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Aprobada la reforma del Código Penal: las imprudencias al volante tendrán mayor castigo

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20 de febrero, 2019

El pleno del Senado aprobará de forma definitiva la reforma del Código Penal, que prevé penas más duras para las imprudencias al volante como el consumo de alcohol y drogas o el exceso de velocidad. Además, abandonar el lugar del accidente se podrá castigar con hasta 4 años de cárcel.

La modificación del código penal para el endurecimiento de penas por imprudencias al volante, incluyendo como agravantes el exceso de velocidad, el consumo de drogas y alcohol, fue aprobado el pasado lunes 11 de febrero por la Comisión de Justicia del Senado. Esta nueva modificación, que será aprobada hoy por el pleno de la Cámara Alta, penaliza con más dureza las lesiones causadas por este tipo de conductas y, además, sanciona el abandono del lugar del accidente.

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La reforma recoge las principales reclamaciones de los colectivos implicados en esta iniciativa –víctimas de accidentes y ciclistas–, que pedían incluir entre las «imprudencias menos graves» del Código Penal las que causen lesiones que menoscaben la integridad corporal o la salud física o mental de la víctima.

También incluye que las lesiones serán sancionadas con penas de multa de tres a doce meses, una situación que se había eliminado durante la reforma del Código Penal que el PP realizó en 2015, y que dejó las lesiones para el Código Civil. Esto implica, según han señalado víctimas y ciclistas, al 90% de los casos de estos siniestros.

El exceso de velocidad será considerado también una conducta imprudente

El exceso de velocidad será considerado también una conducta imprudente

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Exceso de velocidad y consumo de alcohol o drogas serán imprudencias graves

No es el único cambio que se ha producido en las calificaciones de imprudencia. La «imprudencia grave» al volante, con la reforma, abarcará también ahora tres supuestos: cuando se comete un delito contra la seguridad vial por exceso de velocidad, cuando se hace bajo la influencia de drogas o bajo la influencia de alcohol.

Hasta ahora, el juez valoraba si la imprudencia había sido grave, menos grave o leve, de acuerdo con las circunstancias concurrentes en el hecho. Con la nueva regulación propuesta, en cualquiera de estos tres supuestos no cabrá margen de interpretación y se considerará imprudencia grave en cualquier caso. Las penas máximas pasan así de cuatro a nueve años.

Según lo aprobado en la Cámara Baja, también se introduce en el Código Penal el delito de abandono del lugar del accidente con una redacción autónoma. En este texto se especifica que el abandono del lugar del accidente, cuando se ha cometido una imprudencia al volante, se sancionará con penas de entre seis meses y cuatro años de cárcel y la retirada del carné de conducir entre uno y cuatro años. En el caso de que la omisión de socorro sea «fortuita», se reducirá la pena a un máximo de seis meses.

Ana González, la impulsora del proyecto para enducer las penas de tráfico

Ana González, impulsora de esta reforma, es víctima de un accidente de tráfico. Su marido, Oscar, falleció tras ser atropellado circulando en bicicleta por un conductor que se dio a la fuga tras el accidente. Ocurrió en 2013. El autor de los hechos fue condenado a dos años de cárcel por homicidio imprudente. No se tuvo en cuenta en la sentencia que no prestase socorro a la víctima, dado que murió en el acto, ni que huyera del lugar de los hechos, un delito que actualmente no está contemplado en el Código Penal. Fue detenido cinco horas después, tiempo suficiente para que no se le pueda hacer ningún test de alcoholemia.

En 2016, puso en marcha la campaña #PorUnaLeyJusta, iniciativa que nació con el objetivo de aumentar la protección de las víctimas de accidentes de tráfico. En rueda de prensa en la sede de Change.org, González ha mostrado su satisfacción: «Hoy es un gran día, hemos conseguido cambiar una ley». Además, ha comentado que la reforma no afecta solo a los ciclistas, sino a todos los usuarios de la vía, y ha dado las gracias a todos aquellos que la han acompañado durante estos años para lograr que se apruebe este cambio: «Estamos muy contentos».

Pese a conseguir este cambio, Anna González ha criticado el largo proceso: desde el inicio de la iniciativa, el 7 de enero de 2016, han pasado más de tres años. «Ha sido muy lento, la burocracia es muy lenta», ha lamentado González, que señala que estos tres últimos años han sido «intensos» y no precisamente «fáciles», llegando a comparar el proceso con «ir avanzando 1 milímetro de un muro de hormigón».

Durante este tiempo, la reforma ha seguido adelante pese a la actual «inestabilidad política», después de haber superado una moción de censura que obligó a González y a su equipo a volver a establecer los contactos tras el cambio de Gobierno, y más recientemente por el anuncio de elecciones generales para el 28 de abril de este año, que llevaría consigo la disolución de las Cortes el 5 de marzo. Si la fecha hubiese sido dos semanas antes, la reforma no hubiera llegado a tiempo al Senado, el último paso para que se aprobara.

«Lo hemos conseguido, pero muchas leyes se quedan en el tintero», ha denunciado González, por lo que ha pedido a los políticos que en la próxima legislatura hagan lo posible por agilizar los trámites para aprobar leyes. «Si todos están de acuerdo, ¿por qué se tarda tanto?», se ha preguntado.

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