Cómo detectar las averías más importantes

Las claves para una conducción más segura no son difíciles. El primer indicador que no se debe descuidar es el humo que sale por el tubo de escape

Las claves para una conducción más segura no son difíciles. El primer indicador que no se debe descuidar es el humo que sale por el tubo de escape



No hace falta ser muy versado en manuales de mecánica o haber completado un módulo de formación profesional para anticiparse a los posibles problemas mecánicos del automóvil, detectando una vibración extraña o una rumorosidad excesiva, y corregirlos a tiempo. Hay claves que ayudan a no quedarse tirado en la cuneta. Es comprensible que la mayoría de los conductores no sean expertos en conocimientos técnicos o mecánicos del automóvil. Para eso están los talleres autorizados, que en nuestro país se distinguen por un alto grado de profesionalidad y eficacia, y la Inspección Técnica de Vehículos (ITV), que es el diagnóstico periódico y obligatorio del coche para que siga circulando sin riesgo.


Pero el automóvil, como cualquier otra máquina, se deteriora con el uso diario y haber superado la ITV no es sinónimo de que no se producirán incidencias hasta la siguiente vez que haya que acudir a la revisión. Si se conduce con los cinco sentidos puestos en lo que se está haciendo, detectar los indicios de una anomalía es mucho más sencillo. Las claves para una conducción más segura no son difíciles. El primer indicador que no se debe descuidar es el humo que sale por el tubo de escape. Los mecánicos advierten que si es demasiado negro, el vehículo consume más carburante del necesario y emite gases muy contaminantes.


En cambio, si la tonalidad es blanco azulada, el problema está en el gasto de lubricante. Son posibilidades frecuentes en motores castigados con un kilometraje excesivo, que ya no presentan la misma fuerza de antes. Si se da el caso, resulta imprescindible reponer el aceite del cárter a menudo para evitar una avería más grave. Para conocer el estado en que se encuentra la mecánica, el ruido del motor es determinante y cuando se produce un traqueteo continuado, como el de una máquina de coser, la deficiencia está en los elementos que transmiten la acción del árbol de levas a las válvulas de admisión.


Precisamente, el movimiento depende de la correa de distribución que, de encontrarse en mal estado, pueden producir una avería muy grave. El neumático, el único punto de apoyo del vehículo sobre el pavimento, es otro componente vital. Debe llevar la presión adecuada, porque un aumento exagerado de aire produce un desgaste más rápido de las gomas en la zona central de la banda de rodadura. En cambio, cuando la presión está por debajo de la recomendada por el fabricante, se apresura el desgaste de los hombros del neumático, porque la cubierta se apoya excesivamente en los laterales de la banda de rodadura, y cuando las ruedas están mal infladas, el volante gira con menos facilidad.


En todo caso, la presión de aire se debe comprobar con un manómetro adecuado, pero siempre en frío. Conviene tener presente que si el coche se desvía hacia un lado, es porque alguna de las dos ruedas delanteras está baja de presión o presentan un desgaste desigual. El equilibrado de neumáticos es fundamental para evitar vibraciones en el volante, que es el indicador más común de inseguridad en la conducción, mientras que un buen paralelo determina que el coche vaya recto y evita el desgaste irregular.


Por último, las cubiertas se deben sustituir cuando la profundidad del compuesto sea inferior a 2 mm, aunque la ley fija una profundidad de 1,6 mm como mínimo. Y una recomendación más: retirar las piedras que se incrustan en los dibujos evita cortes y es tan útil como eludir los golpes contra los bordillos o superar a velocidad reducida los «guardias dormidos» y badenes. Los faros del vehículo son otro de los puntos que no se debe descuidar, si se quiere circular con seguridad. El mal reglaje está detrás de muchos deslumbramientos. Colocar el coche frente a una pared donde haya una marca y cotejar que las luces están bien niveladas es una tarea sencilla y práctica para aumentar la seguridad por la noche. Aunque los frenos defectuosos son otro aliado perfecto para un siniestro, éste es uno de los elementos más postergados por los automovilistas.


