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El CEO de Volkswagen se disculpa por su desafortunada expresión nazi

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18 de marzo, 2019

Las heridas siguen sin cerrarse aunque han pasado más de 70 años del final de la Segunda Guerra Mundial y hay expresiones que en Alemania te pueden costar el puesto. Desde 1945 no se ha vuelto a bautizar ningún Adolf en Alemania y pronunciar las palabras "Arbeit Macht Frei" te puede salir muy caro.

En 2008 la presentadora de la televisión alemana Juliane Ziegler fue despedida prácticamente en directo porque se le escapó la frase «arbeit macht frei» en pleno programa, y es que las sensibilidades siguen estando a flor de piel después de más de siete décadas. Ahora le toca al CEO de Volkswagen, Herbert Diess, pedir disculpas por una desafortunado juego de palabras en el que decía de manera triunfante «EBIT Macht Frei», haciendo referencia a los buenos resultados económicos (EBIT son las siglas inglesas de Earnings Before Interest and Taxes, beneficios antes de intereses e impuestos).

Para entender por qué estas palabras son de tan mal gusto es necesario remontarse a la peor etapa del siglo pasado en Alemania, donde esta frase «Arbeit macht frei» coronaba los pórticos de entrada de algunos de los campos de concentración y exterminio nazis. La frase en cuestión hace gala de uno de los sarcasmos más asquerosos que uno se pueda imaginar, pues su significado literal es algo así como «el trabajo os hace libres».

En plena arenga eufórica, a Herbert Diess no se le pudo ocurrir peor idea que hacer este juego de palabras y ahora llega el momento de mostrar su arrepentimiento y disculparse diciendo que en ningún momento pretendió hacer referencia al fatídico lema de los campos de concentración, pero la memoria de muchos sigue sin perdonar ciertas palabras y nombres.

Del KdF Wagen al Volkswagen

Ferdinand Porsche y Hitler en la presentación del KdF Wagen.

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Seguramente, si estas palabras las hubiese pronunciado cualquier otro responsable de una marca que no fuese alemana, no habría pasado de algo anecdótico. Por desgracia, ha tenido que ser un alemán y, además, de la marca creada por el mismísimo Adolf Hitler y su íntimo amigo Ferdinand Porsche.

Incluso el nombre de la marca en el momento de su fundación también era una frase típica de las arengas nazis. Cuando se fundó la compañía para fabricar el que acabaría siendo el coche del pueblo, el nombre elegido fue KdF Wagen, que eran las siglas de  Kraft durch Freude (fuerza a través de la alegría), una organización nazi que funcionó entre 1933 y 1945 dedicada a la tarea de estructurar, vigilar y uniformar el tiempo libre de la población alemana, algo así como nuestro «Educación y Descanso» del régimen franquista.

De las ruinas del KdF Wagen es de donde surge la marca que hoy conocemos como Volkswagen, de ahí que las palabras de su CEO no hayan podido sentar peor a más gente.

 

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