Comienza la batalla verde

Europa ha dado a la industria del automóvil cinco años para fabricar coches menos contaminantes. El sector anuncia subidas de precios y pérdida de empleos

Europa ha dado a la industria del automóvil cinco años para fabricar coches menos contaminantes. El sector anuncia subidas de precios y pérdida de empleos



Europa ha dado a la industria del automóvil cinco años para fabricar coches menos contaminantes. La imposición de la Comisión Europea es un jarro de agua fría para el sector, que anuncia subidas de precios y pérdida de empleos.


Combatir el cambio climático es uno de los retos más importantes de la humanidad. Europa debe subirse al tren para frenar el calentamiento de la tierra y los automóviles, responsables del 11 por ciento de las emisiones contaminantes, están en el punto de mira de esta batalla verde. La decisión tomada por la Comisión Europea para obligar a los fabricantes de coches a reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) de los nuevos vehículos a una media de 130 gramos por kilómetro en 2012 ha caído como una bomba en una industria, que genera dos millones de empleos directos y diez indirectos en Europa.


El sector advierte que estos límites conllevarán pérdida de empleo y competitividad y unos 3.000 euros de aumento en el precio por coche, aunque reconocen que será muy difícil trasladar los costes al usuario final. La propuesta de la Comisión Europea, que tendrá que ser ratificada por el Parlamento y el Consejo, obliga a reducir las emisiones actuales (163 g/km) un 25 por ciento. El recorte se conseguirá introduciendo mejoras en los coches (hasta 120 g/km) y la reducción adicional de 10 gramos se obtendrá con un mayor uso de biocombustibles y el desarrollo de tecnologías que mejoren la eficacia de los distintos sistemas que lleva el automóvil.


Desde Anfac, Asociación que engloba a los fabricantes instalados en España, se incide en la idea de que «la propuesta de Europa es arbitraria y demasiado severa y está muy centrada en la tecnología de los vehículos, cuando hay otras medidas que podrían dar también resultados». Se apunta a un comportamiento más ecológico del conductor, políticas fiscales centradas en las emisiones y una mayor concienciación en la compra de coches menos contaminantes. En nuestro país se comercializan 50 modelos que emiten menos de 120 g/km de CO2, pero sólo un 8 por ciento de los compradores se decantan por ellos.


PEQUEÑAS ACCIONES, GRANDES BENEFICIOS
Aunque caminar sea muy sano, a veces no queda más remedio que moverse sobre ruedas. El uso responsable del coche puede contribuir a reducir la contaminación con medidas sencillas, pero eficaces, como éstas.
Compartir coche, utilizar el transporte público, caminar o ir en bici…
–Por cada litro de combustible que quema el motor de un coche, se libera una media de 2,5 kg de CO2.
–Evitar el coche cuando se trata de distancias cortas.
–Uno de cada dos trayectos urbanos en coche es de menos de tres kilómetros.
–Lavar el coche a mano o con chorro a presión.
–Los túneles de lavado gastan más electricidad y agua.
–Al comprar coche nuevo, pensar en el consumo.
–Un coche que consuma sólo 5 litros a los 100 km puede ahorrar 750 kg de emisiones de C02 al año.
–Los neumáticos deben tener la presión adecuada.
–Cuando la presión baja 0,5 bares, el coche consume un 2,5% más de combustible para superar la resistencia y, por tanto, libera un 2,5% más de CO2.
–Usar aceites de motor de poca viscosidad, que lubrica las piezas móviles del motor mejor que los aceites convencionales y reducen la fricción.
–Los aceites mejores pueden reducir el consumo y las emisiones de CO2 en más de un 2,5%.
–Quitar el portaequipajes cuando no se utiliza.
–Acciones como ésta aumentan el consumo y las emisiones de CO2 hasta en un 10 por ciento debido a la resistencia del viento y al peso adicional.
Reducir la velocidad.
–Ir a más de 120 km/h aumenta un 30 por ciento el consumo, frente a una velocidad de 80 km/h. Viajar en marchas largas también es más económico.
–Practicar la eco-conducción: arrancar sin pisar el acelerador, meter segunda nada más arrancar, mantener la velocidad constante y no frenar o acelerar de forma repentina .
–Esta forma de conducir puede evitar 330 Kg de CO2 al año y reducir el consumo un 12%. –Utilizar el aire acondicionado con moderación.
–Con el aire, el consumo y las emisiones de CO2 aumentan un 5% aproximadamente.
–Buscar alternativas al coche, como viajar en tren.
–Una persona que viaja en coche sola produce el triple de emisiones de CO2 por kilómetro que si viajara en tren.
–No calentar el motor antes de emprender la marcha.
–La cantidad de combustible que se consume es mayor que al arrancar en frío.

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