La seguridad vial,prioridad política

28 febrero, 2008 por

El ministro del Interior repasa para nosotros las actuaciones en materia de Tráfico llevadas a cabo durante esta legislatura y asegura que gobierne quien gobierne “la seguridad vial seguirá siendo una prioridad política”

El ministro del Interior repasa las actuaciones en materia de Tráfico llevadas a cabo durante esta legislatura y asegura que gobierne quien gobierne “la seguridad vial seguirá siendo una prioridad política”

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El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, repasa las actuaciones en materia de Tráfico llevadas a cabo durante esta legislatura y asegura que seguirá trabajando para intentar que el tributo en víctimas que la carretera se cobra año tras año descienda. Un compromiso que implica al Gobierno en pleno, con José Luis Rodríguez Zapatero a la cabeza.

La llegada del carné por puntos, un fiscal general especial, la reforma del Código Penal en materia de seguridad vial o la centralización de las denuncias son pasos importantes para el descenso de la siniestralidad, pero su influencia es limitada. ¿Habrá que buscar nuevas ideas para seguir bajando las cifras?
Creo que siempre es importante estar atento a cómo evoluciona el número de víctimas en nuestras carreteras y, tras hacer el debido análisis, buscar las fórmulas que nos permitan continuar la positiva evolución que hemos tenido durante los últimos cuatro años. En cualquier caso, ahora resulta necesario consolidar las distintas medidas con las que nos hemos dotado para reducir los accidentes de tráfico y sus víctimas. Se trata, fundamentalmente, de obtener todo el rendimiento posible para consolidar los cambios de hábitos y comportamientos de nuestros conductores y hacer nuestras carreteras más seguras. Una de las cosas que he aprendido en materia de seguridad vial durante estos años al frente del Ministerio del Interior es el hecho de que unas medidas llevan a las siguientes en un proceso lógico de mejora continua. En ello estamos.

¿Se contempla, en esas nuevas ideas, actuaciones que no estén centradas únicamente sobre el conductor?
Como usted sabe, los tres elementos de la política de seguridad vial son el conductor, el vehículo y la infraestructura y los tres deben avanzar de forma acompasada para dar coherencia al sistema. La industria del automóvil ha hecho y está haciendo un gran esfuerzo para mejorar la seguridad de sus vehículos. Por su parte, las infraestructuras han mejorado mucho en España en los últimos años. Pero no nos engañemos, al final el factor humano es el que decide y el que debe adecuar la conducción a las características del vehículo y de la infraestructura por la que circula. La seguridad vial ha sido una prioridad política en esta legislatura.

Si repite el PSOE en el Gobierno ¿seguirá siendo prioritaria?
Sospecho que gobierne quien gobierne, la seguridad vial seguirá siendo una prioridad política, porque durante esta legislatura hemos descubierto que los accidentes de tráfico son evitables. Una sociedad madura como la nuestra no puede resignarse al sufrimiento que hay detrás de los accidentes de tráfico, porque ha aumentado la concienciación de los ciudadanos y porque queda mucho trabajo por hacer. Detrás de la seguridad vial hay un mensaje de valores, de civismo, de pensar en los demás y de compartir, que todos los que tenemos responsabilidades públicas estamos obligados a potenciar y promover. Podría afirmarse que la política de seguridad vial es una política de Estado y si el Partido Socialista tiene el privilegio de seguir contando con la confianza de los ciudadanos para gobernar, puede estar segura que la seguridad vial seguirá siendo una prioridad política del futuro gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

La Comisión no permanente de Seguridad vial del Congreso ha demostrado una gran efectividad. ¿La ve cómo comisión permanente en la próxima legislatura? ¿Puede tener competencias legislativas?
La propia pregunta supone un reconocimiento al espléndido trabajo realizado por la Comisión en esta legislatura, del que todos debemos felicitarnos. Para cualquier ministro, contar con una comisión en el Congreso como la que hemos tenido esta legislatura, cómplice de la política del gobierno y capaz de generar consensos en la toma de decisiones, es muy importante. Ahora bien, el carácter de la Comisión y sus competencias es una cuestión de la Cámara y sólo ella puede decidir cómo se organiza para el mejor cumplimiento de sus fines.

