Cómo ahorrar dinero en el taller

Cómo ahorrar dinero en el taller

No son pocas las veces en las que los mecánicos no entienden muy bien la avería que tienen que reparar, ya que no se les ha indicado de forma correcta cuál es el problema que nos ha llevado a dejar nuestro coche en sus manos. Te damos unas pautas para que tu mecánico ahorre tiempo (y, por consiguiente, tú ahorres dinero) a la hora de identificar la avería.

Uno de los problemas que he encontrado en mi experiencia como jefe de taller es que, en ocasiones, el cliente no sabe describir bien el problema que le ha llevado a dejar su coche en reparación. Puede parecer algo absurdo, pero es relativamente frecuente que, debido a ello, el mecánico arregle un fallo distinto del que preocupaba al usuario. Como responsable de posventa, mis reparaciones siempre comenzaban con un “interrogatorio” al usuario: de este modo me aseguraba poder diagnosticar el problema de manera precisa y no tener que andar “dando palos de ciego” en el vehículo… que, además, incrementaban la factura debido a las horas de mano de obra.

Muchas veces el mecánico no puede (porque quien acoge el automóvil en recepción no es él) preguntar al cliente sobre la avería; en otras ocasiones no sabe cómo sonsacar al propietario acerca del problema que le ha llevado al taller. Aquí te dejamos unas pautas para evitar errores y ahorrar tiempo y dinero cuando tengas que reparar el coche.

Dichoso “ruido en el coche”

Es uno de los mayores quebraderos de cabeza para el mecánico; identificar el origen de un ruido es complicado y muchas veces el cliente no lo define bien: cree que el sonido viene de la rueda delantera izquierda y en realidad es en el maletero… Para acotar al máximo el problema es importante ir eliminando variables, con el fin de dejar tres o cuatro posibles orígenes del molesto ruido. Así, nosotros, los propietarios, debemos investigar previamente y hacernos las siguientes preguntas:

  • ¿Es un sonido continuo o más bien un golpe aleatorio? Debemos aclarar es si se trata de un ruido que oímos de manera constante (un zumbido, un ronroneo, un chirrido…) durante un tiempo o si suena como un golpe seco de manera esporádica. Los primeros, normalmente, son provocados por piezas que giran y desgastes, mientras que los segundos suelen provenir de elementos mal anclados, holguras, etc.
  • ¿El ruido aumenta con la velocidad del coche o con las revoluciones del motor? Cuando hablamos de sonidos más o menos continuos lo más importante es saber si aumentan (tanto en volumen como en frecuencia) al acelerar el motor o a medida que el coche gana velocidad. Para hacer la prueba, cambiaremos de marcha cuando oigamos el ruido. Si a la misma velocidad el sonido aumenta, será el régimen del motor el que lo incremente (una correa destensada, un taqué en mal estado, un rodamiento del alternador…). Si no varía, el problema está en la transmisión o en las ruedas.
  • ¿El ruido es mayor al acelerar o al frenar, al girar a la izquierda o a la derecha? Esto permite al mecánico identificar mejor el posible origen del problema.
  • ¿Dónde se oye de forma más nítida el ruido? El habitáculo del coche es una caja de resonancia, esto dificulta identificar el foco de un sonido, debido a los ecos que se producen. Muchas veces oímos que viene de la rueda delantera izquierda, pero, si nos sentamos detrás, parece que proviene de la parte trasera. Pide a alguien que conduzca el coche y siéntate en distintas plazas, asegúrate de dónde lo oyes mejor. Esto es particularmente difícil cuando el ruido proviene de un rodamiento de un buje en mal estado.

Malas vibraciones y “tirones”

Otro de los problemas por los que suele llevarse el coche al taller es porque notamos que algo “no va fino” del todo: una vibración, pequeños tirones al acelerar, etc. Es muy importante identificar si el problema lo notamos más al ir acelerando o al ir reteniendo, hacia la izquierda o hacia la derecha, a baja velocidad o alta…

La temperatura es un dato muy importante. Debemos comprobar si el problema es más acusado en frío o en caliente.

En el caso de un desequilibrio en los neumáticos, hay que examinar si la vibración que notamos es en una franja de velocidad determinada. Debido al fenómeno de resonancia, un neumático desequilibrado hace que acusemos la vibración en un rango determinado (entre 80 y 110 km/h por ejemplo): acotarlo es importante para identificar rápidamente el problema: ¿es una cubierta con un plano o una llanta a la que se le ha desprendido un contrapeso? Nuestras observaciones darán con el fallo de forma eficaz.

Problemas de arranque

Cuando el problema es que no somos capaces de encender el coche, lo más importante es notar si, al accionar la llave, el motor de arranque hace girar o no el motor y, si gira, si lo hace a la velocidad normal o demasiado despacio (eso nos puede dar una pista sobre un problema en la batería). Es fundamental “hacer memoria”, por si nos damos cuenta de que algo raro había sucedido antes: si el coche hizo un sonido extraño al apagarlo, si empezó a dar tirones, si las luces brillaban poco, si hemos echado combustible en un sitio distinto, etc.

Los fallos esporádicos

Son la pesadilla de cualquier mecánico, esos problemas que van y vienen como el Guadiana. Lo importante aquí es encontrar una pauta que los provoque o que los haga más frecuentes: al acelerar o al frenar, en linea recta o en curva, los días de lluvia o los muy calurosos, etc. Intenta identificar todos los datos del momento en el que se produjo el fallo (velocidad, temperatura, posición del acelerador, tras coger un bache… todo), incluso cosas que nos parezca increíble que estén relacionadas. Hoy en día, los sistemas del automóvil están interconectados via CAN-BUS, es lo que se conoce como “multiplexado”. Esta tecnología hace que, por ejemplo, un rodamiento de una rueda en mal estado pueda provocar que el motor entre en modo de emergencia, al detectar un fallo en el sistema ESP. Todo es importante…

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Rubén Fidalgo 23 abril, 2013

Cuánto mejor definamos el problema, menos tiempo nos cobrará el mecánico por localizar el problema.

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