Noticia

El coche es necesario

Ampliar

09 de octubre, 2007

El coche es el medio de locomoción más usado en las ciudades (más del 60 % lo utiliza), donde la apuesta municipal se reduce a una flota de autobuses, que no llegan a todos los puntos y obligan a numerosos transbordos, que suponen una importante pérdida de tiempo.

El coche es el medio de locomoción más usado en las ciudades (más del 60 % lo utiliza), donde la apuesta municipal se reduce a una flota de autobuses, que no llegan a todos los puntos y obligan a numerosos transbordos, que suponen una importante pérdida de tiempo.




El automóvil es imprescindible para la mayoría de los españoles, como ponen de relieve los últimos datos del Observatorio de la Movilidad Sostenible, que apuntan que el vehículo privado es el principal medio para los desplazamientos urbanos. La falta de un transporte público eficaz está detrás de una realidad, que no se puede cambiar con jornadas festivas, como el Día sin Coches, que un año más se ha quedado en cascos urbanos cerrados al tráfico y tomados por viandantes y patinadores.


Alfonso Lapeña frisa los 50 años, tiene un Citroën C5 desde hace tres y ha estrenado un apartamento en el municipio toledano de Cabañas de la Sagra, donde ha llegado tras encontrar trabajo en una empresa de Getafe, localidad madrileña, que apenas dista 40 kilómetros de su nueva residencia. Cuando adquirió la vivienda, lo hizo animado por el precio y porque el promotor le informó de que cada 30 minutos hay un autobús interurbano que comunica domicilio y trabajo. Lo que no le dijo es que, a primera hora de la mañana o última de la tarde, cuando él debe viajar, el recorrido dura más de hora y cuarto, porque la ruta se desvía de la autovía A-42 varias veces para internarse por los municipios aledaños (Yuncos, Illescas, Torrejón de la Calzada, Parla…), cuando el trayecto en coche no supone más de media hora, si el tráfico no lo impide.

Ese ahorro de tiempo es lo que le ha hecho volver a usar el Citroën C5 y no es un ejemplo aislado. Lo cierto es que hay una relación directa entre el grado de utilización del vehículo privado y la eficacia del transporte público en los desplazamientos por motivo de trabajo. Así, el coche es el medio de locomoción más usado en las pequeñas y medianas ciudades (más del 60 por ciento lo utiliza), donde la apuesta municipal se reduce a una flota de autobuses, que no llegan a todos los puntos y obligan a numerosos transbordos, que suponen una importante pérdida de tiempo.

Sin embargo, en capitales como Madrid o Barcelona el uso del vehículo privado está por debajo del 50 por ciento, por las mayores posibilidades que ofrecen las redes de transporte (autobús, metro o red de cercanías) y la mayor distancia que debe cubrirse. Son datos que refleja el Observatorio de la Movilidad, que resalta que el coche se usa en el entorno urbano sencillamente porque es necesario. Usar el coche por falta de alternativas es también la conclusión del informe realizado por los sindicatos UGT y CC OO sobre los desplazamientos de trabajo de los madrileños.

El análisis de seis itinerarios diferentes pone de manifiesto que en transporte publico se tarda el doble de tiempo que si se hace el recorrido en coche particular. Son diferencias tan significativas, sobre todo cuando el hogar, el puesto de trabajo o ambos están en diferentes puntos del área metropolitana, que los habitantes de la Comunidad de Madrid invierten al día una media de dos horas para ir y volver del trabajo.

En todo caso, en los últimos años se ha producido un importante crecimiento de los viajes en transporte público, con más de 10 puntos porcentuales desde 2002 a 2005, especialmente en el tren, en las áreas de La Coruña, Barcelona, Vizcaya, Madrid, Sevilla, Alicante, Asturias, Pamplona, Granada, Málaga, Cádiz, Valencia y Zaragoza. Precisamente, el análisis minucioso de estas ciudades y sus áreas de influencia subraya un fenómeno sociológico, que resume el cambio en los hábitos de vida de muchos españoles: aumentan los flujos periferia/ centro ciudad y los flujos dentro de esa periferia.