Al factor humano se le achacan casi todas las culpas, pero hay otros factores que también son causa de accidentes, como carreteras, señalización, protecciones… Solucionarlos es una cuestión económica, ¿para cuándo esas inversiones que salvan vidas?
Hemos hecho un esfuerzo presupuestario inmenso en infraestructuras, en tecnologías y en medios para la policía de tráfico en esta legislatura, pero, desgraciadamente, la lucha contra los accidentes de tráfico no es sólo cuestión de dinero, que también. Resulta necesario hacer un discurso coherente, que incluya planes con objetivos e identificar las acciones para conseguirlos y, sobre todo, continuar haciendo mucha pedagogía, porque lo que estamos haciendo no es otra cosa que cambiar hábitos y comportamientos de millones de ciudadanos para lo que hay que ganar su complicidad, haciendo que se conviertan en nuestros aliados. No es fácil. Se necesita tiempo y voluntad política, pero es algo por lo que vale la pena trabajar y en ello estamos.

Siguiendo con el factor humano y las distracciones, son muchos los sistemas de seguridad activa de los vehículos que ayudan a paliar los defectos humanos, ¿se contemplan la forma de abaratarlos para que todos los conductores puedan beneficiarse de ellos?
La industria del automóvil es una industria europea que trabaja para un mercado europeo y que tiene sus propias reglas. En este campo estamos haciendo lo que hacen todos los países de Europa. Estamos en línea con ellos, que llevan años trabajando en seguridad vial con buenos resultados. Hemos llevado distintas propuestas a Bruselas y han sido examinadas con mucho interés. También hemos trabajado en los últimos años para crear la demanda de más y mejores elementos de seguridad en la decisión de adquirir un vehículo y explicar cómo funcionan y para qué sirven estos nuevos elementos.

¿Por qué la Guardia Civil de Tráfico sigue sin tener el número de efectivos prometido?
Todos podemos coincidir en que a mayor presencia policial en nuestras carreteras, menos infracciones y menos accidentes, pero un agente de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil no se puede improvisar de la noche a la mañana. Por eso hemos reducido de dos a un año de antigüedad en la Guardia Civil el requisito para acceder a la especialidad de tráfico, hemos aumentado razonablemente la retribución para hacer más atractivo el destino y hemos aumentado las ofertas públicas de empleo en la Guardia Civil para poder cubrir más tarde las especialidades, como es el caso de Tráfico. Ahora empezamos a recoger los frutos y, por primera vez, ya hay más solicitudes que plazas para acceder a la especialidad de tráfico. En este punto, la herencia recibida del anterior Gobierno no fue precisamente la mejor.

Si el exceso de velocidad es una de las principales causas de accidentes ¿por qué no se colocan los radares en los sitios donde sobrepasar los límites resulta realmente peligroso?
Esta afirmación, al igual que la del afán recaudatorio de los radares, es una aseveración común que conviene desterrar. Le explicaré que la ubicación de los radares la deciden en cada provincia los responsables de la policía de tráfico y de las carreteras, porque son los que mejor conocen el territorio y los más interesados en que funcionen y funcionen bien. Además, hemos instalado unos inmensos carteles avisando de la presencia de los radares, algo a lo que no estamos obligados. En este punto, creo que es importante que los ciudadanos sepan que los radares son elementos que aportan mayor seguridad y control al conjunto de los usuarios de nuestras carreteras.

El esfuerzo que se hace para luchar contra los excesos de velocidad, ¿por qué no es el mismo en el caso de alcohol y drogas, que son igualmente peligrosos?
Creo que se ha trabajado mucho y bien en el tema del alcohol y la conducción y, poco a poco, hemos ido incorporando a nuestro acervo personal que alcohol y conducción son incompatibles. Los datos así lo demuestran: se han doblado los controles de alcoholemia en los últimos cuatro años, pasando de dos a más de cuatro millones de controles para evitar la sensación de impunidad y, lo que es más importante, se han reducido a casi la mitad el número de controles positivos de alcoholemia. Hemos trabajado en distintos ámbitos: campañas de concienciación e información, concienciar de la necesidad de contar con conductor alternativo, la educación vial en las escuelas. Todas estas medidas van enla misma dirección y los jóvenes son los que mejor lo han entendido. El asunto de las drogas y la conducción es más complicado. España forma parte del proyecto europeo correspondiente, siguiendo todas las iniciativas y novedades. En este sentido, hemos hecho pruebas con los diferentes aparatos que hay en el mercado para su detección y estamos valorando, conjuntamente con la Fiscalía, las posibles modificaciones legales para hacerlo más operativo. Es cierto que es un asunto que nos preocupa y ocupa.

