Cómo conducir con nieve, la guía definitiva

Cómo conducir con nieve, la guía definitiva

21 octubre, 2013

En nuestro país, la nieve nos visita cada año, pero lo hace durante tan poco tiempo que no estamos acostumbrados a circular sobre ella y suele convertirse en un problema. Aquí tienes unos trucos para aumentar tu seguridad al conducir con nieve.

Aunque donde vivo habitualmente no suele nevar nunca, sí me he me he topado con este fenómeno frecuentemente en la carretera; realizo viajes familiares o por trabajo a zonas donde es fácil encontrar nieve en invierno… y en primavera. En alguna ocasión he tenido incluso que ayudar a varios conductores a poner las cadenas, algo que todo automovilista debería saber por su seguridad y la de su familia.

Especial Conducir en Invierno

Lo primero de lo que debemos ser conscientes es de que cuando nieva, las condiciones del asfalto cambian en muy pocos minutos. No es como cuando llueve, que por mucho que caiga agua es difícil que no podamos continuar el viaje. Si la temperatura es baja y la nieve “cuaja”, la cosa se puede poner muy seria con mucha rapidez. Éste es mi primer consejo: si en un viaje no llevas cadenas, ni ruedas de contacto, y empieza a nevar, piensa hasta qué punto es necesario continuar el trayecto.

Si ya has pasado la zona más alta del recorrido, no deberías tener problemas para continuar, pero si aún tienes que subir algún puerto, donde estás ya nieva y la temperatura cae por debajo de los -2ºC, lo ideal es que esperes a que “pase la nube”. Busca un área de servicio o un lugar donde estar lo más cómodo posible.

Cómo conducir con nieve, Rubén Fidalgo
Aunque tengamos tracción total, sin neumáticos apropiados es complicado avanzar.
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Otro fenómeno paranormal que me he encontrado es que la gente usa los dos carriles de la autovía, de modo que en cuanto uno se cruza, la quitanieves no puede pasar. Lo lógico es que dejemos siempre un carril libre para que las máquinas puedan pasar por el otro y sacarnos del apuro. Si taponamos por completo el paso, no podrán venir a rescatarnos.

Cómo conducir con nieve: Prepara bien el viaje

Cuando empieza a nevar, la carretera puede volverse impracticable en muy pocos minutos; tardaremos poco en ver cortado el paso, y no estoy exagerando. Cinco minutos pueden ser la diferencia entre poder pasar con precaución el puerto, o que se cierre, así que cuanto menos tiempo perdamos en paradas innecesarias, más probable es que podamos continuar nuestro camino. Llena el depósito antes de salir de viaje y vuelve a hacerlo cuando estés cerca de la zona donde puede nevar. Si te quedas atrapado en la nieve, es importante poder encender el coche de vez en cuando para calentarte un poco. Una manta de lana, bebida (sin alcohol) y algo de chocolate también nos ayudará a pasar las horas.

Ojo con la calefacción. Aunque parezca absurdo, cuando estamos con el coche parado en una nevada, es conveniente abrir un poco dos ventanas mientras tenemos encendido el motor para caldear el habitáculo: al estar parados, los gases del escape calientes tienden a subir y colarse dentro del coche. Para mantener el aire lo más renovado posible y evitar intoxicaciones, es mejor dejar algo de ventilación natural.

Conducir con nieve: ¿Cadenas de tela o cadenas “de toda la vida”?

Desde hace algunos años existe un tipo de “cadenas” que son textiles. Son muy fáciles de poner y ni pesan, ni ocupan mucho espacio en el maletero. Funcionan mejor de lo que uno espera, pero si la nieve está muy pisada y ya está helada, van algo peor que las tradicionales cadenas de eslabones metálicos. Es muy importante tensarlas bien y quitarlas en cuanto deja de haber nieve en la calzada; si en el mismo tramo hay zonas con nieve y limpias, procura ir por la nieve o destrozarás la tela en pocos metros.

