Cómo comprar o vender un coche “tuning” (o “tuneado”)

Cómo comprar o vender un coche “tuning” (o “tuneado”)

El fenómeno del “tuning” en nuestro país no es nuevo. Aunque ciertos programas de TV lo han puesto en el candelero, el “arte” de la modificación de vehículos tiene tanta historia como aquellos SEAT 600 que circulaban con el capó trasero abierto a modo de alerón… buscando en realidad refrigerar el motor. O los Minis con aletines, los 124 con los pasos de rueda ensanchados o los 132 con una estrellita de mar atrapada en el pomo del cambio (mi padre tuvo uno de estos últimos y yo lo “flipaba” de lo “guay” que era).

¿Quieres vender tu coche “tuning”? Detallitos como unas luces de día, un alerón, unas llantas de aleación “pintonas” o una máscara de plástico para los pilotos delanteros y/o traseros siempre tendrá salida -o entrada- en el mercado, pero cuidado con ir más allá: en contra de lo que muchos de sus propietarios piensan, contar con un vehículo personalizado “a tope” no sólo no suma valor al mismo, sino que lo resta.

Esto  viene dado por la propia personalización en sí, lo que implica que va a gusto de tu persona, pero no de otra. Ejemplo: te apasiona el color rosa chicle y has pintado tu Peugeot 207 íntegramente en ese tono. Ahora, o das con otra persona a que le apasione tanto como a ti dicho color (que no abundan) o difícil lo tienes. Siempre te quedará probar con la Pantera Rosa. O con Paris Hilton.

Por otro lado, el seguro también será más caro, al tener que cubrir una pintura que le dará más de un quebradero de cabeza al chapista al que le toque arreglarte un rozón del parachoques.

Con las piezas artesanales, más de lo mismo. O vendes/compras el coche con el artesano metido en el maletero o va a ser muy complicado conservar su toque único en el tiempo.

Coche tuning
Llantas cromadas y rejillas en los paragolpes son algunas de las modificaciones más comunes.
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Los equipos de música con “ampli” de 100.000 vatios, 500 altavoces, 4 pantallas LCD y subwoofer tamaño buzón de correos, amén de ser de lo más atractivos para los “amigos de lo ajeno”, no son en absoluto prácticos… a menos que seas un melómano duro de oído. O sea, que seas Beethoven, por ejemplo.

Con las tapicerías hechas a medida… igual. No a todo el mundo le gusta la felpa verde con ribetes en oro.

Como ves, los coches tan modificados no disfrutan de un recorrido muy largo en el mercado. Se mueven en el círculo del tuning y es mi recomendación que sigas en él si es tu caso y aspiras a obtener un buen precio por él. En una ocasión, un conocido aficionado a este mundo –porque es todo un mundo que despierta afición, sin duda- me comentó entre sollozos que una marca le había tasado su coche “guapo-guapo” un 50% por debajo del precio de mercado, debido a lo que se iban a gastar en retirar “todo eso que le has puesto” para poder venderlo. Toma nota, ya que si estabas pensando en comprar un vehículo modificado barato y devolverlo a origen… pide antes presupuesto.

Otra cosa son las llamadas “preparaciones (pseudo)oficiales”; kits de preparadores específicos para modelos determinados. Hablo de Hamann, AC Schnitzer, Magnum, Carlsson, ABT… En esos casos, también en contra de lo que su orgulloso propietario/vendedor pueda creer, el incremento de precio en la reventa es mínimamente superior al del coche sin preparación. Y no lo digo yo. Lo dicen tanto DAT como EuroTax, las guías que se utilizan como referencia para la tasación. Es una pena, pero es lo que hay.

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Tuning mecánico

Ahora vamos con la parte del león, y la que hace que el tuning en España nunca deje de estar en pañales: lo legal de cada pieza montada. La inspección de la ITV cada vez lo pone más difícil: lo que no es más que una mejora en materia de seguridad se convierte en muchas ocasiones en una “modificación sustancial en la integridad del coche”. Y no estoy hablando de montar óxido nitroso, precisamente, sino de unos simples frenos mejorados o una salida de escape no original. Porque sobre las suspensiones neumáticas o las luces estroboscópicas, prefiero callar. Todo precisa de homologación. Y esto cuesta tiempo, dinero y algún que otro disgusto.

