El tráfico, primera causa de muerte entre los menores de 29 años

La carretera mata en nuestro país más que las drogas o el sida. Cada año, los accidentes de tráfico se cobran la vida de unos 1.400 jóvenes

La carretera mata en nuestro país más que las drogas o el sida. Cada año, los accidentes de tráfico se cobran la vida de unos 1.400 jóvenes



La carretera mata en nuestro país más que las drogas o el sida. Cada año, los accidentes de tráfico se cobran la vida de unos 1.400 jóvenes de entre 15 y 29 años y otros 8.000 resultan heridos de gravedad. Una comisión de expertos ha abordado el problema desde distintas perspectivas. La conclusión: hay margen para actuar si nos implicamos todos y se aplican medidas como la tasa de alcohol cero para los noveles o la conducción acompañada.


Sábado por la noche, entre la una y las seis de la madrugada. Un coche conducido por un joven circula por una carretera secundaria. El chaval ha salido de marcha con sus colegas y ahora van de vuelta a casa. Han bebido bastante y una imprudencia del conductor, una curva imprevista, un exceso de confianza al volante… acaba con los sueños de futuro de varias familias. Éste es el accidente tipo en el que se ven involucrados los jóvenes en nuestro país, donde mueren al año cerca de 1.400 y otros 8.000 resultan heridos graves.


Ésta es la principal causa de fallecimiento entre los 15 y los 29 años y evidencia que la carretera mata más que las drogas o el sida. Aquí, la posibilidad de que un joven, sobre todo varón, muera en accidente de tráfico es el doble que en países como Holanda o Suecia. Estos datos tan poco alentadores movieron a la Fundación RACC (Real Automóvil Club de Cataluña) a crear en mayo de 2006 una comisión de expertos para estudiar la problemática de los jóvenes y la seguridad vial.


Formado por profesionales de ámbitos tan distintos como la abogacía, la psicología, la política o la economía, el grupo de trabajo, presidido por el piloto Carlos Sainz, ha elaborado un informe en el que destaca la necesidad de «promover un pacto de estado y sociedad para lograr la movilidad segura de los jóvenes». El documento no sólo tiene en cuenta la enorme pérdida de vidas humanas que causa la accidentalidad, también valora los costes económicos, que en el caso de este colectivo se elevan a 4.200 millones de euros anuales, el equivalente al 0,48 del PIB. Son muchas las causas que intervienen en los accidentes de tráfico, pero en la juventud hay dos factores que predominan.


El primero es la «aptitud». «Durante el primer año de carné, la probabilidad de que un joven tenga un accidente es hasta cinco veces mayor que la de un conductor experimentado», dice Miquel Nadal, director de la Fundación RACC. Aunque no se quiere «criminalizar a nadie», el grupo de expertos apunta también un problema de «actitud» en los menores. Dicen que sobre todo los varones tienen una mayor propensión al riesgo y que esto responde a que en su entorno priman más los comportamientos temerarios que la conducción responsable y prudente.


Partiendo de la premisa de que otros países han conseguido reducir la siniestralidad de este grupo de edad, los expertos han propuesto una batería de medidas entre las que se incluye «estudiar la posibilidad de que los jóvenes puedan ir adquiriendo experiencia en la conducción antes de obtener el permiso». Consideran que la introducción de la conducción acompañada, que funciona con éxito en países de nuestro entorno, podría ayudar a reducir la alta tasa de siniestralidad que soportan los noveles, pues los chavales de 18 años que accedan al permiso tendrían una experiencia previa al volante.


Otra de las propuestas más llamativas es la petición de fijar una tasa cero de alcohol en sangre para los noveles, ya que está demostrado que a éstos les afecta mucho más la bebida, lo que unido a «las altas tasas de riesgo que soportan por su falta de experiencia» arroja un cóctel mortal. A juicio de Nadal, ésta es «una medida sencilla que sería coherente con el fomento del conductor alternativo», el que cuando se va de marcha no bebe para poder llevar el coche de vuelta a casa. Otras propuestas pasan por igualar los requisitos de la licencia de ciclomotor a los que se exigen para el carné de conducir o ampliar la oferta de transporte público nocturno.


No se contempla, sin embargo, la posibilidad de restringir la circulación a los jóvenes durante la noche, opción que sí quiere estudiar la DGT y que ha sido puesta sobre la mesa en diversos foros durante las últimas semanas. A juicio de Jordi Jané, presidente de la Comisión de Seguridad Vial del Congreso de los Diputados, «es algo difícil de implantar, incluso jurídicamente» y los expertos creen que la seguridad vial no se debe basar sólo en prohibiciones. «Hay medidas más fáciles de adoptar y más eficaces», añadió Jané. Todos coinciden en que no hay «una varita mágica» para resolver el problema de la accidentalidad en la juventud y menos a corto plazo.


Para comenzar, la Fundación RACC ha puesto su granito de arena con la realización de un vídeo, que se mostrará en los institutos, protagonizado por Iván Corretja –hermano del ex tenista Alex Corretja–, que perdió una pierna cuando «iba de paquete en una moto, un coche se comió una curva y nos embistió. Tuve mucha suerte, pero hay otros que no lo pueden contar. Moverse es un derecho, pero también una responsabilidad», dice.

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