El diésel a precio de gasolina

8 noviembre, 2006

Cada vez están más cerca y no tardarán en igualarse. Un litro de gasolina y otro de gasóleo costarán lo mismo dentro de un año por la subida de la fiscalidad en el diésel

Cada vez están más cerca y no tardarán en igualarse. Un litro de gasolina y otro de gasóleo costarán lo mismo dentro de un año por la subida de la fiscalidad en el diésel


Pase lo que pase con el barril de crudo Brent, el próximo 1 de enero el litro de gasóleo costará casi un céntimo de euro más caro. ¿La causa? La transposición a la legislación española de la Directiva comunitaria para la armonización de la fiscalidad en los hidrocarburos, que encarece el carburante más demandado, con diferencia, en nuestro país. Una medida que se produce en un contexto no precisamente favorable para los conductores de un automóvil diésel, puesto que las últimas bajadas en el precio de los carburantes han sido mucho más destacadas en el caso de la gasolina.


 Lo cierto es que el gasóleo se ha convertido en el carburante de automoción más demandado en España. A la vista están los últimos datos de matriculaciones, donde las ventas de turismos diésel superan la cuota del 70 por ciento, mientras que en los vehículos industriales la tasa rebasa el 90 por ciento. La balanza se ha inclinado claramente a favor de este carburante, y el mercado (petroleras y distribuidores) no pierde la ocasión de equilibrarla para que las cuentas de resultados no sean negativas. Por eso, el horizonte que se vislumbra apunta a una inevitable equiparación de precios. Álvaro Mazarrasa, director de la Asociación de Operadores Petrolíferos (AOP), considera esa equiparación totalmente factible por la menor demanda de gasolina en Europa, y recuerda: “Hoy, en algunos casos, las diferencias apenas son de 3,6 céntimos en los surtidores, aunque hay que recordar que la gasolina ha bajado más porque también subió en mayor medida debido al temor a los huracanes en Estados Unidos”.


EL EJEMPLO ANGLOSAJÓN
También, según Alejandro Moratilla, secretario de Aevecar, una de las dos patronales de la distribución de carburantes, en el mercado español se dan hoy las condiciones para que los dos carburantes cuesten lo mismo, como en los países anglosajones. Así lo explica: “Si al céntimo que encarecerá el diésel en 2007 se añade una ligera y previsible subida de este combustible y un mantenimiento de los precios de la gasolina, será aún menor la diferencia, que ahora está en menos de cuatro céntimos entre el diésel normal y la gasolina de 95 octanos”. Además, recuerda que en 2010 todos los gasóleos que se comercialicen serán mejores pero más caros.


Desde la otra patronal, la Cees, se recurre a la ley de la oferta y la demanda para explicar por qué se acabarán las diferencias entre el diésel y la gasolina, calculando que la equiparación efectiva podría alcanzarse a finales de este otoño o principios del invierno. Es lo que piensa Vicente Nacher, asesor de Cees, quien señala que las refinerías que se construyeron hace 15 ó 20 años no están preparadas para producir tanto gasóleo como el que se demanda hoy. Para este asesor, “no será tanto una cuestión del céntimo fiscal, que considero despreciable, como la incapacidad de refinar más diésel por mucho que se prefiera el crudo del Golfo al de México, más adecuado para la obtención de este combustible”.


La revisión de la fiscalidad y la aproximación en el precio de ambos carburantes también podría influir en la evolución del mercado y las matriculaciones. Según Aránzazu Mur, directora económica de Anfac, la patronal de los fabricantes, el incremento en el precio de los carburantes en los últimos dos años no parece que haya tenido un efecto negativo directo en el mercado de automóviles, pero este céntimo que se avecina no será un factor que ayude al incremento de las ventas. “Además, la fiscalidad sobre el automóvil en España, lejos de reducirse, continúa aumentando, sin que la presión fiscal en la compra disminuya”, comenta para recordar que ahora hay varios factores restrictivos de la demanda, como el aumento de los tipos de interés y la menor actividad económica. Una idea en la que coincide Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), quien subraya que “si se sube el impuesto del gasóleo, también se debería equiparar a España con Europa eliminando el impuesto de matriculación, que no existe en la mayoría de los países europeos”.


Otra novedad sustancial en 2007, que ha acallado las voces críticas de los transportistas, es la ayuda al gasóleo profesional, que comenzará a aplicarse el próximo 1 de enero para los vehículos de más de 7,5 toneladas, autobuses y taxis. Para beneficiarse de las subvenciones, los transportistas habrán de contar con la autorización en vigor y no se subvencionará el consumo superior a los 50.000 litros por vehículo y año. Con el fin de evitar el fraude se establecerán penalizaciones para quienes empleen este combustible con fines distintos al transporte de mercancías y pasajeros. En todo caso, los transportistas no se beneficiarán de un descuento inmediato en las estaciones de servicio, sino que habrá una devolución posterior: unos tres céntimos por litro de combustible repostado.


La ley también establece que las comunidades autónomas podrán reintegrarles el céntimo sanitario, como una cantidad adicional, pero las arcas de las seis comunidades donde se aplica este gravamen no sufrirán ninguna merma puesto que Hacienda se ha comprometido a devolvérselo. Quedarán fuera de este gasóleo los vehículos de entre 3,5 y 7,5 toneladas, a pesar de que se utilizan para fines profesionales y también los comerciales ligeros. Como explica Juan José Gil, secretario de Fenadismer, la asociación de transportistas autónomos, “el Gobierno ha atendido una demanda del sector en los últimos diez años, pero al final se ha excluido a todo ese colectivo tan amplio de propietarios de vehículos de un menor tonelaje”. En todo caso, los transportistasestán satisfechos, como subraya Dulce Díaz desde la Confederación Española de Mercancías (CEMT), aunque todavía deben aclarar qué ocurrirá con la cuantía máxima de litro en las flotas con doble tripulación, donde se excede ese consumo.

Desde Ceaccu, la Confederación de Asociaciones de Amas de Casa y Consumidores, no se oponen a la medida, pero Fernando López, responsable de Asuntos Económicos, recuerda al Gobierno que la bonificación a un colectivo como el transporte debería considerarse cuando se revisen las tarifas generales del próximo año. “Se nos ha dicho siempre que el transporte tiene unos grandes costes, que luego deben repercutirse para asegurar la continuidad de muchas empresas, pero ahora deberían pensar en esta subvención cruzada, como una forma de compensarles, que al final podríamos acabar pagando todos los usuarios”, advierte López.

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