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Comienza la remontada

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10 de julio, 2007

El mundial de Fórmula 1 se aprieta tras el G.P. de Gran Bretaña, Hamilton perdió sólo dos puntos respecto a Fernando Alonso pero el varapalo psicilógico de salir derrotado de su país le puede pasar factura

El mundial de Fórmula 1 se aprieta tras el G.P. de Gran Bretaña, Hamilton perdió sólo dos puntos respecto a Fernando Alonso pero el varapalo psicilógico de salir derrotado de su país le puede pasar factura

Tras el Gran Premio de Gran Bretaña, la competición de la Fórmula 1 realiza un pequeño alto en el camino. Hasta el próximo día 22 de julio en el clásico escenario de Nürburgring, los monoplazas no volverán a  competir, un tiempo que necesita Lewis Hamilton para asimilar el duro golpe moral que Fernando Alonso le ha asestado en su propia casa, y tiempo de sobra también, para que en Mc Laren-Mercedes se pongan las pilas para evolucionar su coche frente al de Ferrari, quienes cuentan ahora con el monoplaza más rápido del paddock, cuando le restan todavía ocho carreras al mundial.


Con el Gran Premio de Alemania en el horizonte y tras recortarle dos puntos a Lewis Hamilton en Silverstone, un escenario que estaba perfectamente preparado para celebrar el triunfo de su piloto quien partía desde la pole, Alonso tiene muchas razones para el optimismo. Es cierto que Hamilton pasó por uno de los peores fines de semana en lo que llevamos de competición y lo saldó con una pérdida de sólo dos puntos con respecto a su máximo rival, pero el varapalo moral que recibió el pupilo de Ron Dennis en su propia casa puede pasarle factura en las próximas carreras.
Al término de la prueba un Hamilton cariacontecido reconoció que se equivocó con la configuración de su coche al decantarse por un ajuste de suspensión trasera diferente al de Fernando a lo que añadió que: «generalmente el coche de Fernando y el mío suelen ser prácticamente idénticos». El piloto español, anteriormente había definido a Hamilton como un «clon» suyo, que cada mejora que él pudiera adaptar en su coche, éste la calcaría inmediatamente. Por si quedaba alguna duda, en la primera vez que Hamilton no lo hizo así, falló.


Daño moral
Los daños pudieron ser mayores para Lewis Hamilton de no ser por el fallo de Felipe Massa en la formación de salida, que le impidió contactar con los de pilotos de arriba al calar el coche y tener que empezar el Gran Premio desde el pit line. De todos modos, es complicado saber que hubiera pasado con Massa luchando por la carrera desde el principio, puesto que este partía justo detrás de Alonso , quien fue bastante lento en el principio de carrera.
Por otro lado, ni los BMW-Sauber ni los Renault, escuderías que habían evolucionado en las últimas carreras rindieron al nivel esperado, lo que permitió a Hamilton terminar la carrera sin apuros a pesar de los 36 segundos de diferencia que penalizó con su propio compañero. En las anteriores carreras, las diferencias entre los coches de primer nivel y los de segundo, nunca habían sido tan amplias.


Alonso, lección aprendida
Debió de aprender bien la lección Alonso de las anteriores carreras a tenor de lo visto. En Silverstone volvió a ser el piloto concentrado y talentoso que todos conocemos. Completó un fin de semana perfecto con una carrera táctica en que partiendo desde la tercera posición estuvo cerca de ganar. Tanto la salida, que no revistió dificultad alguna, como la estrategia de carrera fueron correctas. El español salió muy cargado de gasolina lo que le permitió alargar la primera parada al máximo y adelantar tanto a Hamilton como a Raikkonen. Después, el segundo repostaje -más corto- le sirvió para emplear los neumáticos blandos y hacer muy buenos registros. Tan sólo el gran rendimiento del Ferrari y la presencia de los doblados en esas vueltas le impidieron distanciar a Raikkonen lo suficiente como para que este no le adelantara en la segunda parada.


En cualquier caso, la tendencia de las carreras anteriores en las que Alonso perdía puntos con respecto a Hamilton se ha invertido. Ahora, la valía de el piloto español es incuestionable y su joven rival empezará a sentir el peso de la presión en las próximas carreras. Además, el mundial no es cosa de dos, Raikkonen e incluso Massa plantearán batalla hasta el final. Empieza la remontada.

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