Alergia al volante

Los antihistamínicos más peligrosos son equiparables a los ansiolíticos que se prescriben para prevenir los ataques de ansiedad.

Los antihistamínicos más peligrosos son equiparables a los ansiolíticos que se prescriben para prevenir los ataques de ansiedad.





Picor de ojos, enrojecimientos, lagrimeo, estornudos o congestión nasal son los síntomas inconfundibles de esta primavera, que ha disparado el número de conjuntivitis y asma bronquial en nuestro país. Es un año especialmente malo, en el que el 35 por ciento de los alérgicos presentan graves dificultades para respirar. Los síntomas, unidos a la medicación, son los peores compañeros de viaje para el conductor.


Carolina acaba de estacionar el automóvil en un aparcamiento subterráneo de Madrid, pero antes de bajar del coche no tiene más remedio que colocarse una mascarilla y cerciorarse de que lleva el inhalador prescrito por el médico. También lleva en el bolso una gragea azulada que le han recetado para contrarrestar esos accesos de tos y estornudos que no la dejan vivir; ha leído el prospecto para comprobar que no hay riesgo de quedar dormida al volante. Su caso no es único, sobre todo estos días en que la concentración de polen es muy alta, porque las lluvias han remitido y la naturaleza ha florecido con extraordinaria fuerza por el bonancible tiempo de abril.

Está comprobado que el picor de nariz produce más de cinco estornudos por minuto y cada estornudo equivale a 2-3 segundos, lo que significa que en una sucesión de 20 estornudos del conductor, un coche a 120 km/h recorre unos 660 metros casi sin control. El Instituto Mapfre de Seguridad Vial tradujo ese riesgo a cifras: las alergias se cobran la vida de más de un centenar de personas cada año, no sólo por los síntomas descritos, sino también por la medicación tomada por los automovilistas, que en la mayoría de los casos desconocen las contraindicaciones y efectos secundarios de los antihistamínicos.

Algunos alergólogos subrayan que el riesgo de sufrir un accidente de tráfico un conductor alérgico sometido a una medicación con los principios activos más sedantes es similar al de una persona con un nivel de alcohol en sangre de 0,6 gr/litro. También la Sociedad Española de Alergología (SEAIC) recuerda que los antihistamínicos más peligrosos son equiparables a los ansiolíticos que se prescriben para prevenir ataques de ansiedad. El informe anual del Instituto Nacional de Toxicología pone de relieve que tanto estos fármacos para la alergia como las benzodiazepinas, utilizadas para combatir el insomnio y el estrés, son los «más comunes en la sangre de las víctimas de los siniestros de tráfico».

A eso hay que añadir el hecho de que, en muchos casos, los efectos adversos se multiplican con el consumo de alcohol, aunque sea moderado. No hay que olvidar que en torno al 60 por ciento de la población adulta consume un par de copas de vino o cerveza de modo habitual y luego se sienta al volante, aparentemente sin problemas porque no supera el límite permitido, pero si ha tomado esos medicamentos va cargado con un cóctel explosivo. Dificultades para calcular las distancias, capacidad para razonar y memorizar mermada, imposibilidad para permanecer alerta, confusión y aturdimiento, son algunas de las mermas que provoca la combinación.

Ante eso, ¿la solución es no conducir? Los expertos plantean respuestas menos rotundas, como los antihistamínicos de nueva generación, basados en la desloratadina, que no es sedativa, y la vacuna contra esta afección. Y, en todo caso, descansar más que habitualmente, sobre todo antes de viajar.

POLEN, MALDITO POLEN
La reacción alérgica más común en los meses de mayo y junio se debe al polen de gramíneas, árboles y malezas. Las primeras son las más perjudiciales para los alérgicos en toda Europa occidental, especialmente para los conductores cuando se mezclan con un habitáculo sucio y lleno de polvo. Afectan a un 77 por ciento de las personas con polinosis. A continuación, figura el polen de olivo y el plátano de sombra. En Internet pueden consultarse los valores medios por provincias (www.polenes.es). En España, el 15 por ciento de la población padece este mes de mayo alguna reacción alérgica, cuya intensidad varía entre el simple picor de nariz y el asma bronquial. El problema se agrava aún más porque desde el Colegio de Médicos se reconoce que apenas 1 de cada 4 personas acude a la consulta para tratarse.

Y ello a pesar de que una encuesta de la Sociedad Española de Alergología constata que un porcentaje muy alto de pacientes tiene unos conocimientos muy bajos sobre la medicación y sus efectos, hasta el punto que 7 de cada 10 no saben que los medicamentos que combaten esos síntomas afectan a la conducción. Ponerse en manos de un especialista, como hizo Carolina, para que nos prescriba un tratamiento sin efectos secundarios al volante es la mejor forma de combatir a este enemigo.


PAUTAS PARA UN VIAJE MÁS SEGURO
Con las ventanillas cerradas. Es de sentido común no abrir las ventanillas, porque el habitáculo se llenaría de partículas que podrían producir una reacción alérgica.

Filtros especiales para pólenes. Conviene proteger los sistemas de refrigeración con filtros adecuados para evitar que puede entrar polen.

Antihistamínicos de última generación. Excepto los nuevos antihistamínicos, los medicamentos específicos para la alergia producen somnolencia. Si se conduce hay que advertírselo tanto al médico como al farmacéutico y se debe evitar la automedicación con algunos preparados que se venden sin receta; aunque eliminan los síntomas de inmediato, su efecto sedante es muy peligroso.

El coche debe estar limpio. No basta con pasar un bayeta para eliminar el polvo incrustado en la superficie y hay que usar una aspiradora potente para absorber los ácaros de las tapicerías y las moquetas. En esta época del año también es muy aconsejable utilizar productos líquidos para las ventanas y el salpicadero, sobre todo cuando se hayan transportado animales de compañía.

El amanecer y el atardecer, los peores momentos. Las primeras y las últimas horas del día son las peores porque se produce mayor concentración de polen en el aire. En la medida de lo posible, debe evitarse conducir en esos momentos.

Cuidado con las zonas húmedas. El vehículo no debe estacionarse en zonas húmedas, que son muy desaconsejables para las personas con problemas respiratorios.

Anticiparse al viaje con el tratamiento. No siempre es fácil porque son pocas las personas que no necesitan el coche para desplazarse a diario, pero es muy útil comenzar el tratamiento prescrito por el médico dos o tres días antes de sentarse al volante, para que el organismo pueda adaptarse a los efectos secundarios de los medicamentos.

Comparte este artículo

Suscríbete a nuestra newsletter

Recibirás en tu email las últimas noticias, novedades y pruebas del mundo del motor

* He leído la Política de privacidad

Tus datos serán incorporados en las bases de datos de Autocasión para gestionar los envíos de comunicaciones. Más información en la Política de privacidad

Comenta este artículo

* He leído la Política de privacidad

Ir arriba