Fernando Alonso gana una carrera de guión de cine

2 abril, 2006 por

Accidentes, averías, interrupciones y hasta llamaradas marcaron el desarrollo del Gran Premio de Australia, tercera prueba del campeonato y segunda victoria de Alonso, que siempre dejó los problemas atrás.

Accidentes, averías, interrupciones y hasta llamaradas marcaron el desarrollo del Gran Premio de Australia, tercera prueba del campeonato y segunda victoria de Alonso, que siempre dejó los problemas atrás.

Melbourne (Australia), 2 abr (EFE).- Fernando Alonso ha ganado el Gran Premio de Australia, una carrera que parecía haber sido sacada de un guión de cine, con incidentes antes de la salida, accidentes espectaculares y un final épico por la lucha de dos coches en pos del quinto puesto, uno de ellos intentado cruzar la línea de meta en llamas. El protagonista, Fernando Alonso, ha tenido un final feliz, con su segunda victoria de la temporada, décima de su carrera, y ha aumentado su ventaja al frente de la clasificación del campeonato del mundo, en la que ahora dobla en puntos, 28 por 14, a sus seguidores, su compañero de equipo el italiano Giancarlo Fisichella y el finlandés Kimi Raikkonen.


Alonso partía desde el tercer puesto de la formación de salida, realmente el segundo tras calar el motor Fisichella y tener que partir desde boxes. La carrera se neutralizaba ya en la primera vuelta por un accidente en el que se vieron involucrados el brasileño Felipe Massa (Ferrari), el alemán Nico Rosberg (Williams) y el italiano Jarno Trulli (Toyota), y cuando se liberó la carrera en la cuarta vuelta el asturiano arrebató el primer puesto a Jenson Button (Honda). Instalado ya en la primera posición, su ventaja comenzó a crecer hasta que un nuevo accidente, esta vez del austríaco Cristian Klien (Red Bull), provocó nuevamente la salida del coche de seguridad y que Fernando Alonso perdiera su ventaja acumulada en cuatro vueltas.


El personaje desgraciado de éste guión iba a ser Jenson Button, al que había pasado Alonso al liberarse la carrera por primera vez y en la segunda lo iba a hacer Kimi Raikkonen. Alonso, que había rodado a ritmo de récord de vuelta antes de detenerse a repostar por primera vez, cedió momentáneamente el liderato durante tres vueltas, pero una vez que se hubieron detenido los hombres de cabeza volvió a recuperar el primer puesto y comenzó a acumular una ventaja de 24.8 segundos de ventaja sobre Raikkonen. La carrera en ese momento estaba sentenciada, pero en la vuelta 34 de las 57 de que constaba la carrera, otro protagonista, el alemán Michael Schumacher (Ferrari), el campeón en decadencia, cuando marchaba sexto tras Button se salía espectacularmente a la entrada de la recta de meta y destruía su Ferrari, que terminaba en el lado contrario de la pista, obligando a neutralizar por tercera vez la carrera. Schumacher, aturdido o quizás avergonzado por su error, en cuanto vio un box con algo de rojo Ferrari (Toyota) se introdujo en él, ante la sorpresa de sus miembros y desapareció por la puerta trasera, mientras todos los coches aprovecharon la nueva interrupción para detenerse por segunda y última vez.


Mientras, uno de los malos de la película, el colombiano Juan Pablo Montoya, que había dado un trompo en plena recta cuando calentaba los neumáticos antes de la salida que había provocado las risas de los miembros de la escudería Ferrari, y dado otro trompo cuando estaba en pista el coche de seguridad por primera vez, se desesperaba en boxes tras su compañero Raikkonen, al que los mecánicos estaban cambiando el morro de su coche. Montoya, que marchaba en cuarta posición, terminaría de forma parecida a Michael Schumacher, se salía en la curva de entrada a la recta de meta y, aunque evitaba el muro, el motor del coche se le paraba viéndose obligado a abandonar y a dar explicaciones a su equipo.


El italiano Vitantonio Liuzzi (Toro Rosso), que al principio de la carrera había protagonizado un espectacular adelantamiento a Michael Schumacher, provocaba la última neutralización de la carrera a 17 vueltas del final, tras otro espectacular accidente. A pesar de que Alonso perdía siempre su ventaja con las salidas del coche de seguridad, lo cierto es que las recuperaba muy rápidamente y nunca se vio inquietado por Kimi Raikkonen, que en la última vuelta marcaría la vuelta rápida en carrera.


Alonso cruzaba la línea de meta con 1.8 segundos de ventaja sobre Raikkonen y casi medio minuto sobre el alemán Ralf Schumacher, que daba a Toyota su primer podio de la temporada. El cuarto puesto era para el también alemán Nick Heidfeld (BMW), y por el quinto batallaban Button y Fisichella, que había ido remontando posiciones desde la última, al haber tenido que salir de boxes. Un final parecido al de éstos dos pilotos lo habíamos visto en la película Grand Prix (1966) dirigida por John Frankenheimer, cuando Pete Aron (James Gardner) ganaba el Gran Premio de Gran Bretaña en el circuito de Brands Hatch por delante de Scott Stodard (Brian Bedford). Antes de llegar a la curva que precede a la línea de meta el motor del Honda de Button explotó y apenas entró en la recta un bola de fuego cubrió la parte trasera del coche japonés, como ocurría en Grand Prix con el también japonés Yamura, pero mientras en la película Aron cruzaba como vencedor la meta, aquí Button se quedó veinte metros de la misma y no solo Fisichella le arrebató el quinto puesto, sino que lo hicieron otros cuatro pilotos más.


Fernando Alonso ha conseguido prácticamente el pleno en las tres primeras carreras disputadas esta temporada al conseguir 28 de 30 puntos posibles, dos más que la pasada temporada. Ahora la Fórmula Uno regresa a Europa y el campeón del mundo llega con una ventaja de 14 puntos que le hace soñar en otro final feliz cuando acabe la temporada.

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