EE.UU. podría cerrar sus puertas a los coches importados

EE.UU. podría cerrar sus puertas a los coches importados

Trump vuelve a poner el foco en las importaciones de todo aquello que pueda suponer competencia con su industria interna. El resultado de esta nueva investigación que está realizando Seguridad Nacional podría acabar por imponer unos aranceles a la importación de vehículos como los que ya se han establecido para el aluminio y el acero.

Antes de ayer se anunció que el gobierno de Donald Trump, ha iniciado una investigación de seguridad nacional sobre las importaciones de automóviles y camiones cuya principal consecuencia serán nuevos aranceles por parte de Estados Unidos, similares a los que ya se aplican sobre el acero y el aluminio importados.

El Departamento de Comercio ha asegurado que las pesquisas bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión de Comercio de 1962 se centrarían en si las importaciones de vehículos y partes están amenazando a la salud de la industria y la capacidad para investigar y desarrollar nuevas tecnologías avanzadas.

Hay pruebas que sugieren que, durante décadas, las importaciones del extranjero han socavado a nuestra industria automotriz local“, ha señalado el secretario de Comercio, Wilbur Ross, en un comunicado, prometiendo una “investigación detalladas, justa y transparente“.

La medida abre un nuevo frente en la agencia comercial “Estados Unidos primero”, con la que busca recuperar empleos del sector manufacturero que se han perdido frente a competidores extranjeros.

Además de los aranceles de un 25 % al acero y un 10 % al aluminio, el Gobierno ha amenazado con imponer impuestos al comercio de bienes por 50.000 millones de dólares con China, debido a quejas sobre propiedad intelectual.

EE.UU. importó 8,3 millones de vehículos en 2017

Washington también intenta renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) para fomentar la producción automotriz en Estados Unidos.

El Departamento de Comercio ha afirmado que la investigación determinará si la producción doméstica perdida ha debilitado a la economía interna de Estados Unidos y su capacidad para desarrollar sistemas conectados de vehículos, automóviles autónomos, celdas de combustible, motores eléctricos y baterías, y procesos avanzados de manufactura.

En otro comunicado, Trump ha señalado que las “industrias centrales como la automotriz y las partes de automóviles son claves para nuestra fortaleza como nación”.

Por su parte, un funcionario del Gobierno aseguró antes del anuncio que la medida busca presionar a Canadá y México para que realicen concesiones en las negociaciones para modernizar el TLCAN, que se han extendido en parte debido a las provisiones sobre autos, así como presionar a Japón y la Unión Europea, que también exportan gran cantidad de vehículos a Estados Unidos.

En una reunión con fabricantes de automóviles en la Casa Blanca el pasado 11 de mayo, Trump señaló que planeaba imponer aranceles del 20 o 25 % sobre algunos vehículos importados, según han confirmado fuentes a Reuters, y criticó específicamente a las automotrices alemanas por importar gran cantidad de autos a Estados Unidos.

Estados Unidos importó 8,3 millones de vehículos en 2017 con un valor de 192.000 millones de dólares, incluidos 2,4 millones desde México, 1,8 millones desde Canadá, 1,7 millones desde Japón, 930.000 desde Corea del Sur y 500.000 desde Alemania, según estadísticas del Gobierno estadounidense. Además, Estados Unidos exportó casi 2 millones de vehículos a todo el mundo con un valor de 57.000 millones de dólares.

Las fatales consecuencias de los aranceles a los coches importados en EE.UU.

Para ACEA (Asociación de Constructores Europeos de Automóviles), los aranceles para los coches importados en EE.UU. propuesta por el gobierno de Donald Trump tendrían un impacto muy negativo en la industria del automóvil, tanto europea como estadounidense. En pocas palabras, sería malo para la economía mundial.

Los fabricantes de automóviles tanto en Europa como en Estados Unidos son verdaderos jugadores globales con intereses para ambas regiones. Cualquier medida restrictiva del comercio en el sector de la automoción tendrá un grave impacto negativo no solo en la Unión Europea (UE), sino también en EEUU y la economía mundial“, advirtió el secretario general de ACEA, Erik Jonnaert, en un comunicado.

Otro punto que ACEA subraya es que muchos de los fabricantes europeos a los que se pretende penalizar tienen sus propias factorías en los EE.UU. y generan miles de puestos de trabajo directos e indirectos en dicho país.

ACEA apoya así que el comercio sea libre y justo. Desde Europa salieron 1,14 millones de vehículos hacia Estados Unidos el año pasado, por valor 37.400 millones de euros, según datos de la Asociación de Constructores Europeos de Automóviles (ACEA).

En sentido inverso, Europa recibió 233.778 vehículos producidos en Estados Unidos, por un importe de 6.200 millones de euros.

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