Así resiste el Seat Ateca FR al frío polar

19 marzo, 2018 por

Imagínense un paraje inhóspito, un lugar donde las temperaturas pueden alcanzar los 35º bajo cero y cuyas condiciones meteorológicas son tan extremas que someterían al más duro. Pues bien, este lugar existe y se llama Ártico, y es ahí donde Seat ha viajado con el Ateca FR para poner a prueba su resistencia y fiabilidad.

Así resiste el Seat Ateca FR al frío polar4

El Círculo Polar Ártico, ese lugar que acoge las condiciones meteorológicas más extremas, podría ser la zona menos indicada para ponernos al volante de nuestro coche. Sin embargo, si lo que queremos es ponerlo al límite y saber si podrá resistir ante cualquier eventualidad (nieve, hielo, temperaturas bajo cero y condiciones meteorológicas extremas) sin duda es el lugar adecuado. Estas han sidos las condiciones bajo las que el Seat Ateca FR se ha enfrentado a las pruebas de Seat. Destacamos cinco.

Las cinco pruebas del Seat Ateca FR en el Ártico

Control de estabilidad: La prueba se desarrolla en una pista circular encima de un lago helado de 6km cuadrados de superficie. La parte interior del lago está más pulida; la exterior, menos, para favorecer el deslizamiento. El control de tracción se desactiva en diferentes grados. En algunos modelos, incluso totalmente, ofreciendo una conducción más deportiva. Si el vehículo pierde la trazada, el sistema ESC (control electrónico de estabilidad) corrige las ruedas para recuperar la trayectoria.

Test de frenada: 200 metros de pista con dos superficies diferentes: alta y baja adherencia. Uno de los carriles está calefactado a una temperatura de 10 grados para evitar que el asfalto se congele; el otro se enfría a -16 grados para que el hielo se mantenga intacto. Gracias a esta prueba se calibra el sistema ABS, que ayuda al conductor a controlar la estabilidad del vehículo en las condiciones más extremas.

Prueba de aspiración: La finalidad de este test es comprobar que el filtro de aire del motor no se obstruye cuando se circula dentro de una nube de nieve producida por otro vehículo. Para simular esta situación, se necesitan dos coches que alcanzarán los 80 km/h: el primero, se encarga de levantar la nieve; el segundo, es el vehículo que se está analizando. Tras un recorrido de 50 km se comprueba que el filtro no se haya saturado evitando que el motor pierda potencia.

Análisis de ruidos: El conductor  y, habitualmente, un segundo técnico, intentan detectar ruidos que puedan resultar molestos para los pasajeros y cuál es su origen. A causa del frío, algunas de las tres mil piezas que forman un coche se contraen y pueden producir estos sonidos al entrar en contacto. Para analizarlos, los coches recorren varios tipos de superficies a diferentes velocidades. Una de las variantes de esta prueba consiste en hacer pasar los vehículos, múltiples veces, por un tramo de 30 metros repleto de bandas rugosas a una velocidad de entre 20 y 30km/h.

30.000 km  de uso intensivo: Es la distancia que recorren los vehículos durante el test de durabilidad en carreteras nevadas y con hielo. Forma parte de una prueba global de 150.000 km, en diferentes condiciones, que sirve para analizar el desgaste que pueden sufrir con los años. A lo largo de todo el recorrido, los conductores registran el comportamiento del coche, una información que los ingenieros analizan a posteriori.

Te puede interesar...

Pablo Bisio

0 Comentarios

Suscríbete a nuestro boletín

Al suscribirse aceptas las condiciones del Aviso legal y la Política de privacidad de Autocasion.com

Ir arriba