Ferrari falsificados

 La policía ha dado con una nueva e ingeniosa destreza en el oficio de la imitación. Acaba de cazar a un grupo que fabrica y vende automóviles Ferrari falsos por una fracción de su precio real.

La policía ha dado con una nueva e ingeniosa destreza en el oficio de la imitación. Acaba de cazar a un grupo que fabrica y vende automóviles Ferrari falsos por una fracción de su precio real.

Elegir una ciudad italiana para hacer turismo significa disfrutar de su historia, gastronomía, monumentos, construcciones, arte… Y también, como no, siempre cae un “algo” falso adquirido en los top manta de sus calles: ya sea un bolso de “Gucci”, unas gafas de “Dior”, un reloj de “Cartier”, etc. Ahora, podemos volvernos de nuestras vacaciones en Italia, además, con un “Ferrari”.

 La policía ha dado con una nueva e ingeniosa destreza en el oficio de la imitación. Acaba de cazar a un grupo que fabrica y vende automóviles Ferrari falsos por una fracción de su precio real. En total15 personas, acusadas de construir estos superdeportivos y venderlos a los fans de la marca italiana, por mucho menos de lo que cuestan en el mercado. Parece que, los compradores, también tenían pleno conocimiento de que el “Ferrari” que compraban es una falsificación, como en el caso de quienes adquieren gafas, relojes, etc.

Para fabricar estos “Ferrari”, mezclaban partes falsas con algunas originales de los coches; utilizaban además, componentes de otros vehículos como chasis, techos, capó, portaequipajes y puertas y modificaban la carrocería, para que asemejara a clásicos de Ferrari como el 328 Gtb, que dejó de producirse a fines de la década de 1980.

Algunos de los automóviles se vendieron por unos 20 mil euros, una décima parte del precio real de algunos modelos. La policía ha confiscado 21 vehículos, 14 de los cuales ya habían sido vendidos y los restantes eran construidos en garajes sicilianos.


En 1993, la policía italiana descubrió ya en Módena a toda una red de falsificadores de Ferrari, especialmente de los modelos antiguos, los más buscados por los coleccionistas. Lo más curioso es que esta banda clandestina tenía su taller a pocos kilómetros de la casa matriz de Ferrari, en Maranello. Un ingeniero especializado se encargaba del diseño de los motores, mientras que otro se encargaba de la carrocería. Lograron vender más de 40 Ferrari en Europa y Estados Unidos.

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