Las pastillas se han de sustituir de modo periódico y las zapatas (en los de tambor) cuando el espesor este por debajo de 1,5 mm y simultáneamente en las dos ruedas del mismo eje. La mejor forma de saber si el vehículo necesita esos cambios es frenar a fondo y comprobar que el coche no se desvía de la trayectoria; si hace extraños, lo más sensato es llevarlo al taller. Esencial también es el líquido de frenos, cuyo nivel no debe ser inferior a las tres cuartas partes del depósito. Un indicio evidente del deterioro está en las alteraciones de la dureza al pisar el pedal, como consecuencia de las burbujas de aire en las tuberías, lo que hace aconsejable purgar el circuito. Si el nivel baja más de lo debido, hay que revisar fugas en conductos y latiguillos.


El embrague es otro punto sobre el que hay que poner todos los sentidos si se quiere conocer que está correcto. La primera observación debe ser para la funda del pedal, que no debe presentar un aspecto muy desgastado. Si es así, lo más prudente es reemplazarla para evitar el deslizamiento involuntario durante la conducción. No en vano, este último es el encargado de transportar la energía del motor a las ruedas motrices. Un consejo que se da a quienes van a comprar un coche usado es muy oportuno en este caso: pisar a fondo el pedal y cambiar de velocidad para verificar que no se registran ruidos metálicos. Otra prueba es pisar el acelerador y meter segunda velocidad. Al ir soltando el embrague poco a poco y sin acelerar, el motor debe calarse de forma brusca; si empieza a patinar significa que el embrague esta muy gastado.


Uno de cada cuatro amortiguadores presenta deficiencias muy graves, según los estudios de los fabricantes. Antes de acudir al taller, se puede saber cómo están si por la noche los faros vibran demasiado o el vehículo cabecea varias veces, como navegando, después de superar un bache. Lo mismo puede decirse cuando al frenar el morro del automóvil se hunde en exceso. Una desviación lateral del automóvil también puede deberse a un problema en la dirección, posiblemente ocasionado por falta de líquido o, quizá, por una presión inadecuada de los neumáticos.



¿QUÉ HACER EN CASO DE AVERÍA?
Cuando el coche se avería, el conductor y los ocupantes se encuentran ante una situación inusual e impredecible y, no pocas veces, de riesgo. Si no se actúa como es debido, puede producirse un accidente. Según constató el Comisariado Europeo del Automóvil (CEA) en la campaña en defensa de las prendas reflectantes, en España se registran al año más de 800.000 situaciones de este tipo, en que una incidencia o avería obligan a abandonar el vehículo y salir provisionalmente a la calzada. El 87 por ciento de quienes las viven reconocen que se siente en peligro mientras duran, por ello conviene ser precavido .

He aquí las cinco pautas básicas:
1.- PARAR EN LUGAR SEGURO. Siempre que las circunstancias lo permitan se debe continuar la marcha hasta un lugar seguro. Una vez allí, poner el freno de mano y dejar las ruedas giradas hacia la derecha para que, en caso de colisión, el vehículo no invada la calzada.
2.- CHALECO REFLECTANTE. Hay que colocárselo antes de salir del vehículo, ya que el 60 por ciento de los atropellos mortales se producen por una visibilidad insuficiente.
3.- CALMA ENTRE LOS OCUPANTES. Salvo en caso de riesgo de incendio o que el vehículo haya quedado muy expuesto, no es necesario que los acompañantes bajen del coche. El conductor deben adoptar la máxima precaución en el recorrido para colocar los triángulos, sin olvidar que el objetivo es alertar al resto de usuarios de que el coche permanece detenido en una zona peligrosa antes de que éstos puedan verlo. La distancia mínima a la que se deben colocar es 50 metros, pero deben ser visibles desde 100.
4.- PEDIR AYUDA DE INMEDIATO. Es conveniente aportar todos los datos posibles sobre la localización, que será más fácil si se llama desde un poste SOS. Cuando se utiliza el teléfono móvil, se debe dejar la línea libre por si fuese necesario un nuevo contacto.
5.- PRECAUCIÓN EXTREMA. Hay que ser muy precavido para evitar lo que se conoce como el «síndrome del buen samaritano», recordando que no se debe intentar ayudar a un vehículo averiado sin anteponer la seguridad necesaria, porque se puede provocar otro accidente mayor.

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