museo de Nueva York, donde los estudiantes pueden practicar reparaciones avanzadas.

Comparte este artículo:

Comentarios

* He leído la Política de privacidad

Síguenos en las redes

Aquí está tu coche