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Hablar por teléfono al volante: ¿cómo nos afecta?

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30 de septiembre, 2014

Un estudio reciente se ha propuesto averiguar cómo afecta a los conductores hablar por teléfono o manos libres al volante. La conclusión es que la capacidad de alerta y la percepción del entorno se ven perjudicadas seriamente.

Uno de cada dos conductores europeos admite hablar por teléfono mientras conduce, según la Fundación VINCI Autoroutes. Un dato tan elevado ha llevado precisamente a esta fundación a tratar de averiguar cómo afectan las conversaciones telefónicas a la capacidad de alerta y percepción del entorno de los conductores, y los resultados son alarmantes.

La primera parte del estudio se llevó a cabo en autopista y en condiciones reales. Tras el trayecto se preguntó a los conductores si habían visto distintos paneles luminosos, vehículos de servicio detenidos en el arcén, carteles turísticos… Los resultados reflejan que las personas que hablan por teléfono mientras conducían, con o sin dispositivo manos libres, retienen un 30% menos la información del entorno vial.

La parte del estudio centrada en el laboratorio se basó en una serie de indicadores para determinar la pérdida de atención y de capacidad de reacción al volante durante una conversación telefónica. Las pruebas indican que la exploración ocular del entorno, en particular los movimientos horizontales de los ojos, disminuye un 50% respecto a la conversación con un pasajero o en ausencia de conversación.

Otros comportamientos al volante que se ven afectados a la hora de hablar por teléfono son los siguientes:

  • Más tiempo para adelantar: la disminución de la velocidad provocada por una conversación telefónica (15 km/h de media en comparación con una conducción sin conversación) aumenta el tiempo y el peligro de una maniobra de adelantamiento.
  • Variación de la trayectoria del vehículo: causada por la pérdida de atención debida a una distracción o disminución del nivel de concentración.
  • Capacidad de reacción: a 130km/h, el tiempo de reacción ante una frenada de emergencia aumenta en 100 metros con respecto a una conducción sin conversación, y de 70 metros con respecto a la situación de conversación con un pasajero.

Ante estos riesgos, la fundación recomienda una serie de pautas a los conductores:

  • Organizarse mejor, detenerse para telefonear antes de ponerse a conducir o hacerlo en las pausas.
  • Informar a los interlocutores: antes de salir, activar un mensaje vocal que indique la imposibilidad de contestar en caso de llamada.
  • Proteger a los interlocutores: si la persona a la que llamamos está conduciendo, proponer volverla a llamar más tarde.
  • Cuando la conversación telefónica sea absolutamente necesaria tratar de reducir al máximo su duración.

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