El seguro se hace virtual

Cuando en el sector de la distribución de automóviles Internet es sólo una herramienta de consulta y muy rara vez se compra un vehículo a través de la web, este canal se ha convertido en la solución más rápida, cómoda y, sobre todo, económica para para contratar el seguro.

Cuando en el sector de la distribución de automóviles Internet es sólo una herramienta de consulta y muy rara vez se compra un vehículo a través de la web, este canal se ha convertido en la solución más rápida, cómoda y, sobre todo, económica para para contratar el seguro.




Cuando en el sector de la distribución de automóviles Internet es sólo una herramienta de consulta y muy rara vez se compra un vehículo a través de la web, este canal se ha convertido en la solución más rápida, cómoda y, sobre todo, económica para para contratar el seguro. Miles de conductores aprovechan las inmejorables ofertas de las compañías «virtuales», mientras que las entidades tradicionales, incluso las más reticentes, han cedido y también cuentan con ofertas interesantes en este canal.


Internet se ha consolidado como una herramienta de referencia para buscar un seguro de automóvil y contratarlo. Es un aserto indiscutible y no hay más que empezar a navegar para comprobarlo. Muy pocos se atreven a comprar un coche con un golpe de ratón, pero muchos sí optan por suscribir la póliza; tal vez porque es un producto muy idóneo para venderlo en línea. En apenas una década, los cambios son espectaculares.


Hoy casi nadie se acuerda que fue en 1995 cuando el teléfono se convirtió en un firme aliado de las aseguradoras, que enseguida optaron por la red no sólo para promocionarse, sino también como oficinas virtuales. Compañías como Línea Directa Aseguradora, Génesis Auto, Direct Seguros, Balumba, Internauto o Click Seguros han cambiado el negocio de las primas porque, desde el primer momento, pensaron que este canal no era un simple complemento del teléfono.


Mientras, las aseguradoras tradicionales continuaban basando el negocio en los agentes, los corredores y las sucursales. «Con Internet, ahora ya uno nunca está tranquilo», explica Gonzalo, un agente de Ávila, que recuerda que el concepto de zona de actuación, tan presente antes, ha desaparecido y ya no está solo para distribuir los productos incluidos en la cartera.


No le falta razón, porque las entidades están disponibles las 24 horas de los 365 días del año, precisamente porque Internet es el canal más indicado para comprar un seguro, un bien no «tangible»; es decir, que no se requiere inspeccionarlo, como sucede con un coche o un electrodoméstico, para convencerse de sus características. Así pues, el «low cost» o bajo coste no es sólo una posibilidad para los billetes de avión, sino que en la web se pueden conseguir pólizas hasta un 40 por ciento más baratas que en una oficina, según han constatado las comparativas de la consultora Arpem.


De ahí que muchos de los clientes sean jóvenes, no sólo porque manejan con mayor facilidad la realidad virtual, sino también por la forma en que sacan provecho de los descuentos. Precisamente, el hecho de que los productos sean tan económicos hace desconfiar todavía a numerosos conductores, que no se explican dónde está la diferencia. La principal razón es que, en muchos casos, se trata de compañías que sólo operan por Internet, lo que supone un ahorro de costes muy grande.


Por ello, incluso han lanzado primas dirigidas expresamente a conductores con poca experiencia, una cuota de mercado a la que ya han renunciado algunas aseguradoras que no logran equilibrar los resultados cuando la siniestralidad sobrepasa un determinado límite. Una labor muy necesaria, como explica Lucio Román, uno de los creadores de Internauto, una empresa que diseña a medida de los usuarios más jóvenes los seguros de auto y motos, pues el colectivo de personas entre 18 y 25 años a menudo deben recurrir a la cobertura de los padres, con pólizas que no están a su nombre, sencillamente porque ninguna compañía quiere aceptarlos o les imponen precios prohibitivos.


Lo cierto es que ante la competencia feroz de la red, no todas las aseguradoras reaccionaron del mismo modo: unas replicaron con el fortalecimiento de la propia marca en la web, como Mapfre, Mutua Madrileña o Winterthur. Pero hay otras que han querido separar el negocio de internet del tradicional, con distintas marcas comerciales y tarifas diferentes. Así ocurrió con Liberty, a través de Génesis Auto y Regal, o Allianz, con Fénix Directo, y Axa, con Direct Seguros.


Dicho de otro modo, las aseguradoras de toda la vida se embarcaron en el mercado vía Internet con líneas de negocio separadas, algo que no es infrecuente en la red, como lo demuestra el BBVA con el banco «Uno-e». Otro grupo de compañías se han involucrado sólo parcialmente, permitiendo exclusivamente el acceso a la información. Así, se puede teclear la dirección de Catalana Occidente, Vitalicio o Real y entrar en sus páginas, pero los clientes no pueden conseguir un presupuesto o la contratación directa.


Se pueden recabar datos acerca de la cobertura, las ventajas o los servicios, como defensa de multas o asistencia mecánica, pero siempre se remite a los agentes comerciales o a un número de teléfono, quizá porque estas compañías continúan manteniendo una estructura de agentes y corredores muy fuerte, que no quieren debilitar con otros medios.


Un hecho relevante es que ahora más de la mitad de todas las aseguradoras permiten dar un parte de accidente por Internet y también consultar el estado del proceso de la reclamación, cuando en 2001 sólo un 7 por ciento de las entidades facilitaban esta posibilidad. Además, hay otro dato que indica que en el ramo de autos es decisiva la influencia de este canal: las compañías son las más innovadoras, por delante de otros sectores, como la Salud.


Cinco consejos… Para pagar menos
1. Buscar y comparar. Ahora que Internet es un canal muy válido para comprobar los precios, no está de más gastar un par de horas en establecer una comparativa con las distintas tarifas y prestaciones que ofrecen las compañías. Conviene repasar muy bien la cobertura, porque ahí puede estar la clave del menor coste. Además, siempre debe buscarse un seguro que se adapte a las necesidades de cada conductor y no conformarse con un perfil único.
2. Atención a la letra pequeña. Todas las condiciones de la prima tienen que aparecer detalladamente en la póliza. Hay que revisarla con la máxima atención y consultar las dudas que puedan surgir. En este sentido, las compañías que sólo operan por Internet cuentan con un servicio de consultorio on-line. Mucha atención se ha de prestar a las posibles bonificaciones en caso de que no se presente ningún parte y al momento en que comenzarán a aplicarse.
3. Modalidades de seguro. El seguro de responsabilidad a terceros está indicado para vehículos con más de cuatro años de antigüedad. Hay algunas variantes que completan la oferta en forma de franquicias, en que el asegurado paga una cantidad mínima y el resto corre por cuenta de la aseguradora. Para los coches matriculados recientemente es preferible el todo riesgo, pero siempre hay que cerciorarse de que cubre todos los extras del vehículo.
4. Precio mínimo en las franquicias. Cuando se opta por esta modalidad, siempre es más recomendable contratar la opción del precio mínimo, porque en caso de siniestro se incrementaría en exceso el coste global de la póliza.
5. No incorporar datos falsos. No se debe mentir cuando se rellene el formulario de información para obtener un precio más bajo, porque hay riesgo de quedarse sin indemnización. Aspectos como si el coche se guarda en garaje o si lo conducen más personas que el titular son esenciales para fijar una cantidad definitiva.

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