Puerta tuning
Este tipo de puertas, con apertura en compás, suele verse en el mundo del tuning, pero es una modificación que tiene difícil salida en el mercado.
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Afortunadamente, muchas casas dedicadas a modificar coches ya se lo entregan a su propietario con toda inspección pasada y toda “mejora” recogida en su ficha técnica. Pero si vamos a comprar un coche “personalizado” a su dueño, conviene estar atento para asegurarnos de que todo lo que se le ha montado se atiene a reglamento y normativa. Ésta es extensa, compleja y en virtud a ella no puedo montarle a mi madre unas ruedas más grandes en su utilitario “infracalzado” sin pasar por el juicio del “ingeniero”. Reitero que, por pesado que puedas parecer, debes pedir al vendedor cuanto papel obre en sus manos sobre todos los elementos instalados en su coche-farruco.

Asimismo, nunca está de más que facilites (si eres el vendedor) o solicites (si eres el comprador) unas sencillas anotaciones sobre las direcciones de talleres y lugares “acostumbrados” al coche, por si éste en su nueva vida precisa de mayor información sobre piezas o cuidados.

Aun así, las modificaciones mecánicas son las menos practicadas en nuestro país, quizá debido a su precio y a una legislación claramente lesiva. Más allá de una barra entre torretas (y según en qué caso), una admisión directa, un chip y un juego de amortiguadores nuevos, poco se puede hacer. A menos que nos queramos gastar un buen dinero (poderoso caballero).

Gracias a ello, un aficionado me invitó una vez a dar una vuelta en su Volkswagen Beetle de 1972 con motor Porsche 911 de 1995. Una pasada. Pero el precio del coche entre pitos y flautas casi duplicaba al de dicho Porsche 911 de 1995. Para pensárselo.

Yo una vez intenté encajar un V12 en un vehículo que sólo existió con motor de 6 cilindros porque había visto un par en Estados Unidos. Mecánicamente era factible y económicamente no era descabellado (o no del todo), pero legalmente, cuando lo comenté en mi gestoría, se les pusieron los pelos de punta.  Descartado quedó el proyecto. Como tantos otros de otros tantos que no han podido modificar su coche como quisieron, pues toparon con lo estricto de la burocracia y la repulsa del mercado.

Vender un coche “tuning” fuera de sus cauces es cosa desagradable. Y comprar uno fuera de dichas vías y sin saber en lo que nos metemos, poco recomendable. Son automóviles “cautivos” que esperan un cambio de circunstancias o a ese alma gemela del propietario que, por arte de magia, encuentra todo lo que siempre ha buscado en un Fiat Bravo ensanchado, con maletero alisado, frontal de Opel Calibra, faros “angel eyes”, llantas Antera de 20 pulgadas, pilotos traseros tipo Lexus,  suspensión Koni rebajada, parrilla artesanal, color amarillo mostaza House of Colour, interior de cuero blanco leche, volante Momo de tres palos, fuente Alpine, velocímetro Stack, frenos Brembo, escape Remus tipo moto y claxon que suena con el estribillo de “Soy Gitana” de Shakira. Para gustos, los colores…

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Encarna 16 abril, 2016

Yo quierovvenderun coche Nissan 200 sx para tunearsi aalguienle interesase ppuedepponer en contacto conmigo

José l 19 marzo, 2018

Bueno quería decir sobre este artículo que realmente ha escrito alguien ajeno al mundo del tuning y que realmente no sabe lo que dice.
No hagáis caso a este artículo puesto que no hace referencia en nada a lo que menciona porque realmente todo el mundo sabe que el tuning pertenece al mundo del tuning y que sólo un coche tuning lo compraría una persona que le gusta el tuning y hay un gran mercado de gente que le apasiona.
Lo único que yo os podría decir respecto a comprar un coche tuning es asegurarse de que todo está homologado y que sea legal es en lo único qué tienes que hacer hincapié porque realmente un coche tuning que se precie y digo normalmente este tipo de coches suelen estar muy cuidados.
Y luego por último también decir la ignorancia de quién ha escrito este artículo qué llamar gitano a un coche que lleva las mejores marcas en componentes es realmente alguien que no sabe lo que dice.

Rubén Fidalgo 19 marzo, 2018

Hola Jose, es cierto que hay muchísima afición (y eso que con el tema de las homologaciones e ITV casi han matado un sector que mueve mucho dinero y empleos) y que hay mercado, pero también que gran parte de la esencia de esta pasión es hacerte un coche a tu gusto… y es difícil encontrar a dos personas con el mismo gusto. Sin duda hay modificaciones con una calidad excelente y que atraerán a muchos aficionados, pero también que cada uno quiere aportar su toque personal, y en un coche muy modificado o tuneado, es ya difícil.
Un saludo y gracias por darnos tu punto de vista como conocedor y aficionado al tema.

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