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¿Cómo luchan las capitales europeas contra la contaminación?

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12 de noviembre, 2015

El Ayuntamiento de Madrid ha limitado la M-30 a 70 km/h cuando lo habitual es que su velocidad máxima permitida sea de 90 km/h. Es hora de fijarse en las medidas tomadas por otras capitales europeas en la lucha contra el aire contaminado.

Madrid está atascada. Muy atascada. El Ayuntamiento de Madrid ha decidido limitar la velocidad en la M-30 a 70 km/h, lo que ha conllevado unos atascos descomunales en la carretera-cinturón del centro de la ciudad.

¿Es esta una buena solución o simplemente magnifica el problema? Al final, las personas llegan más tarde al trabajo y en el atasco, los coches no dejan de emitir gases nocivos, por lo que no parece la mejor solución. Por eso, habría que fijarse en las capitales europeas para conocer cuales son otras alternativas a reducir la velocidad en la M-30.

Por ejemplo, Estocolmo y Londres cuentan con peajes a la entrada de la ciudad, por lo que el uso del transporte público es casi obligatorio dentro de la gran urbe. En el caso de la ciudad inglesa, para entrar dentro de la zona de peaje hay que abonar ocho libras. Esto existe desde el año 2003 y su coste es de 150 millones de libras anuales en mantenimiento y 200 millones por la instalación.

Por otro lado, Berlín es, según la European Environmental Bureau (EEB), la ciudad que mejor luchas contra la polución en la Unión Europea. ¿Cuáles son las medidas que ha llevado a cabo? Tener una red de transporte público eficaz, una cultura de la bicicleta muy extendida y una restricción del tráfico para los coches más contaminantes.

En la capital europea, en Bruselas, la cultura ciclista está muy extendida, de modo que tienen prioridad en el centro de la ciudad. Aún así, en casos de picos de contaminación, se limita la velocidad a 50 km/h. En este caso, es parecido a Madrid, pero con una cultura ciclista muy por encima de la española.

En París, la capital francesa, la medida tomada ha sido drástica: prohibir la entrada a la ciudad de vehículos diésel, que son más contaminantes que los modelos de gasolina. También se han llevado a cabo otras medidas, como alternar los días circulables entre coches de matrícula par e impar o prohibir la entrada de camiones de más de 3,5 toneladas. Esto último es muy similar a lo que ocurre en Atenas.

La ciudad considerada como la peor en la lucha contra la polución es Roma, debido a su deficiente transporte público y el limitado incentivo existente al uso de la bicicleta. Por lo tanto, la solución no pasa tanto por la limitación de velocidad sino por incentivar a la población a usar transportes alternativos… Siempre y cuando sean tan rápidos y eficaces como los automóviles en cuanto a movilidad.

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