BMW cumple 90 años

Del motor IIIa al doce cilindros de hidrógeno de la Serie 7, BMW ha sido el corazón de miles de aviones, coches y motos que han recorrido el cielo y la tierra a lo largo de la historia.

Del motor IIIa al doce cilindros de hidrógeno de la Serie 7, BMW ha sido el corazón de miles de aviones, coches y motos que han recorrido el cielo y la tierra a lo largo de la historia.




Del motor IIIa al doce cilindros de hidrógeno de la Serie 7, BMW ha sido el corazón de miles de aviones, coches y motos que han recorrido el cielo y la tierra a lo largo de la historia. La firma de Munich acaba de cumplir 90 años y sigue manteniendo la personalidad innovadora con la que inició su andadura.


EL 21 de julio de 1917, el registro mercantil de Alemania recibía el documento que acreditaba que la empresa hasta entonces conocida como Rapp-Motorenwerke pasaba a denominarse Bayerische Motoren Werke, o lo que es lo mismo, BMW. Con la incorporación a la fábrica de motores Rapp, en febrero de ese mismo año, del ingeniero Max Friz, la empresa experimentó un incremento de la producción. Friz, además, llegó a la empresa con una idea en la cabeza que no había podido materializar en Daimler Motoren-Gesellschaft, su anterior trabajo: fabricar un motor de grandes dimensiones y alta compresión que permitiese a los aviones elevarse a mucha altura. Y en mayo, esa idea se hizo realidad con el primer boceto del nuevo motor, denominado IIIa y destinado al biplano Rumpler C IV.

Aunque la fecha más señalada fue, sin duda, el 9 de junio de 1919, cuando el BMW IV, un motor de 250 CV y mayor cilindrada que el IIIa, lograba impulsar un avión hasta los 9.760 metros de altitud, un hito histórico nunca antes logrado. Pero 19 días después, el 28 de junio, esta progresión se interrumpió debido a la firma del Tratado de Versalles, que prohibía a Alemania la fabricación de motores de aviación. Por lo tanto, la fábrica buscó nuevos horizontes y optó por dedicarse al mercado de las motocicletas.

Así, el 28 de septiembre de 1923, BMW presentaba su primera moto de fabricación propia: la R32. Desde esa primera máquina, con un motor de 8,5 CV, la marca alemana ha fabricado cientos de modelos, unos más conocidos que otros, como la R51, la R51/3 –estrenaba la nueva generación de motores bóxer–, la K100 RT –introdujo por primera vez el ABS en una moto– o la C1 –la única del mundo en la que no era necesario llevar casco gracias a su techo y cinturones de seguridad–. La marca alemana, además, se introdujo en el sector bélico, pues fue uno de los principales proveedores de vehículos del ejército alemán, fabricando entre 1941 y 1944 más de 18.000 ejemplares del modelo militar R75, dotado de sidecar.

Poco tiempo después de la salida de la R32, en 1928, BMW compró la fábrica de automóviles de Eisenach y, a partir de ese momento, su actividad se amplió a la fabricación de coches, aunque no será hasta 1931 cuando llegue su primer modelo, el BMW 3/20 PS, de 20 CV y 782 c.c. En 1933 alcanzaría la cúspide tecnológica del momento con el Typ 303, su segundo coche –primero en llevar la doble parrilla ovoide, típica de la marca–. Desde entonces, BMW se ha convertido en sinónimo de innovación, con ejemplos como el 501, el M1, las gama Z –desde el Z1 al Z8– y X –correspondiente a los modernos todocamino X5 y X3–, o la familia deportiva M, dirigida a una clientela que busca altas prestaciones en una marca siempre ligada a la competición.

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