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La propietaria de un Tesla Model 3 abre su coche… ¡con un chip instalado en su brazo!

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19 de agosto, 2019

Ha llegado la solución para aquellos que no paran de perder las llaves de su coche. Una desarrolladora de software estadounidense ha decidido implantarse en el brazo el chip RFID de la tarjeta-llave de su Tesla Model 3, de forma que puede abrir y arrancar el coche con su cuerpo.

La propietaria del Tesla Model 3 es conocida como Amie DD en YouTube. Se trata de una ingeniera de software de Estados Unidos y no es la primera vez que hace este tipo de modificaciones en su cuerpo. De hecho, ya cuenta con un chip RFID, también insertado en su brazo, que sirve para poder abrir la puerta de su casa. Por este motivo, pensó que podría hacer lo mismo con su nuevo Tesla.

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Debido a que el Model 3 no tiene llave física, lo normal es abrirlo con un smartphone o con un mando a distancia que tiene la forma de un coche de Tesla. Otra forma, con la que contaba Amie DD, es mediante una ficha, del tamaño de una tarjeta de crédito, que lleva integrado un chip RFID.

Abrir un Tesla Model 3 con el brazo: no es tan perfecto como parece

Con la idea de usar el chip que ya tenía en el brazo, Amie ordenó un Tesla Model 3. La ingeniera de software esperaba que la tarjeta-llave del coche eléctrico le permitiera transferir sus datos al chip RFID de su casa. Sin embargo, esto no funcionó, por lo que decidió implantarse el circuito integrado en la llave de acceso del vehículo directamente en el brazo.

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De esta forma, comenzó disolviendo la tarjeta del Model 3 con acetona. A continuación, la encapsuló en un biopolímero y se fue a un centro especializado para que se lo implantaran en su antebrazo. Todo el proceso está publicado en el canal de YouTube de Amie DD, aunque en ninguno de los vídeos se ve cómo funciona la apertura con ese chip implantado. Eso sí, la ingeniera de software confiesa que el alcance del chip no es demasiado bueno. Según Amie, tiene que acercar el antebrazo a unos 3 cm del coche para que este lo detecte.

Esta práctica, conocida como «biohacking», podría crecer cada vez entre más y más gente en el futuro. Sin embargo, aún se tienen que solucionar cuestiones relacionadas con la inseguridad y el peligro para la salud en estas intervenciones. Pero, de momento, no hay estudios que demuestren efectos negativos para estas operaciones.

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