Dunlop, la primera marca en estudiar el aquaplaning

Dunlop, la primera marca en estudiar el aquaplaning

13 abril, 2016

Corría la década de los 60 cuando la firma de neumáticos decidió estudiar este fenómeno para crear productos capaces de presentar una mayor resistencia a las adversidades que presenta la lluvia.

El aquaplaning es un factor muy a tener en cuenta cuando circulamos. Hoy, las marcas saben como aumentar la superficie de contacto entre el neumático y la carretera, pero ayer era un completo y absoluto misterio.

Corría la década de los 60 cuando se produjeron dos hitos de gran importancia para la automoción: el desarrollo de la red de carreteras y el incremento de la potencia de los motores. Es entonces cuando Dunlop comenzó a estudiar el fenómeno del aquaplaning.

La marca se adelantó a sus rivales a la hora de investigar este suceso gracias a un dispositivo experimental que permitía recrear las condiciones de conducción a alta velocidad. Se trataba de una placa de vidrio mojado que permitió conocer con mayor exactitud el fenómeno.

Después, en los centros de estudio de Dunlop, lograrían calcular el coeficiente de adherencia del neumático sostenido a las pruebas. Todos estos avances servirían para llegar a 1964 y desvelar, gracias a Tom Fench, un informe sobre un nuevo diseño de banda de rodadura.

El director de desarrollo de neumáticos Dunlop mostró este revolucionario sistema con microcanales que actuaban como una esponja frente al agua que se acumulaba en grandes cantidades.

Desde aquel diseño, los neumáticos han evolucionado mucho y ahora han mejorado sustancialmente su agarre en carretera. Las gomas actuales, como el Dunlop SportMaxx RT2, permiten expulsar hasta 15 litros de agua por segundo.

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