Compra de plazas de garage

20 febrero, 2008 por

Si compras coche hay que tener plaza de garaje. Así de rotundos se muestran los conductores que viven en una ciudad. Encontrar hueco para aparcar es un quebradero de cabeza que convierte en tesoros los aparcamientos en propiedad. Además, es un buen destino para invertir los ahorros, sobre todo, ahora que la vivienda ya no es un refugio tan seguro para el dinero y la Bolsa no deja de fluctuar de forma vertiginosa.

Si compras coche hay que tener plaza de garaje. Así de rotundos se muestran los conductores que viven en una ciudad. Encontrar hueco para aparcar es un quebradero de cabeza que convierte en tesoros los aparcamientos en propiedad. Además, es un buen destino para invertir los ahorros, sobre todo, ahora que la vivienda ya no es un refugio tan seguro para el dinero y la Bolsa no deja de fluctuar de forma vertiginosa.

Antonio siempre ha vivido en la localidad madrileña de Móstoles, donde nació hace 32 años, aunque en la actualidad trabaja en unos talleres gráficos de Navalcarnero. Hace unas noches, tras gastar media hora larga buscando un sitio para aparcar, dejó el coche en una zona reservada a minusválidos. Se marchó a casa convencido de que los agentes de la Policía no repararían en que había invadido un espacio prohibido. Pero a la mañana siguiente, a eso de las seis y media, descubrió una multa sujeta al limpiaparabrisas: 150 euros de sanción.


Fue el último –y más concluyente– argumento para convencerse de que necesitaba una plaza de garaje, aunque en su barrio el precio del alquiler no baja de los 100 euros mensuales. Finalmente se decanta por la compra, y encuentra una plaza por 20.000 euros, la más barata de cuantas se anuncian en un periódico gratuito de anuncios. La cantidad puede parecer desorbitada, pero es que el mercado de las plazas de garaje ha experimentado un crecimiento espectacular en los últimos años debido al auge inmobiliario –ahora interrumpido–, al incremento del parque automovilístico y a la notable inseguridad ciudadana. Tres ingredientes a los que se añade la costumbre creciente de los ayuntamientos de expulsar el tráfico del casco urbano, lo que reduce las posibilidades de aparcamiento. Como consecuencia de todo ello, los expertos coinciden en que comprar un espacio para aparcar sigue representando una inversión segura, especialmente si se elige la zona adecuada.


SEIS PISTAS PARA “APARCAR” MEJOR


1. EL TAMAÑO SÍ IMPORTA. La ley fija que una plaza de garaje debe tener unas dimensiones mínimas: 2,20 metros de ancho por 4,50 de largo. En todo caso, y aunque parezca obvio, antes de firmar la compra conviene asegurarse de que el coche… cabe.


El principal obstáculo suele estar en la anchura, porque la mayoría de los turismos tienen entre 1,70 y 1,90 metros, y las maniobras de aparcamiento se complican cuando la plaza se aproxima al mínimo permitido. Ojo con las columnas, con las vigas que sobresalen de la pared o con tuberías, desagües o conductos de ventilación, que restan altura. No adquiera plazas de las que sobresalga el vehículo, ya que en el futuro puede tener problemas con vecinos o comunidad de propietarios.


2. PREVEA LOS GASTOS. Como sucede con la compra de otros bienes inmuebles, la operación está gravada con un 7 por ciento de IVA, o en el caso de las plazas de segunda mano, con el impuesto de Transmisiones Patrimoniales. No olvide el IBI –que fija cada ayuntamiento– o el pago de la Comunidad –según casos, entre 5 y 20 euros mensuales–.


3. MADRID Y BARCELONA, LAS MÁS CARAS. Así lo certifican estudios recientes presentados por algunas inmobiliarias, con precios superiores a los 3.000 euros por metro cuadrado. Por detrás figuran ciudades como Bilbao y Sevilla, con cifras entre los 1.500 y los 2.000 euros. Ahora bien, llegado el momento de vender o alquilar, también será más fácil en esos lugares.


