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El peligro de las malas posturas

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17 de julio, 2007

Reclinar el asiento, poner los pies sobre el salpicadero, no llevar el cinturón, ajustar incorrectamente el sistema de retención infantil o que un niño se duerma sin estar bien sujeto son negligencias que pueden costar muy caras.

Reclinar el asiento, poner los pies sobre el salpicadero, no llevar el cinturón, ajustar incorrectamente el sistema de retención infantil o que un niño se duerma sin estar bien sujeto son negligencias que pueden costar muy caras.

Reclinar el asiento, poner los pies sobre el salpicadero, no llevar el cinturón, ajustar incorrectamente el sistema de retención infantil o que un niño se duerma sin estar bien sujeto son negligencias que pueden costar muy caras. En caso de accidente, esos malos hábitos en el coche agravan las lesiones, e incluso pueden suponer la muerte.


Reclinar el asiento, ir mal sentado, no llevar el cinturón o no usar correctamente los sistemas de seguridad infantil aumenta considerablemente tanto las lesiones como la gravedad de las mismas en caso de accidente. Es la conclusión del estudio realizado por los clubs de automovilistas europeos, entre los que se encuentran los españoles Race y Racc, para estimar el riesgo que entraña esa relajación de conductas, que propician los viajes largos o las épocas de vacaciones.

Dos pruebas de impacto frontal, con una familia tipo «bien» y «mal» colocada, han centrado la investigación liderada por el Adac, el importante y prestigioso Automóvil Club Alemán, para pasar de la teoría a la práctica y mostrar con impactos reales el aumento del riesgo que existe cuando se pasa de un comportamiento correcto a uno incorrecto. El protocolo de EuroNCAP, el consorcio que analiza la seguridad pasiva de los vehículos que salen al mercado, ha servido para conocer las lesiones corporales que se pueden producir a 65 kilómetros por hora en cuatro supuestos bastante habituales: conductor sin cinturón, acompañante delantero con los pies apoyados en el salpicadero, niño de año y medio con el cinturón de su dispositivo de retención mal abrochado y niño de tres años sobre un cojín elevador sin respaldo, que duerme con la cabeza recostada sobre el cinturón lateral del asiento.

Paralelamente, otro crash-test, con los ocupantes del vehículo perfectamente colocados, sirvió de referencia para valorar la importancia de mantener las llamadas «posiciones de asiento» correctas. Tras los impactos, los resultados son contundentes, dado que en todos los casos se demuestra el alto riesgo que conlleva no mantener una posición adecuada dentro del vehículo, actitud que puede, incluso, provocar la muerte, porque son importantes las lesiones craneoencefálicas que se producen, así como los daños en tórax, cara, ojos y extremidades inferiores. También las lesiones pasan de leves a mortales en los dos supuestos estudiados para niños.

Ante esos resultados, los clubs automovilísticos españoles Race y Racc recalcan la importancia de llevar siempre puesto el cinturón de seguridad, tanto en ciudad como en carretera, ya sean recorridos cortos o largos. Además, aconsejan leer con atención el manual de instrucciones de seguridad del vehículo (regular la altura del cinturón, postura óptima respecto al airbag…), prestando especial atención a los sistemas de retención infantil. Se recuerda a los adultos la conveniencia de comprobar que el asiento está bien anclado, que debe haber al menos 25 centímetros hasta el airbag y que nada impide el despliegue de la bolsa de aire si debe actuar.

Se recomienda llevar al niño cuando se vaya a efectuar la compra de la sillita, para comprobar que se opta por la adecuada al peso y altura del pequeño, y contar con el asesoramiento del vendedor para evitar errores al instalarla en el coche. A los fabricantes de vehículos se les pide avisadores de cinturón en todas las plazas y a los de sillitas infantiles instrucciones claras, detalladas y fáciles de entender.


CONSECUENCIAS
Sin cinturón: la cabeza golpea contra el techo y el parabrisas, hay un fuerte aplastamiento del pecho y las piernas soportan una carga extremadamente alta, al penetrar profundamente en el tablero de instrumentos.
Con los pies en el salpicadero: Al tener tapada la salida, el airbag revienta, empujando las piernas hacia arriba y a través del parabrisas. Eso genera fracturas y cortes profundos en piernas y pies.
Con el asiento reclinado: El sujeto se desliza hacia adelante por debajo del cinturón, que penetra profundamente en el pecho y la zona abdominal, produciendo lesiones en los órganos internos, al concentrarse toda la fuerza del impacto en la zona abdominal. Retención infantil incorrecta: Al salirse la sillita del cinturón, en caso de impacto los valores de carga se multiplican por dos. Se superan los límites biomecánicos en la zona del pecho y la cabeza del niño golpea contra el asiento delantero. En ese supuesto, también el sistema de retención puede salir despedido del coche sin control.
El niño se duerme y resbala el cinturón: En el elevador sin soporte lateral, el niño cae de lado al dormirse. Si hay un impacto frontal, el cinturón corta profundamente los órganos blandos de la zona abdominal. Además, el estiramiento de pecho y nuca supera el valor límite biomecánico.

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