¿Qué opina sobre la petición de Jordi Jané (presidente de la Comisión de Seguridad Vial) de un Pacto de Estado sobre Seguridad Vial para la próxima legislatura?
La Ley del Permiso de Conducir por puntos ha sido probablemente la mejor plasmación de que existía un verdadero «Pacto de Estado sobre la Seguridad Vial». El Partido Popular, conforme fue viendo los resultados y dado el tono general de la legislatura, se asustó y se distanció del pacto. El Gobierno en todo momento ha dejado claro que la Seguridad Vial necesitaba de la unanimidad para avanzar y hemos hecho todo lo posible para que ningún grupo se descolgara. Yo siempre he creído en la necesidad de buscar acuerdos y consensos y cuando se trata de salvar vidas, cualquier esfuerzo que se haga en este sentido será poco.

En su anterior programa, el PSOE incluyó una Agencia Nacional de Seguridad Vial, que no se ha creado. Ahora es el Partido Popular el que promete una Secretaría de Estado y una Ley Integral de Seguridad Vial ¿Qué prepara su partido?
La seguridad vial ha sido y es una prioridad para nuestro Gobierno y así se ha demostrado en los últimos tiempos. Yo mismo, como ministro del Interior, he hecho múltiples intervenciones públicas para presentar distintos proyectos para mejorar la seguridad en nuestras carreteras y presentar balance de los resultados obtenidos. De la misma forma, el presidente del Gobierno ha expresado en múltiples ocasiones la importancia que otorga a esta cuestión, habiendo recibido, por primera vez en la historia, a los representantes de las asociaciones de víctimas de accidentes en carretera. De esta forma, tanto el presidente del Gobierno como yo estamos involucrados en la tarea de coordinar las distintas administraciones en esta tarea. Nadie mejor que el presidente del Gobierno para coordinar y, puede estar usted seguro que lo hace.

¿Existe alguna explicación para que no se subsanen esos puntos negros que se mantiene año tras año como los más peligrosos en los estudios de los club de automovilistas europeos?
Los puntos negros o tramos de concentración de accidentes, como ahora se llaman, se van suprimiendo. Sólo en la Red de Carreteras del Estado se han eliminado 500 en estos últimos cuatro años, pero es conveniente que los ciudadanos sepan que cada vez que se abre un centro de ocio o un centro comercial puede aparecer uno nuevo. Es una carrera en la que, por fin, estamos ganando.

Durante su gestión ¿está satisfecho de lo logrado en materia de seguridad vial?
Creo que la gestión de los políticos debe ser valorada por los ciudadanos cada cuatro años cuando nos votan. En cualquier caso, los datos de la gestión están ahí. Se ha logrado disminuir en 1.300 el número de víctimas en nuestras carreteras, se ha conseguido un cambio hacia comportamientos más seguros, hemos logrado instalar en la sociedad el debate sobre los accidentes de tráfico y sus consecuencias y, lo que es más importante, hemos aprendido que los accidentes son evitables. Pero comprenderá que, con 2.741 fallecidos en la carretera el año pasado no podemos estar satisfechos. Sigue siendo mucho sufrimiento, demasiado sufrimiento.

¿Qué le hubiera gustado hacer que no ha hecho?
Me hubiera gustado dedicarle más tiempo a las asociaciones de víctimas, a las asociaciones de conductores y a todo el sector relacionado con el tráfico y la seguridad vial. Quisiera desde aquí agradecer a todos los que desde los distintos sectores relacionados con el motor nos han ayudado a poner la seguridad vial en el sitio que le corresponde, aunque en algunos casos me consta que sus intereses se ponían en juego.

Y ¿qué ha hecho que no le hubiera gustado hacer?
Puede estar segura que he hecho lo que tenía que hacer. Es un asunto en el que estoy muy sensibilizado y que sigo día a día con mucho interés. Cuando recibo el parte de fallecidos todos los días a las ocho de la noche, todavía me sobrecogen los datos. Siempre he dado la cara, aunque algunas veces no haya sido fácil. Creo, sinceramente, que ha merecido la pena.

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