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Por qué es más probable que tu coche arda en verano

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20 de julio, 2020

Según las estadísticas, la probabilidad de que un coche se incendie en verano es mayor debido a las altas temperaturas. Éstas son las causas que más incendios provocan en los automóviles y así podemos evitarlas.

Parece lógico pensar que, cuanto más calor, más probable es que algo se incendie. Teniendo esto en cuenta, es normal que los incendios de coches aumenten en verano, y así es. En concreto, según los datos de diferentes aseguradoras, en el primer semestre de 2019 se incendiaron 500 vehículos y con la ola de calor del mes de junio, las cifras subieron un 16%.

Además del calor del ambiente, en estas fechas es cuando más forzamos el coche, lo cargamos y hacemos viajes más largos, así que muchos de los problemas también vienen por un mal mantenimiento del vehículo.

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Un vehículo en estado normal puede llegar a alcanzar una temperatura de entre 100 y 110ºC en funcionamiento. Si a ello se suma un mantenimiento deficiente y las altas temperaturas del verano, se puede generar como resultado el incendio del coche.

Las fugas de aceites y combustibles y los motores con rezumes y suciedad acumulada son un posible foco de incendio al sumarse las elevadas temperaturas ambientales con el exceso de temperatura de funcionamiento y llegar a inflamar estos fluidos.

Además de realizar las revisiones periódicas, también se debe prestar especial atención y cuidado a la hora de adquirir un vehículo de segunda mano. Comprar un coche con garantías que ha sido revisado y puesto a punto evitará, entre otras, este tipo de situaciones.

Cuáles son las causas más comunes en los incendios de vehículos

En muchas ocasiones, el fuego no se debe a una única causa, sino que puede generarse por una combinación de factores. Un mal estado de la instalación eléctrica junto a una fuga de líquidos basta para provocar una combustión imprevista. Vistas las estadísticas, OcasionPlus.com, empresa dedicada a la compraventa de vehículos, analiza las causas más comunes de los incendios de vehículos:

  • Mal estado de la instalación eléctrica. Es la más común. El fallo en el sistema del cableado produce sobrecargas y por tanto, calentamiento en determinadas zonas, que puede llegar a inflamar los materiales combustibles (plásticos, filtros, aislantes, etc.).
    También suponen un gran peligro una batería en mal estado (por corrosión, fuga de ácidos, bornes en mal estado o deficientemente apretados que provocan chispas),  o los encendedores y los distintos conectores y cargadores (muchos de ellos de dudosa calidad) que proliferan en el interior de nuestros coches.
  • Fugas y pérdidas de los distintos fluidos. En verano, con las altas temperaturas se produce una mayor presencia de gases por evaporación en caso de pérdidas o fugas, por lo que bastará una pequeña chispa para que se genere el fuego. No sólo es inflamable el combustible (más en el caso de la gasolina que el diésel), sino también algunos fluidos hidráulicos (como el líquido de dirección), así como el aceite motor.
  • Motor sobrecalentado. Cuando un motor se sobrecalienta puede hacer que el aceite o el líquido refrigerante también se eleve hasta temperaturas peligrosas y comience a derramarse fuera de sus áreas de circulación llegando hasta el sistema de escape u otras partes donde pueden encenderse fácilmente.
  • Carga peligrosa. Al margen del mantenimiento del vehículo, los elementos que se transportan en él son una fuente no despreciable de incendios. Por ejemplo, bidones de plástico con combustible u otros líquidos inflamables. También se debe prestar atención a todos los elementos que transportamos y puedan producir efecto lupa bajo el sol del verano como gafas de ver, binoculares, botellas de agua que pueden concentrar el calor del sol en un punto del interior del vehículo e iniciar una combustión.
  • Aparcar en sitios indebidos. El conjunto de componentes que forman el sistema del escape del coche alcanza temperaturas superiores a los 200ºC. El contacto con algún elemento que arda fácilmente, como la hierba seca, puede provocar fuego.
  • Defecto de fabricación. Algunos fallos de fabricantes de coches provocan que se inicie un incendio en el automóvil. Citaremos tres bastante famosos que se produjeron en tres marcas de vehículos premium alemanas: la válvula EGR, los fusibles defectuosos y el líquido de dirección inflamable, ya solucionadas en la actualidad.

A todas ellas se deben añadir situaciones de la circulación que provocan aumentos de temperatura en el vehículo que, si bien son poco frecuentes, pueden agravar el riesgo. Por ejemplo, un prolongado ascenso a un puerto de montaña en medio de una retención.

Cómo prevenir un incendio en el coche

El 95% de los incendios en coches se deben a un mal mantenimiento, por lo que la principal prevención pasa por la puesta a punto y el sentido común. Adquirir un vehículo de segunda mano con garantías, tener el máximo cuidado al transportar mercancías inflamables y revisar las posibles fugas así como acudir al taller si se percibe algún olor de fluidos son tres claves fundamentales.

Con respecto al estacionamiento del coche, se debe intentar aparcar a la sombra y vigilar que no se deja nada en el interior del vehículo que resulte peligroso a los 60 grados que puede alcanzar el interior de un coche al sol.

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