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¿Sabías que discutir con el copiloto reduce la atención tanto como si fuéramos bebidos?

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11 de junio, 2012

Es una de las conclusiones a las que ha llegado el estudio `Zen Driving´, que además ha medido el impacto de otro tipo de distracciones al volante, cuáles son los conductores que más corren y qué es lo que más les irrita.

Una discusión al volante con el copiloto reduce la atención del conductor en un 26%, lo que equivale a ir en el coche con más 0,5 gramos de alcohol en sangre, según el estudio ‘Zen Driving’, elaborado por Prevensis con el objetivo de demostrar -de forma cuantificada- que detrás de cada accidente y de los comportamientos inseguros hay un componente emocional incontrolado. Así lo ha puesto de manifiesto el gerente de Prevensis, Jesús Gómez, que ha explicado que «las emociones pueden provocar situaciones similares a cuando conducimos con alcohol o drogas en el organismo».

El estudio, patrocinado por la Unión Española de Entidades Aseguradoras y Reaseguradoras (Unespa) en el II Premio de Seguridad Vial, revela que solo siete de cada cien conductores mantienen un control emocional correcto y equilibrado a lo largo de su recorrido. Mientras, el 72% conduce con un control emocional bajo y el 17% restante lo hace sin ningún control emocional, «convirtiéndose en un peligro para sí mismos y para el resto de conductores».

Por otra parte, se ha medido el impacto real de las principales distracciones al volante y entre los factores que más afectan a nuestra conducción se encuentran una conversación intensa por el móvil, que incrementa el riesgo de sufrir un accidente en un 41%, un altercado con otro conductor –37%– o una conversación tensa con el acompañante –26%-. Además, concreta que los automovilistas alterados multiplican por 2,5 el número de multas de tráfico que reciben.

Los solteros, los que más corren

El perfil común más positivo sería el de hombre casado de entre 37 y 50 años, aunque durante el estudio queda patente que el control emocional alcanza la verdadera plenitud a partir de los 55 años. En contra, el perfil común negativo sería el del soltero menor de 32 años, destacando que los más impulsivos son los jóvenes varones de menos de 25 años. En cuanto al sexo, en el caso de los hombres la actitud negativa viene asociada a la ira, mientras que en el de las mujeres, es hacia el miedo o la falta de seguridad.

En las conclusiones del estudio también se establece un ‘ranking del enfado’, en el que se explica que lo que más altera al conductor es, por este orden:

  1. Tener un vehículo por detrás muy pegado.
  2. Los atascos.
  3. La prisa por llegar a un destino.
  4. Los vehículos que intentan colarse en una retención o en una incorporación.
  5. Los coches que circulan a una velocidad que se considera lenta.
  6. Los coches que no facilitan las incorporaciones o los cambios de carril.

La `conducción Zen´ como alternativa

Por último, el estudio indica una serie de pautas y técnicas probadas que ayudan a la gente a una conducción más tranquila y segura. Éstas «varían y deben adaptarse a la personalidad de cada conductor». La mayor parte de las técnicas son de comportamiento y de estilo de conducción, sencillas y de aplicación simple, como, por ejemplo, dar una vuelta alrededor del coche antes de conducir, crear una frase que proyecte tu motivación o aprovechar las inercias de nuestro automóvil.

En concreto, sentirse cómodo al volante mejorará un 15% la atención; evitar distracciones, como puede ser apagar el móvil, optimizará el 35% de atención; no revolucionar el coche y evitar ruidos innecesarios mejorará el 18% la activación del conductor; y respirar con pausa mejorará en un 15% los niveles cardiacos, entre otros consejos a tener en cuenta.

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