 

Cómo conducir con nieve, Rubén Fidalgo
Ojo con las llantas demasiado grandes, algunos modelos no pueden montar cadenas con ellas.
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SIEMPRE SE MONTAN EN LAS RUEDAS MOTRICES: no sirve de nada montar las cadenas en el eje delantero si tu coche es de tracción trasera o viceversa. Si tu vehículo es de tracción total y sólo tienes un juego de cadenas, móntalas en el eje delantero, así tendrás mejor dirección, freno y tracción.

Las cadenas metálicas son excelentes si están bien montadas, pero es muy difícil hacerlo. Usa guantes, porque con el frío es más sencillo cortarse la piel de las manos y provocarnos heridas al rozar con los faldones, pasos de rueda, etc. Si tienes a mano un compresor, deja las ruedas con sólo 1 bar de presión. Monta las cadenas, ténsalas  y luego pon la presión correcta en los neumáticos o incluso súbela 0,5 bar. De esa forma, la cadena y la rueda quedan casi “soldadas” y son mucho más seguras y eficaces.

Lee el manual de tu coche. Algunos vehículos con llantas opcionales no pueden montar cadenas porque no hay hueco en el paso de rueda. Si montamos las cadenas en esa situación, podemos romper algo: puede ser una tontería como el plástico que carena el hueco… o algo grave, como cortar un latiguillo de freno, lo que nos “dejará tirados”.

Cómo conducir con nieve: paciencia y atención

Aunque nuestro coche sea de tracción total, sin neumáticos de contacto o sin cadenas en la nieve  “estaremos vendidos” igualmente. No te fíes: tener un coche con tracción integral o un 4×4 no es ninguna garantía en esta situación, ya que el peso juega en su contra.

Como conducir con nieve, distancia segura, Rubén Fidalgo
Mantener una distancia de seguridad holgada es prioritario cuando nieva. Si la respetamos, tenemos el 90% del trabajo hecho.
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Conducir con neumáticos de contacto es casi como hacerlo sobre una carretera mojada: impresiona ver la efectividad de este tipo de ruedas. Lógicamente, no hacen milagros, así que también conviene ir con precaución, suavidad y atención.

En cuanto empiece a nevar, enciende las luces, pero NO LA DE NIEBLA TRASERA. Esta luz deslumbra muchísimo al que nos sigue: sólo debemos encenderla si está nevando copiosamente. Si el vehículo que nos sigue está cerca -mal hecho, pero suele pasar-, apaga la luz de niebla para que vea lo antes posible si pisamos el freno. Con esta luz encendida, las luces de freno se perciben peor, lo que aumentará la distancia de frenado del coche que viene tras nosotros. Además, mejoraremos su visión. No lo hagas por él: hazlo por ti, para evitar que te acabe dando un golpe y sacarte de la carretera.

Hay dos cosas con las que deberemos ser impecables al conducir con nieve:

– Suavidad con las maniobras: frenar, acelerar, girar… todo deberemos hacerlo con mimo extremo.

– Distancia de seguridad: cuanto más lejos veamos el coche que está delante, más seguros iremos los dos. Un coche a 20 km/h sobre la nieve necesita mucha más distancia para detenerse que a 140 km/h en seco. Aunque nos parezca que vamos despacio, deja margen de sobra (mínimo, 20 metros).

Otro problema por no mantener la distancia de seguridad es que es más fácil que nos quedemos atrapados: si vamos todos juntos, es fácil que en algún momento tengamos que detenernos para no chocar. Reiniciar la marcha sobre el hielo es casi imposible: estaremos atrapados.

Cómo conducir con nieve, luz de niebla, Rubén Fidalgo
La luz de niebla trasera deslumbra al que nos sigue y hace menos visibles las luces de freno.
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Debemos ser pacientes, fijarnos una velocidad en la que nos sintamos cómodos y no aumentarla. El accidente sobre la nieve suele venir cuando llevamos unos kilómetros conduciendo sobre ella: empezamos con mucha precaución y despacio porque el terreno es extraño. Poco a poco, nos vamos confiando y subimos la velocidad… lo hacemos de forma inconsciente, hasta que, en una curva, el coche no hace caso al volante y… faro, defensa, capó y radiador nuevos. Aunque creas que se puede ir un poco más rápido, mantén la velocidad.

