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La cápsula del tiempo de Miss Belvedere

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21 de septiembre, 2015

En la ciudad de Tulsa (EE.UU.) decidieron enterrar a modo de cápsula del tiempo un Plymouth Belvedere completamente nuevo para dejar ver a las generaciones futuras un ejemplo de cómo era la sociedad en 1957. Después de 50 años el resultado fue igual de emocionante que de decepcionante.

Con el cariñoso apodo de Miss Belvedere es como se conoce a una unidad muy especial de Plymouth Belvedere Sport Coupé (para los cinéfilos, es un modelo muy similar al de la película de Christine basada en la novela de Stephen King). El destino de este coche pretendía estar lleno de brillo y gloria, pero acabó siendo tan decepcionante como emocionante. La idea fue promovida por la Señora Davis, una conocida empresaria de la ciudad y Don Walker, presidente del Arvest Bank de Tulsa (EE.UU).

El 15 de junio de 1957, con sólo 4 millas (6,5 km) en su marcador, el precioso Plymouth Belvedere fue cuidadosamente protegido con plásticos y enterrado en un sarcófago de hormigón con la intención de mantenerlo intacto para las generaciones venideras. En los años cincuenta del siglo pasado estaba de moda el tema de las «cápsulas del tiempo» y con la guerra fría había una verdadera psicosis respecto a los posibles ataques nucleares. En el maletero del Belvedere se introdujo una cápsula de acero completamente hermética que contenía un refresco, un libro, un cuaderno dedicado y firmado y diversos objetos típicos de la sociedad americana de 1957.

El coche se trasladó de una pieza.

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Los neumáticos de banda blanca estaban firmados por las personas que participaron en el evento. Una multitud se arremolinó entorno al llamativo coupé que iba a ser encapsulado durante 50 años. Como maestra de ceremonias se eligió a una niña de 10 años (la intención era que pudiese estar presente 5 décadas más tarde para poder descubrir de nuevo el sarcófago en 2007) que además era la hija de la Señora Davis: Sharon King Davis.

El coche sería entregado como premio a la persona que más se aproximase en su predicción respecto a cuál sería la población de Tulsa el día en el que se desenterrase a la dama metálica.

Después de 50 años, el 15 de junio de 2007, una multitud, incluso mayor que la del día en que se enterró, se concentró en el lugar para ver reaparecer el Plymouth Belvedere Coupé completamente nuevo. La expectación era máxima cuando se empezó a retirar la cubierta de hormigón a prueba de ataques nucleares y, nada más descubrirse, llegó la enorme decepción: el recinto estaba lleno de agua y lodo hasta casi la altura del techo del coche.

El agua arruinó el espectáculo.

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Aunque se diseñó para ser hermético, el nicho era defectuoso y se filtró agua en él durante 50 años. Además del chasco que ello suponía, retirar a Miss Belvedere de su lecho fue muy complicado debido a que se temía por su integridad estructural al estar completamente corroída. Sacarla de una pieza llevó muchas horas.

Todo el mundo esperaba encontrar un automóvil con 50 años, algo sucio pero impecable y completamente nuevo, pero lo que salió de allí era poco menos que un amasijo de hierros y lodo.

Por desgracia, el ganador del concurso que casi clavó la cifra de población de Tulsa en 2007 (Raymond Humbertson que vaticinó 384.743 habitantes frente a los 382.457 reales) había fallecido en 1979, de modo que Miss Belvedere se había quedado huérfana además de arruinada.

¿Qué hacer con Miss Belvedere ahora que estaba en la superficie de nuevo? Las opiniones eran encontradas. Había quien consideraba que lo mejor era conservarla en el estado en el que se desenterró manteniéndola intacta. Otros preferían la idea de restaurarla y devolverle el esplendor que todos esperaban haber encontrado. Finalmente se eligió un punto a medio camino. La compañía «Ultra One«, especialista en productos anti corrosión y de limpieza vio un filón publicitario en la idea de recuperar el Plymouth y se comprometió a limpiarlo y devolverle el mayor lustre posible, algo que logró en 6 meses y después de invertir 20.000 euros en productos desoxidantes.

Así se trasladó al museo definitivo.

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Ahora se conserva con todas las piezas originales- salvo los neumáticos, que son nuevos- y sin restos del lodo que arruinó esta historia.

Después de varios años de un garaje a otro, por fin en 2015 se ha encontrado un emplazamiento definitivo para Miss Belvedere, que está expuesta en el Historic Auto Attractions Museum de Roscoe (Illinois).

Miss Belvedere en vídeo

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