4. MEJOR ANTE NOTARIO. Aunque la plaza se puede comprar con un documento privado entre las dos partes, debemos hacerlo ante notario mediante escritura pública, lo que supone más gastos pero garantiza la legalidad total del trámite y evita que nos sigan cobrando el IBI.


5. ALQUILAR: LA OTRA OPCIÓN. Cuando no se dispone de liquidez suficiente y no hay posibilidad de solicitar un crédito, alquilar una plaza es otra forma de eludir los problemas de aparcamiento. El precio medio es de 100 euros en Madrid, 95 en Barcelona y 80 en Valencia, pero esta fórmula no apareja ventaja fiscal alguna ni opciones de revalorización. Si, por contra, nosotros somos los arrendatarios, es aconsejable pedir un aval al futuro usuario.


6. MEDIDAS DE SEGURIDAD. Tan importante como el precio o las dimensiones es la seguridad de las instalaciones. Son imprescindibles los extintores y las bocas de incendios en los más grandes, y recomendables los detectores de gases y monóxido de carbono –cuestan unos 50 euros–, que alertan sobre concentraciones peligrosas en el aire. También son interesantes los garages vigilados, por medios humanos o técnicos, para reducir el riesgo de robos.


FISCALIDAD INTERESANTE


Invertir en una plaza de garaje es rentable. En algunos casos, el precio se ha duplicado en apenas cinco años, pero en general la rentabilidad anual media en España está en el 6%, más de lo que ofrecen los mejores depósitos a plazo. Comprar una plaza de uso personal para vender o alquilar es una operación recomendada a las familias con un poder adquisitivo normal. Y ello es así porque no supone un desembolso enorme, al contrario que en el caso de las viviendas.


Además, los costes de mantenimiento son bajos. Desde el punto de vista fiscal, también es interesante, pero si la operación se firma con la factura correspondiente. No sirve de nada eludir este concepto en la declaración de la Renta –rendimiento de capital inmobiliario–, porque así no se pueden deducir los gastos de amortización y mantenimiento de las cuotas del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI).


APARCAMIENTOS POR HORAS: AÚN MÁS CAROS


Si conseguir una plaza de garaje en propiedad es difícil por el precio alcanzado en los últimos tiempos, aparcar por horas también se ha puesto por las nubes. Así lo revela un informe de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que subraya que el 36% de los aparcamientos analizados comete alguna irregularidad.

Tras la entrada en vigor de la ley que prohibía el redondeo, esta organización ha visitado 231 aparcamientos en 27 ciudades españolas, para llegar a una conclusión evidente: la supresión del redondeo no ha logrado que el consumidor pague menos. Así, por ejemplo, en estancias de 48 minutos y de 3 horas, las tarifas se han incrementado, de media, en un 7 y un 15 por ciento, respectivamente. En un 36 por ciento de los aparcamientos visitados aparecen irregularidades en la facturación, pues se sigue aplicando el cobro por bloques de duración superior a un minuto.

Por lo general, el abuso está en el primer bloque: en 32 aparcamientos cobran como mínimo media hora y en 20 de ellos el tiempo mínimo de estancia es una hora. Otra irregularidad que los aparcamientos practican es establecer una tarifa únicamente por entrar, al margen del tiempo de estancia en el aparcamiento. Los técnicos también han detectado un tercer abuso: el minuto de oro.

Inspirándose en la libertad de tarifas, algunos estacionamientos aprovechan para cobrar un precio más alto por el primer minuto de estancia. El coste del minuto de oro es muy variado, pues oscila entre 20 céntimos y 2 euros. Ante esta situación, la OCU aboga por presentar una acción judicial por cesación, con el objetivo de eliminar los tres abusos detectados: cobro por bloques, minuto de oro y cobro del acceso.

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