Cómo reducir las emisiones de CO2 con combustibles sintéticos

Cómo reducir las emisiones de CO2 con combustibles sintéticos

31 agosto, 2017

Bosch apuesta por los combustibles sintéticos para reducir las emisiones globales de CO2. La idea es sencilla y evidente, como verás más adelante, pero llevarla a cabo no es tan fácil, aunque supondría una solución al problema de la contaminación y evitaría el tener que achatarrar todos los coches con motores de combustión.

En realidad, los combustibles como la gasolina o el gasóleo ya son sintéticos, puesto que no se encuentran así directamente en la naturaleza sino que son producto de un proceso de refinado. Pero el concepto de combustible sintético es diferente. Para entenderlo vamos a pensar en el ciclo del agua que todos conocemos. La Tierra está cubierta en su mayoría por agua marina que está constantemente evaporándose, forma nubes, éstas se condensan, se forma lluvia y cae de nuevo sobre la Tierra. Pues con los combustibles sintéticos sería más o menos lo mismo. Tenemos un combustible, lo quemamos y se produce un gas que, mediante un proceso químico, volvemos a convertir en combustible.

Con esta idea lo que se pretende es que el CO2 neto en la atmósfera sea cero, es decir, que convirtamos en combustible el mismo CO2 que quemamos como combustible.

Los combustibles que empleamos son hidrocarburos. Esto significa que sus moléculas están formadas principalmente por hidrógeno, oxígeno y carbono. Cuando los quemamos generamos agua y CO2 (y otras impurezas). Este proceso es reversible químicamente, es decir, combinando agua y CO2 mediante un proceso industrial.

Si esto es así de sencillo, ¿por qué no se hace?, pues porque es mucho más caro mezclar agua y CO2 para obtener hidrocarburos que seguir sacando petróleo y refinándolo, tan fácil como eso.

Para Volkmar Denner, presidente del Consejo de Administración de Robert Bosch GmbH, el uso de combustibles sintéticos permitiría que los vehículos que actualmente usan gasolina y gasóleo produjesen unas emisiones netas de CO2 nulas, es decir, que consumiesen el mismo CO2 que emiten.

Así, para 2050, el uso de combustibles sintéticos empleados como complemento a la electrificación podría ahorrar hasta 2,8 gigatoneladas
de CO2 o, lo que es lo mismo, 2.800.000.000.000 de kg. Esto equivale a tres veces las emisiones de dióxido de carbono que Alemania produjo en 2016.

La idea de promover los combustibles sintéticos permitiría no hacer necesario el achatarramiento de todos los vehículos de combustión que ya existen.

No cabe duda de que como planteamiento teórico es redondo, pero en el mundo real los procesos siempre tienen pérdidas, por eso una rueda no gira eternamente salvo que un motor la haga girar consumiendo energía y gastamos más gasolina subiendo un puerto que la que ahorramos bajándolo.

De lo que se trata es de que el CO2 emitido se compense fabricando otras cosas.
De lo que se trata es de que el CO2 emitido se compense fabricando otras cosas.
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Para convertir el agua y el CO2 en hidrocarburos es necesaria una enorme cantidad de energía, mucha más que la que luego obtendremos quemando ese combustible, a todas luces es un proceso ineficaz. Sin embargo, según este estudio publicado por Bosch, las modernas fuentes de energía alternativas (principalmente la eólica) podrían generar un excedente de energía que abarataría la generación de estos combustibles sintéticos que, según ellos, tendría un coste por litro entre 1 y 1,4 euros, prácticamente lo mismo que el combustible obtenido a partir del petróleo.

Desde el punto de vista técnico, ya es posible fabricar combustibles sintéticos. Si la electricidad utilizada se generase a partir de energías renovables (y por lo tanto libres de CO2), estos combustibles serían neutros en carbono y muy versátiles. El hidrógeno (H2) que se produce inicialmente puede utilizarse para alimentar las pilas de combustible, mientras que los combustibles creados a partir de un procesamiento adicional, podrían utilizarse para mover motores de combustión o turbinas de aviones.

Actualmente, se están llevando a cabo proyectos piloto para comercializar diésel, gasolina y gas sintético en Noruega y Alemania. Además, debido a que los combustibles sintéticos son compatibles con la infraestructura existente y con los actuales motores, lograr un alto grado de penetración en el mercado requeriría mucho menos tiempo que electrificar la flota de vehículos existente. Tampoco cambiará nada para los conductores de vehículos antiguos ya que, incluso los coches clásicos seguirán funcionando con gasolina sintética, puesto que en términos de estructura química y de propiedades fundamentales, sigue siendo gasolina.

¿Qué se debe hacer para que se impongan los combustibles sintéticos? A pesar de todo, aún se necesitan esfuerzos considerables antes de que los combustibles sintéticos puedan popularizarse en el mercado. Las instalaciones de procesamiento siguen siendo caras, y sólo hay unas pocas plantas de prueba. El Ministerio de Economía y Energía de Alemania apoya los combustibles sintéticos como parte de su iniciativa “Energías alternativas en el transporte”. El uso generalizado de estos combustibles también se verá favorecido por la creciente disponibilidad de electricidad procedente de energías renovables y, por tanto, por la consiguiente caída de precios.

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