El observatorio refleja algunos datos positivos, como el hecho de que las emisiones contaminantes debidas al transporte han comenzado a reducirse en unos casos y se han estabilizado en otros. Las sustancias acidificantes bajaron un 2,3 por ciento en el periodo 1990-2004, gracias a las mejoras tecnológicas de los vehículos, a los estándares de emisión más estrictos y a los combustibles con menor contenido en azufre. Además, los precursores del ozono bajaron un 18,7, aunque la otra cara de la moneda fue la subida de las partículas primarias y secundarias en 3 puntos (a pesar de los catalizadores), debido al incremento de las emisiones de NOx. Este dato negativo se explica por la subida de las matriculaciones diésel que ya rondan las tres cuartas partes del total de ventas.

El transporte por carretera representa el 75 por ciento de las emisiones totales de dióxido de carbono, pero la opción del autobús urbano, que es hasta 8 veces más eficiente en términos de consumo de combustible y de vertidos contaminantes a la atmósfera, como sustituto del coche no parece la más eficaz. La velocidad de estos vehículos apenas supera los 15 kilómetros por hora y los carriles bus sólo representan el 5 por ciento del viario por el que discurren las líneas (sólo en Valencia y Barcelona el porcentaje sube al 20 y 10, respectivamente).

Por contra, la escasa utilización del transporte publico no puede achacarse a la mala accesibilidad, puesto que la distancia media hasta una parada de metro, tren o autobús, no está a más de 300 metros de cualquier domicilio en las áreas metropolitanas de las 8 ciudades en que se ha bajado en los ultimos años el uso del vehículo privado. Un medio de transporte que sigue manteniendo su preponderancia cuando se trata de recorridos laborales.


ASÍ SE AHORRA COMBUSTIBLE

Arranque y puesta en marcha. Arrancar el motor sin pisar el acelerador. En los motores de gasolina iniciar la marcha inmediatamente después del arranque. En los motores diésel, esperar unos segundos antes de comenzar la marcha.

Cambio de marcha
. En los motores de gasolina cambiar entre 2.000 y 2.500 revoluciones por minuto y en los diésel entre 1.500 y 2.000. Según la velocidad a que se vaya, se recomienda cambiar a 2ª a los 2 segundos o 6 metros, aproximadamente, a 3ª rondando los 30 kilómetros por hora, a 4ª rondando los 40 km/h y a 5ª al superar los 50 km/h. Conviene acelerar tras realizar el cambio.

Utilización de las marchas.
Usar primera sólo para el inicio y circular lo más posible en marchas largas y a bajas revoluciones; es preferible ir en marchas largas con el acelerador pisado que en marchas cortas con el acelerador más suelto. En ciudad, siempre que sea posible, utilizar 4ª y 5ª, porque el coche gasta menos. Por ejemplo, un coche de pequeña cilindrada (1,2 litros), circulando a 60 km/h consume 7,1 litros de gasolina en 3ª, 6,3 litros (11 puntos menos) en 4ª y sólo 6 litros (15 por ciento menos) en 5ª.

Velocidad.
Se debe mantener lo más uniforme posible, buscando fluidez en la circulación, evitando los frenazos, aceleraciones y cambios de marchas innecesarios. Es importante moderarla, porque un aumento del 20 por ciento, por ejemplo, significa un 44 por ciento más de consumo; es decir, pasar de gastar 8 litros cada 100 kilómetros a consumir 11,5 litros en ese recorrido.

Deceleración.
Levantar el pie del acelerador y dejar rodar el vehículo con la marcha engranada en ese instante, frenar de forma suave pisando el pedal del freno y reducir de marcha lo más tarde posible, con especial atención en las bajadas.

Detención y paradas
. Siempre que la velocidad y el espacio lo permitan, detener el coche sin reducir previamente de marcha. Si las paradas duran más de 60 segundos es recomendable apagar el motor.

Anticipación y previsión.
Mantener una adecuada distancia de seguridad y un amplio campo de visión, que permita ver 2 ó 3 vehículos por delante. En el momento en que se detecte un obstáculo o una reducción de la velocidad de circulación en la vía, levantar el pie del acelerador para anticipar las siguientes maniobras.

Seguridad
. Aplicar las reglas de la conducción eficiente contribuye al aumento de la seguridad vial. Pero hay circunstancias que requieren acciones específicas, para que
Por último. Cuando se circula en cualquier marcha, sin pisar el acelerador y por encima de 1.500 revoluciones por minuto a más de 20 kilómetros por hora, el consumo es nulo.

Comparte este artículo:

Comentarios

* He leído la Política de privacidad

Síguenos en las redes

Aquí está tu coche