Ingenieros del tacto: así se decide el interior de los coches

Ingenieros del tacto: así se decide el interior de los coches

14 abril, 2016

Un departamento de ingenieros, a los que se conoce como los del tacto, se encarga en Seat de estudiar las sensaciones de los conductores a la hora de tocar las distintas superficies de un coche.

Si hace unos día era Ford quién nos descubría una curiosa profesión, la de los ‘escuchadores de motores‘, es, ahora, Seat quien nos muestra su departamento de Háptica, que se dedica en exclusiva a estudiar y perfeccionar las sensaciones que los usuarios experimentan en el interior de un coche.

El trabajo se centra en el mundo de las percepciones y, aunque pueda parecer algo subjetivo y difícil de valorar, todo está perfectamente medido, según Seat.

Se invierten más de tres años de estudio antes de que comience la fabricación de un coche para que el conductor sienta la máxima sensación de calidad y precisión al tacto.

A la persona que se encarga la prueba se le tapan los ojos para que pueda concentrarse mejor en las sensaciones táctiles. Por ejemplo, se analiza la sensación de deslizamiento o dureza que transmite un material u otro.

La idea es que, se toque la tecla que se toque, todas ofrezcan una “máxima sensación de armonía entre ellas”, ha afirmado el ingeniero del departamento de Háptica, Raúl Funes.

Debido a que la pantalla táctil está ganando terreno a los botones, los ingenieros se centran en definir la presión con la que el usuario tiene que tocar la TFT o donde deben disponerse los diferentes huecos para que el conductor deje el móvil o el paraguas cuando accede al coche.

De lo que se trata es de conseguir un amplio espacio de almacenamiento de una forma lógica y útil, asegurando la funcionalidad.

El departamento de Háptica se dedica en exclusiva a estudiar y perfeccionar las sensaciones que los usuarios experimentan en el interior de un coche.

El trabajo se centra en el mundo de las percepciones y, aunque pueda parecer algo subjetivo y difícil de valorar, todo está perfectamente medido, según Seat.

Se invierten más de tres años de estudio antes de que un vehículo salga a la venta para que el conductor sienta la máxima sensación de calidad y precisión al tacto.

A la persona que se encarga la prueba se le tapan los ojos para que pueda concentrarse mejor en las sensaciones táctiles. Por ejemplo, se analiza la sensación de deslizamiento o dureza que transmite un material u otro.

La idea es que, se toque la tecla que se toque, todas ofrezcan una “máxima sensación de armonía entre ellas”, afirma el ingeniero del departamento de Háptica, Raúl Funes.

Debido a que la pantalla táctil está ganando terreno a los botones, los ingenieros se centran en definir la presión con la que el usuario tiene que tocar la TFT o donde deben disponerse los diferentes huecos para que el conductor deje el móvil o el paraguas cuando accede al coche.

De lo que se trata es de conseguir un amplio espacio de almacenamiento de una forma lógica y útil, asegurando la funcionalidad.

El departamento de Háptica se dedica en exclusiva a estudiar y perfeccionar las sensaciones que los usuarios experimentan en el interior de un coche.

El trabajo se centra en el mundo de las percepciones y, aunque pueda parecer algo subjetivo y difícil de valorar, todo está perfectamente medido, según Seat.

Se invierten más de tres años de estudio antes de que un vehículo salga a la venta para que el conductor sienta la máxima sensación de calidad y precisión al tacto.

A la persona que se encarga la prueba se le tapan los ojos para que pueda concentrarse mejor en las sensaciones táctiles. Por ejemplo, se analiza la sensación de deslizamiento o dureza que transmite un material u otro.

La idea es que, se toque la tecla que se toque, todas ofrezcan una “máxima sensación de armonía entre ellas”, afirma el ingeniero del departamento de Háptica, Raúl Funes.

Debido a que la pantalla táctil está ganando terreno a los botones, los ingenieros se centran en definir la presión con la que el usuario tiene que tocar la TFT o donde deben disponerse los diferentes huecos para que el conductor deje el móvil o el paraguas cuando accede al coche.

De lo que se trata es de conseguir un amplio espacio de almacenamiento de una forma lógica y útil, asegurando la funcionalidad.

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