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Conducir con resaca, tan peligroso como usar el móvil

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08 de noviembre, 2020

Conducir con resaca, tras un alto consumo de alcohol, también es peligroso: no darás positivo, pero tu riesgo de accidente se multiplica.

Todos sabemos de la peligrosidad de la combinación de alcohol y conducción. Tomar unas copas y ponerse al volante después aumenta el riesgo de sufrir un accidente y puede suponer hasta un delito penal.

Lo que muchos no tienen tan claro es que “el día después” de una ingesta masiva de alcohol también tiene sus riesgos a la hora de conducir.

“No solo es unas horas después de consumir alcohol. Al día siguiente, sigues corriendo riesgos al volante por los efectos de la resaca. Si vas a conducir, piénsalo bien antes de beber”, ha señalado la Dirección General de Tráfico (DGT) a través de sus redes sociales.

Con resaca, somos peores conductores

Según la propia DGT, cuando nos encontramos en un estado de resaca, aparte de los síntomas desagradables que le acompañan, como mareos, dolores de cabeza, ganas de vomitar, deshidratación o cansancio, se duplica la dificultad para la conducción y se sobrepasan 4 veces los límites de velocidad.

Esta afirmación se basa en un estudio británico que examinó el comportamiento, antes y después de beber alcohol, de una serie de voluntarios en un simulador de tráfico real en un recorrido de siete kilómetros.

La investigación analizó su desempeño al volante y midió las velocidades a las que circulaban, las distancias de seguridad que otorgaban a otros conductores, las colisiones, las infracciones de tráfico que cometieron y las invasiones de otros carriles.

Así, aquellos conductores con resaca circularon a una velocidad media superior. Así, antes de beber alcohol tuvieron una velocidad media de 52 km/h, mientras que con resaca lo hicieron a 67 km/h. Además, se recorrieron 2 de los 7 kilómetros a velocidades ilegales, cuatro veces más que en condiciones normales.

Pero no fue lo único, pues en todas las mediciones ofrecieron peores resultados. Se duplicaron las infracciones de tráfico relacionadas con el respeto a semáforos o señales de “Stop”, mientras que las invasiones de otros carriles se multiplicaron por cuatro.

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Estos resultados llevaron a los investigadores a comparar la conducción con resaca con la de hacerlo consultando el móvil, aunque siendo más peligrosa. “Si bien el riesgo de usar el móvil multiplica por 4 o 5 el riesgo de sufrir un accidente, el conductor es consciente de su limitación y trata de compensarla conduciendo más despacio o aumentando la distancia con el vehículo de delante. Sin embargo, cuando se conduce con resaca el conductor no se da cuenta del deterioro de sus capacidades, lo que tiene una repercusión directa: tener resaca impide una conducción segura”, afirman

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