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Los peatones, también imprudentes

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08 de mayo, 2013

La Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE) ha advertido de que casi el 70% de los peatones atropellados han cometido alguna infracción de tráfico, y alrededor del 30% presentan alcohol en sangre. La prudencia no es exclusiva de los conductores.

Según las autoescuelas, las infracciones más comunes son irrumpir en la vía de modo «atolondrado» e «intempestivo», cruzar sin mirar o bajar de un vehículo cuando se aproxima otro, no marchar correctamente por las calzadas y arcenes, no utilizar los pasos para peatones o no respetar los semáforos y esperar en la calzada a otras personas o la llegada del autobús.

Los peatones son especialmente vulnerables debido a que, en caso de atropello, suelen tener lesiones muy graves. Así, las autoescuelas recuerdan que, aunque es más frecuente que los accidentes de este tipo se produzcan en las ciudades, sin embargo, las probabilidades de sobrevivir tras un atropello se reducen considerablemente en la carretera, debido a la velocidad.

De hecho, por encima de 50 km/h, la probabilidad de muerte de un peatón atropellado supera el 80%, lo que la CNAE considera que «una de las claves para evitar los atropellos es que los conductores moderen la velocidad de sus vehículos». Saltarse el semáforo en ámbar fijo o en amarillo, no respetar la prioridad de paso de los peatones o estacionar sobre la acera, son algunas de las infracciones de conductores que con más frecuencia provocan atropellos.

Los niños y las personas mayores son colectivos especialmente sensibles a este tipo de accidentes. El perfil del peatón infantil atropellado es el de un niño de entre 5 y 9 años, que sufre el accidente al final de la jornada escolar, por la tarde. Al respecto, los días más peligrosos son los viernes de febrero y marzo.

Estos atropellos suelen producirse en calzadas de más de tres metros de ancho, cuando el niño cruza fuera de una intersección. Dada la corta estatura del niño, el impacto afecta a partes vitales del cuerpo: la cabeza y el tórax. Las principales causas por las que se producen estos incidentes son el limitado campo visual del que disponen los menores, no distinguir bien la procedencia de los sonidos, la tendencia a distraerse y el desconocimiento de la normativa de tráfico. Además, los niños suelen confundir ver con ser vistos y tienden a pensar que cuando ellos ven un coche el conductor del mismo también les ve a ellos, cuando no es así, según ha explicado la CNAE.

En el caso de los mayores, este colectivo tiene mayor probabilidad de sufrir un atropello debido, principalmente, al deterioro de sus facultades visuales, auditivas y locomotoras. Suelen tener más accidentes cuando van solos que cuando van acompañados, por ejemplo, por niños que están a su cargo, ya que intentan darles buen ejemplo y velan para que no les ocurra nada malo.

Moderar la velocidad, prestar especial atención si el vehículo que precede se detiene, mostrar cautela ante los peatones que transiten por vías hablando por el teléfono móvil, redoblar la precaución en el verano y durante los periodos vacacionales o no modificar las partes exteriores del vehículo, son algunos consejos de las autoescuelas para evitar accidentes.

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