Concurso de elegancia de Amelia Island: ¡mira qué coches!

Concurso de elegancia de Amelia Island: ¡mira qué coches!

Los clásicos están de moda y no paran de surgir concentraciones y eventos para ellos. Sin embargo, éste lleva celebrándose años y es de los más famosos, junto con Pebble Beach o Villa D´Este.

Así como Pebble Beach o Villa D´Este han conseguido fama incluso entre los que no tienen demasiada afición por los coches clásicos, el Concurso de Elegancia de Amelia Island es otro de los grandes pero no ha calado tanto en la cultura popular y es menos conocido.

Esto no significa que la calidad de los clásicos que se dan cita en esta zona de la costa de Florida no sea excepcional. Este año, el Concurso de Elegancia de Amelia Island se ha celebrado entre el 8 y el 11 de marzo y la calidad de los coches de colección que se han congregado en él ha sido espectacular.

Además del concurso de elegancia (que es la estrella del evento) se celebran subastas y otra serie de actividades a lo largo de estos fascinantes 4 días.

Ferrari 250/275P y Duesenberg J/SJ: los mejores

Estas dos joyas han sido los ganadores del concurso de elegancia: Ferrari y Duesemberg.
Estas dos joyas han sido los ganadores del concurso de elegancia: Ferrari y Duesenberg.
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Los dos ganadores del concurso de elegancia de esta edición han sido dos coches absolutamente excepcionales. Por un lado tenemos el Ferrari 250/275P fabricado en 1963 y que propiedad de la colección californiana de JSL Motorsport.

Como Ferrari es una marca que no necesita presentación, nos centraremos en el coche negro que acompaña al rojo en la imagen superior y que muestra a los dos ganadores de este año: el Duesenberg J/SJ de 1929.

Los hermanos Fred y August Duesenberg nacieron en Alemania pero pronto cruzaron el charco con su familia para instalarse en una granja en Auburn, localidad que luego daría nombre a algunos de sus modelos. Aunque ninguno de ellos era ingeniero, ambos tenían un instinto especial para los artilugios mecánicos y una obsesión por la calidad.

Juntos crearon la compañía Duesenberg y la dedicaron a hacer automóviles de lujo, y es que la calidad y la tecnología tienen un precio que no todos pueden pagar y ellos se negaban a hacer las cosas de otra forma que no fuese a su gusto y manera.

Sus automóviles pronto estuvieron considerados los mejores de América y entre los mejores del mundo, haciendo palidecer en muchas ocasiones a modelos de Cadillac, Packard e incluso Rolls Royce.

Sus carrocerías tenían un diseño elegante y sus interiores estaban dominados por materiales de la máxima calidad, pero lo que de verdad sobresalía en ellos eran sus mecánicas, la tecnología y las prestaciones.

Los motores Duesenberg son verdaderas obras de arte y su diseño y acabados están más pensados para ser expuestos en una galería que para quedar encerrados bajo los capós delanteros.

Tecnológicamente estaban en lo más alto gracias a su peculiar distribución en cabeza comandada por una cascada de piñones y en determinadas versiones incluso equiparon compresores para elevar su potencia por encima de los 300 CV, casi duplicando la de sus rivales.

El Crack del 29 supuso un importante mazazo para las ventas de una compañía cuyos productos se vendían a una élite que se había lanzado por la ventana.

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