La toma de datos en la investigación de los accidentes

La recopilación de toda la información relacionada con un accidente de tráfico establecerá los cimientos de la investigación y reconstrucción del mismo. Los datos que no se recojan en su momento no podrán ser suplidos por ninguna herramienta de cálculo, ni con el mejor programa informático en el ordenador más potente

La recopilación de toda la información relacionada con un accidente de tráfico establecerá los cimientos de la investigación y reconstrucción del mismo. Los datos que no se recojan en su momento no podrán ser suplidos por ninguna herramienta de cálculo, ni con el mejor programa informático en el ordenador más potente

El proceso de investigación en un accidente de tráfico comienza con una minuciosa toma de datos, ya que se requieren datos de entrada fiables para obtener resultados fiables.


El objetivo de la toma de datos es poner al alcance del analista la mayor cantidad de información posible en torno a las circunstancias que rodearon el accidente. Se ha de prestar especial atención durante su recopilación, ya que la información perdida de todos aquellos datos que no hayan sido recogidos en su momento, no puede ser suplida posteriormente con ninguna técnica matemática o física de análisis.
 
Para poder efectuar una reconstrucción de los hechos, el investigador deberá apoyarse tanto en la labor realizada por terceros (fuerzas del orden encargadas del control del tráfico, informes técnicos de peritos, reportajes fotográficos, etc) como en su propio trabajo de búsqueda de datos. La visita personal al lugar de los hechos por parte del investigador y el examen de las deformaciones de los vehículos involucrados en el accidente ayudará a contrastar los datos aportados por terceros y en la búsqueda de nuevos datos y aspectos que hayan podido pasar por alto en una primera inspección.
 
Cada tipo de investigación, por lo general, exigirá el conocimiento de un conjunto diferente de datos. Ciertos datos serán comunes en todos los casos, otros, sin embargo, serán específicos de cada tipo de investigación, como la medida y análisis de deformaciones en el caso de colisiones entre vehículos o el recorrido del fuego en el casos de vehículos incendiados.
 
Un aspecto esencial a la hora de realizar una toma o recogida de datos es ordenar y clasificarlos atendiendo a algún criterio para, de este modo, no olvidar ninguno durante la recogida de los mismos.
 
La toma de datos debe efectuarse, siempre que sea posible, de manera metódica. Esto exige clasificar los datos atendiendo a criterios válidos que faciliten el trabajo de recopilación de los mismos. Los formularios y plantillas pueden contribuir a sistematizar y facilitar el trabajo, evitando olvidos provocados por la improvisación. Por lo tanto, es muy importante definir y elaborar una metodología o pautas de actuación a la hora de realizar la toma de datos de un accidente de tráfico.
 
Los datos se clasifican en función de dos criterios diferentes, el primero atiende al elemento del accidente y el segundo a la presencia o no de modificaciones en los datos a lo largo del tiempo.
 
La clasificación que atiende a la perentoriedad de los datos es la mejor metodología que puede seguirse, sin embargo, también es la más difícil de realizar, no sólo por su elevado coste económico sino también por las propias limitaciones del investigador, tales como la disponibilidad temporal o el alejamiento geográfico del lugar del siniestro. Para planificar la recogida eficiente de datos, es necesario conocer cuáles interesa investigar en primer lugar y cuáles pueden ser pospuestos por ser menos perecederos.
 
Las posiciones finales de los vehículos, restos de infraestructura sobre la calzada, huellas de frenada y restos de líquidos sobre la calzada son datos perecederos que deberán ser recogidos por la fuerza instructora, ya que cuando el reconstructor llegue al lugar de los hechos ya habrá pasado un tiempo, habiendo desaparecido la mayor parte de estos datos. Quedarán datos más permanentes que será importante revisar e identificar como el trazado y dimensiones de la vía, señalización de la zona, visibilidad, deformaciones de los vehículos, siempre y cuando no hayan sido reparados, etc.
 
El interés de la clasificación en la que se hace referencia al elemento del accidente que se está analizando se basa en que cada elemento puede ser abordado, en un primer estudio de la investigación de forma independiente. Es perfectamente posible y fiable analizar primero el lugar en el que se ha producido el accidente, para a continuación examinar los vehículos en el desguace al que hayan sido trasladados. Es necesario aclarar que la investigación se podrá dar por finalizada cuando se hayan hecho coincidir todo y cada uno de los datos disponibles como si se tratara de un complicado puzle.
 
El trazado de la vía en el tramo donde se produjo el accidente es determinante para establecer el movimiento de los vehículos antes de producirse el siniestro. Mediante un levantamiento topográfico se determina exactamente el trazado del lugar en el que se produjo el accidente, no se comporta igual un vehículo circulando por una carretera recta a nivel que ese mismo vehículo circulando por un puerto de montaña.
 
Inspeccionando los daños presentes en los vehículos se es capaz de deducir la posición relativa de los mismos en el momento de producirse la colisión. Si los daños presentes en un vehículo se encuentran sobre el lateral izquierdo mientras que en el otro vehículo se encuentran en la parte frontal se puede asegurar que la colisión ha sido fronto-lateral. En el caso en que ambos vehículos presenten deformaciones en el frontal la colisión habrá sido frontal. Sin embargo, el análisis de los daños presentes en los vehículos no es tan sencillo como observar la zona que ha quedado deformada, en los daños hay que distinguir los atribuibles al contacto directo entre los vehículos en la colisión y los daños inducidos en el resto del vehículo, además, de ser capaz de evaluarlos tanto cuantitativa como cualitativamente.
 
La investigación del accidente puede llevarnos a sospechar un posible fallo mecánico o eléctrico en el vehículo, por lo que hay que tener un conocimiento del automóvil: sistemas de frenos, suspensión, neumáticos, dirección, esquemas eléctricos…
 
El material necesario para la toma de datos es tremendamente variado y depende de modo significativo del tipo de datos que se va a investigar, vehículos incendiados, escenas de accidente, etc. Debe ser la propia experiencia del reconstructor la que defina paulatinamente el equipo y el material necesarios en función de la propia metodología de trabajo. Por ejemplo, para definir a grosor modo el trazado de una carretera es suficiente una cinta métrica de 20 metros de longitud y un cuaderno donde recoger las medidas y efectuar el croquis preliminar. Sin embargo, en ocasiones donde la precisión sea fundamental para la reconstrucción de los hechos se requerirá la utilización de estaciones totales de topografía manejadas por personal especializado que posibiliten la realización de un detallado levantamiento topográfico. La investigación y reconstrucción de un accidente de tráfico debe apoyarse en una completa y exhaustiva toma de datos, que garantice que los datos de partida son veraces y suficientes.

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