Así previene la ley inglesa el hackeo de los coches conectados

Así previene la ley inglesa el hackeo de los coches conectados

El principal problema de los coches conectados, tal y como apuntan los expertos, no es otro que el de la seguridad cibernética. ¿Es posible hackear un coche así? Para evitar cualquier maniobra de delincuentes digitales en los vehículos del futuro, el Gobierno de Reino Unido ha elaborado una lista con algunas ideas esenciales que deben tener en cuenta los fabricantes.

Los coches conectados y la tecnología autónoma está casi a la vuelta de la esquina (así serán los coches del futuro). Eso es innegable. Y, como todo en esta vida, los nuevos desarrollos tienen sus ventajas y sus inconvenientes. Sí, probablemente ahorraremos más tiempo con estos tipos de robots con ruedas, en determinadas situaciones nos harán la vida mucho más cómoda y, si me apuras, habrá gente que se acostumbre a ellos, pero un importante problema les amenaza (qué obstáculos tienen los coches conectados).

Sin ninguna duda, el dilema de la seguridad digital en un coche conectado y autónomo está presente. Más aún habiendo visto la cantidad de ciberataques que se han producido a grandes compañías e instituciones. Parece no haber límite para estos delincuentes.

Cómo pretende luchar UK contra ello

Para combatirlo, el Departamento de Transporte del Reino Unido ha creado una lista de principios elaborados con el objetivo de que la seguridad cibernética sea una absoluta prioridad para los fabricantes en la producción de sus coches conectados.

La lista, con el nombre de Los principios clave de la seguridad cibernética de vehículos para coches conectados y autónomos, se compone de ocho ideas esenciales. Las más relevantes son estas:

En primer lugar, el Gobierno pide que el tema de seguridad sea una cuestión de los más altos rangos directivos de los consorcios automovilísticos. También incluyen que las actualizaciones de la estructura digital deben ser continuas para que se reduzcan los riesgos de amenazas en los productos más antiguos. Los proveedores se han incorporado en el escrito como pieza muy relevante al respecto: teniendo en cuenta que muchas de las partes que compone un coche vienen de empresas externas a la marca, sobre todo las electrónicas -desde ECUs de control de motores hasta interruptores de las ventanillas, pasando por techos o sistemas de sonido-, Reino Unido requiere una cooperación conjunta para conseguir mayores garantías y un ciclo más inaccesible.

Evidentemente, los ordenadores necesitan estar hechos con la máxima dificultad para ser hackeados y cada almacenamiento de datos debe estar sumamente controlado y ser seguro. Del mismo modo, estos sistemas deben ser capaces de funcionar cuando sus defensas fallen o sus sensores estén dañados.

Con todas estas pautas, el mensaje de la administración inglesa es claro: este tipo de garantías para el usuario es un asunto a tratar de forma muy delicada y seria en los vehículos conectados, porque estamos ante la principal traba de esta tecnología futura.

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