Escuela de seguridad vial

El objetivo es formar de una manera divertida a los más pequeños, y contribuir así a mejorar el nivel de los futuros conductores.

La apuesta de Porsche por la seguridad no termina en los adelantos tecnológicos que incorporan todos sus modelos. Por ello, Porsche ha desarrollado una escuela de seguridad vial para formar de una manera divertida a los más pequeños, y contribuir así a mejorar el nivel de los futuros conductores.


El pasado año se realizaron dos pruebas piloto en dos centros escolares de Madrid y el éxito entre los alumnos fue tal, que los propios padres y profesores quedaron sorprendidos. A partir de ahí se sucedieron las solicitudes de otros colegios y, finalmente, Porsche Ibérica ha decidido crear su propia escuela de seguridad vial con carácter permanente.


Ferdi, un oso de peluche vestido de piloto, es la mascota de la escuela y quien guía a los pequeños durante las clases que reciben en su propio centro educativo. La actividad dura aproximadamente una hora, con una primera parte teórica en la que se les explican las normas básicas de circulación desde el punto de vista del peatón, del ocupante del vehículo y del conductor, y una segunda clase práctica donde los alumnos se ponen a los mandos de los Porsche de pedales para recorrer la reproducción a escala de una ciudad. Los monitores que imparten las clases están homologados por la Dirección General de Tráfico y los escolares reciben con entusiasmo esta enseñanza, que se realiza como si de un juego se tratara, con unas normas que todos deben cumplir.


En los primeros meses de este año la Escuela de Seguridad Vial Porsche ha impartido sus clases entre los alumnos de cuatro a ocho años de los colegios El Alminar, de Dos Hermanas (Sevilla), Base, de Madrid, y Santa María del Pino, de Barcelona.


Tras esta experiencia son los niños, en muchos casos, quienes se convierten en educadores de sus propios padres, recriminándoles cuando observan el incumplimiento de alguna norma de tráfico, lo que genera una sensación de culpabilidad en los mayores que tiene un efecto muy positivo sobre la futura conducta al volante. Con esta iniciativa, Porsche demuestra, una vez más, su compromiso social y en este caso se centra en los niños de corta edad, como herramienta clave para mejorar la seguridad vial del mañana.

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