Noticia

Circular a 30 km/h por Madrid perjudicará el tráfico y las emisiones

2 fotos

Ampliar

09 de octubre, 2018

La Asociación Madrileña de Distribuidores de Automóviles se pronuncia acerca de la nueva normativa por la que se reduce la velocidad de 50 km/h a 30 km/h. El colectivo aporta varias razones por las que este cambio no será beneficioso.

El pasado día 5 de octubre, el Ayuntamiento de Madrid aprobó una nueva ordenanza de movilidad por la que se reducía a 30 km/h la velocidad de las calles donde hasta el momento estaba permitido hacerlo hasta los 50 km/h.

AMDA (Asociación Madrileña de Distribuidores de Automóviles) cree que esta solución para nada es definitiva para solucionar el problema del tráfico en la ciudad, ni el de la contaminación atmosférica, ni de la seguridad vial.

Te puede interesar: Así es la nueva Ordenanza de Movilidad en Madrid

Una justificación de la bajada de velocidad es que habrá una mejora en la seguridad de los peatones. Sin embargo, una de las principales causas de atropello en la ciudad provienen de la imprudencia de los peatones a la hora de cruzar una calle o por la mala iluminación en la vía. En Madrid, se producen cuatro atropellos diarios y esta cifra va en aumento.

Las causas son vagamente investigadas, aunque no hace falta ser muy listo para ver que, muchas veces, la gente va con la mirada fija en su “Smartphone” en vez de hacerlo en su entorno. Además, los jóvenes y no tan jóvenes suelen abstraerse del sonido de su entorno colocándose auriculares en los oídos, por lo que les es imposible escuchar si un coche le pita. Otros motivos podrían ser el envejecimiento de la población y cruzar por lugares prohibidos (aravesando calles con el semáforo en rojo y utilizando los pasos de peatones).

AMDA también hace hincapié en la proliferación de coches eléctricos, puesto que debido a su prácticamente nula sonoridad, es difícil detectarlos. La Asociación alega que sería necesario que se incorporaran algún sonido acústico que hiciera más audible su presencia para el peatón, como ya ocurre en algunas ciudades europeas: París o Florencia.

El uso del smartphone es una de las principales causas de atropello en la capital

2 fotos

Ampliar

Circular a 30 km/h colapsará el tráfico en Madrid

Moisés González, Presidente de AMDA, afirma que: “Cualquiera puede comprobar que fácilmente podemos superar esa velocidad al desplazarnos por un parking grande y amplio como el de un aeropuerto o el de un gran centro comercial. En cualquier campa de un concesionario se alcanza esa velocidad para de ir a un punto a otro. Es por esto que nos gustaría recomendar al consistorio de una capital europea tan importante, que antes de implantar este tipo de iniciativas, las experimentara, las midiera y las valorara con estudios de calado en ciudades más pequeñas donde el impacto de una mala política vial fuera menor. Seguro que habría poblaciones que estarían encantadas de (a cambio de una compensación) ser la sede de estudios de movilidad vial de este tipo. Una vez comprobado su éxito y sus ventajas, se podrían implementar en la capital”.

La contaminación puede aumentar en caso de circular a 30 km/h

“El Ayuntamiento de Madrid está dando por hecho que los conductores van a saber circular a menos de 30 km/h sin revolucionar en exceso sus motores. Todo lo contrario, circular en primera o en segunda implica un motor más revolucionado, lo que conlleva una mayor emisión de gases nocivos”, apunta el Presidente de AMDA.

La contaminación que emita un motor de combustión varía  en función de lo revolucionado que vaya el motor y en muchas ocasiones el conductor evitará que el coche se cale aumentando su régimen de giro. En consecuencia, habrá un mayor consumo de combustible y, por lo tanto, de emisiones contaminantes.

Como dato curioso, un “demonizado” motor diésel es el que puede mantener una baja velocidad con el motor a un menor rango de revoluciones, al contrario de los gasolina, que ha sido menos elástico en este sentido. Está recomendado hacer los cambios entre las 2.000 y las 2.500 rpm en caso de llevar un coche gasolina, y entre 1.500 y 2.000 rpm en los diésel. Sin embargo, no sirve de nada hacer las cosas bien pero vamos tan despacio que el coche prácticamente se cala, realizando el motor un gran esfuerzo para no pararse que hace que tanto los consumos como las emisiones acaben disparándose.

Comparte este artículo:

Comentarios

* He leído la Política de privacidad.

Guarda mi nombre y correo electrónico en este navegador para la próxima vez que comente.

Síguenos en las redes

Aquí está tu coche