En física estudié que un cuerpo que se mueve a velocidad constante y en una trayectoria rectilínea se consideraba un cuerpo en reposo, igual que si estuviese completamente parado. Es una realidad física. Mientras no frenemos, ni aceleremos, ni movamos el volante, iremos seguros sobre la nieve. El problema es frenar, acelerar y cambiar de trayectoria. Cuanto más suaves seamos haciéndolo, más cercanos estaremos a la situación de reposo. Gira el volante con mimo, acelera poco y frena con mucha anticipación. Cuanta mayor distancia de seguridad hayas dejado, más podrás anticiparte y más suave podrás ir frenando o cambiando tu trayectoria para no golpearle.

Olvídate de la primera marcha, lo ideal es ir en segunda casi sin acelerar. Ojo con los coches modernos, sobre todo los diésel, porque tienen control de ralentí automático y, si vamos muy despacio, al acercarnos a las 1.000 rpm el motor se acelera solo para evitar que se cale. Si circulas tan lento como para que eso suceda, baja una marcha.

Iniciar la marcha desde parado es muy difícil sobre la nieve. Desconecta el control de tracción de tu coche, mete segunda y suelta lentamente el embrague.

Si es automático, pon el modo Winter; si es secuencial, intenta arrancar en segunda. Mueve el volante para que las ruedas delanteras “escarben” un poco (si es tracción delantera) y encuentren firme. Si aun así “no hay manera”, busca algo que poner bajo las ruedas. Si hay ramas cerca de la cuneta o si ya tienes gastadas las alfombras del coche, es un buen momento para cambiarlas: colócalas bajo los neumáticos y que algún pasajero te ayude empujando el coche. Luego tendrás que parar para que vuelva a subirse: busca un sitio con menos nieve para hacerlo. Muchísimo cuidado con subir en marcha al coche; es fácil resbalar sobre la nieve y podríamos atropellar a nuestro propio viajero.

Conducir con nieve: seguir las roderas, no siempre

Cómo conducir con nieve, Rubén Fidalgo
No siempre es bueno seguir las roderas, a veces están congeladas.
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En general, es conveniente seguir el camino hecho por las ruedas de los otros coches, ya que suele tener menos nieve y es más fácil llegar a tocar el asfalto, por lo que tendremos más agarre. Sin embargo, si hace mucho frío fuera, la nieve de la rodera está más apelmazada y se convierte en una capa de hielo muy densa; en ese caso, iremos mejor fuera de ella. Tendrás que hacer pruebas de adherencia mientras conduces, otro motivo más para mantener mucha distancia de seguridad con el coche que te precede. Tocando el freno podemos ver si el ABS entra “a la mínima”: eso nos indica que estamos sobre hielo. En ese caso, es mejor salir de la rodera, salvo que la capa de nieve sea excesivamente gruesa y podamos quedar empanzados.

Si tienes que frenar, sal de la rodera: las ruedas se “enterrarán” en la nieve y acortaremos la distancia de frenado.

Mucho cuidado con arrimarte a la cuneta. La nieve nos impide ver lo que hay debajo de ella y a veces encontramos cunetas muy profundas. Si metemos la rueda en ella, estamos perdidos. Si no conoces bien la carretera, no te acerques demasiado a los laterales, para evitar caer en una zanja.

Especial Conducir en Invierno

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Marcelo 24 enero, 2013

Soy nuevo conduciendo en nieve. Muy útil el artículo. Gracias.

Bernardo 24 enero, 2013

En la nieve no se puede frenar, así que hay que controlar la velocidad pero a veces, si las pastillas o tambores están húmedos, al frenar, se pegan, así que hay que recalentar los frenando a penas, desinformación dejar de pisar el acelerador. Lo mejor es aprender a conducir en la nieve en un lugar adecuado.

juan 25 noviembre, 2013

Gracias por la información , es muy util.

Tiffanny 4 diciembre, 2013

Muchísimas gracias por tomarte el tiempo para dar esos consejos tan vitales. Que el Señor te bendiga.

Rubén Fidalgo 5 diciembre, 2013

Hola Tiffanny, muchas gracias a ti, espero que os sea útil. Un saludo.

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