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La ciudad sin coches está en Europa, más cerca de lo que pensabas

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24 de marzo, 2020

Heligoland es una pequeña isla alemana en el Mar del Norte que, entre sus características, destaca por ser una isla sin coches.

Todos los años se celebra en Europa el Día sin Coches, una conmemoración en la que se pide a los ciudadanos que dejen aparcados sus coches privados e intenten realizar sus trayectos en transporte público, bicicleta o a pie.

Pues en Europa, no tan lejos como te imaginas, hay una ciudad que “celebra” este Día sin Coches durante los 365 días del año: está en Alemania y su nombre es Heligoland.

Se trata de una pequeña isla, situada en el borde sudeste del mar del Norte (entre Alemania y Dinamarca), que cuenta con un par de kilómetros de longitud, de los cuales solo un kilómetro cuadrado está habitado.

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En la isla están prohibidos los coches contaminantes y ni siquiera puedes llevar una bici desde fuera para no abarrotar los valiosos metros de esta pequeña población. La decisión tiene muy satisfechos a sus habitantes que suelen realizar todas las tareas andando, algo que resulta saludable para su organismo, y, al mismo tiempo, evitan toda muestra de contaminación por parte del (inexistente) tráfico.

Las autoridades, no obstante, sí que cuentan con vehículos para emergencias, aunque se trata de automóviles eléctricos, donde un Volkswagen Passat GTE Variant fue la última adquisición y se encargará de dar servicio a la policía local.

¿Y por qué de esta decisión de prohibir los coches? Evidentemente, el pequeño tamaño de la isla y los pocos habitantes que la habitan hace innecesario, en la mayoría de las ocasiones, el transporte con vehículos. Además, con unos cuantos coches, nos da la sensación de que no cabrían todos.

Pasado explosivo

Heligoland se dio a conocer durante la Segunda Guerra Mundial  por ser el emplazamiento de  la explosión no nuclear más potente en la historia de la humanidad. Allí, los Aliados, tras la derrota alemana en la guerra, decidieron detonar 4.000 ojivas de torpedos, 9.000 bombas y minas submarinas y 91.000 granadas de diversos calibres. El efecto sísmico de la explosión se registró a miles de kilómetros de la isla.

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