Holden Efijy

Combina las voluptuosas formas habituales a mediados del siglo XX con una tecnología de última generación y... ¡650 CV!

Combina las voluptuosas formas habituales a mediados del siglo XX con una tecnología de última generación y… ¡650 CV!



Nació en Australia y es uno de los «concept cars» más fascinantes de los últimos años. El Efijy, inspirado en un modelo de 1953, salió del lápiz de Richard Ferlazzo, jefe de Diseño de la marca Holden, y combina las voluptuosas formas habituales a mediados del siglo XX con una tecnología de última generación, que incluye la plataforma del Corvette y un motor V8 con compresor… ¡¡y 650 CV!!


Si pensamos en el actor Warren Beatty, que interpretó para la pantalla al detective de cómic Dick Tracy en 1990, parece que su coche tenga que ser un Efijy. Y si fantaseamos por un instante con el personaje de dibujos animados Roger Rabbit, que «vivió» en el Hollywood de 1947, también el «concept car» de Holden se le ajustaría como un guante. La razón es sencilla: el diseño del Efijy concentra a la perfección el espíritu de una época, en torno a la Segunda Guerra Mundial, en la que la industria norteamericana del automóvil dejó volar su imaginación, creando formas sugerentes, curvas y más curvas, que convertían a los coches en fiel exponente del bienestar económico de un país «crecido».


La Depresión del 29 había quedado atrás, y ahora sobraba acero, sobraba gasolina y sobraba espacio para circular y aparcar estas máquinas, animadas por motores de enorme cilindrada. Curiosamente, el mejor homenaje a esa época, que hoy cuenta con miles de incondicionales, no ha venido de Estados Unidos, sino del otro lado del Pacífico, miles de kilómetros al sur: Australia. Allí, la marca Holden, perteneciente a General Motors, se puso a trabajar hace tiempo en un «custom coupé» que sirviera de guía a futuros modelos de su gama, una labor liderada por el diseñador Richard Ferlazzo. El resultado, denominado Efijy, se inspira en realidad en un veterano coche de Holden, el FJ de 1953, que ha sido «estirado» 70 centímetros y al que se le han suprimido las puertas laterales traseras.


El Efijy se va hasta 5,20 metros de largo, más que un Mercedes Clase S, y sus cuatro aletas envuelven las ruedas de un modo incluso sensual, contribuyendo a la «musculada» imagen de un coche que parece tener gesto: faros circulares –como ojos de tiburón– en los extremos del frontal, paragolpes cromado que parece dibujar una boca dentada… La zaga traza una afilada línea descendente que arranca en la pequeña luneta oval. En el acristalamiento lateral destaca la ausencia del pilar central, mientras que el parabrisas, de inconfundible aire retro, consta de dos piezas.


Aunque el Efijy fue desvelado en Sidney en 2005, vuelve a estar ahora de plena actualidad, tras su reciente paso por el Salón de Detroit, donde centró todas las miradas. Y es que al margen de un espectacular «envoltorio» púrpura, fabricado en aluminio, el «concept» de Holden propone un habitáculo de ensueño. Ya podemos intuirlo al acercarnos al coche, pues un sensor abre la puerta cuando detecta al conductor. Será nuestro primer contacto con un interior configurado para cuatro plazas, en el que destacan los asientos delanteros, dos cómodos butacones dotados de cinturones de seguridad integrados.


El aspecto del salpicadero nos traslada a los años 40 y 50 del pasado siglo, aunque encierra mucha más tecnología de la que podemos imaginar. Así, el motor arranca por botón y la consola central está presidida por una pantalla táctil multifunción que facilita un manejo sencillo e intuitivo de radio, navegador y climatizador. Ese display, escamoteable, también permite controlar la suspensión neumática, ya que el conductor puede elegir la altura oportuna para circular con normalidad, o un reglaje extra-bajo que separa la carrocería del asfalto sólo 27 milímetros.


Y no faltan sistemas de audio y video de primer nivel, con un amplificador y un equipo de altavoces que para sí quisieran muchas discotecas. En la parte mecánica, el Holden Efijy también puede dejarnos boquiabiertos. Porque, sobre la plataforma del actual Corvette, los ingenieros han ubicado todos los ingredientes de un auténtico «hot rod». El papel estelar le corresponde al motor LS2 V8 de seis litros, tomado también del Corvette, que gracias a la sobrealimentación –lleva un compresor Roots– y a la puesta a punto de Ron Harrop –ingeniero bregado en el automovilismo deportivo australiano– entrega 650 CV de potencia a 6.400 rpm y rinde un par máximo de 79,1 mkg a 4.200 vueltas.


Energía a raudales que se transmite a través de un cambio automático de cuatro marchas y que fluye hasta el suelo a través de los neumáticos traseros –montados sobre llantas de 22 pulgadas, mientras que las delanteras se «conforman» con medida 20–; aunque la tarea del conductor está respaldada por la acción de un diferencial de deslizamiento limitado. Y no menos apreciable será la acción de los enormes discos de freno, ventilados en las cuatro ruedas, de 381 milímetros de diámetro y con pinzas de seis pistones delante y cuatro detrás; toda una garantía para que no se desboque, aunque sea en nuestra imaginación, el potencial del espectacular Holden. Sólo es un «concept», por ahora, en el que seguro que ya piensan miles de nostálgicos de medio planeta. Si todos lo deseamos, seguro que nuestro sueño se cumple. Así que… concéntrese y repita conmigo: «quiero que el Efijy se fabrique».

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